Las diferencias entre hombres y mujeres

Publicado: octubre 2, 2014 de cristinalago en ¿Quieres cambiar? Entra aquí
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¿Cómo sienten los hombres y las mujeres? ¿En qué influyen los condicionantes sociales de género a la hora de amar? ¿Son más sensibles ellas? ¿Son más duros ellos?

Una buena amiga me pasa unos extractos del libro superventas Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus, del autor John Gray. El texto no tiene desperdicio:

Por más que un hombre quiera a una mujer, necesita alejarse periódicamente para satisfacer su necesidad de independencia y autonomía. Sólo después podrá volver a acercarse. Como si se tratara de una goma elástica, el hombre se tensa hacia atrás para luego saltar hacia delante como un resorte. Si la mujer intenta acercarse cuando el hombre se retira a su cueva, éste se sentirá invadido y tenderá a distanciarse más. Si, por el contrario, la mujer respeta ese ciclo de intimidad del hombre, éste regresará con renovados sentimientos de cariño y amor.

De esta rocambolesca teoría, saco dos conclusiones:

a) Las mujeres no quieren tener independencia ni autonomía.

b) Lo normal en un hombre es aparecer y desaparecer para querer más a su pareja.

Se me ponen los pelos de punta al pensar cuantas relaciones Houdini (ahora me ves, ahora no me ves) se habrán justificado con este tipo de lecturas. Y cuantas resignadas seguidoras de Gray se habrán quedado esperando a que su hombre volviese de la famosa cueva, mientras el otro rebuscaba su autonomía – o anatomía- en otras cuevas menos conceptuales.

Pero la cosa no acaba aquí y se pone más peliaguda si cabe:

Una mujer es como una ola; cuando se siente amada su autoestima sube y baja con un movimiento ondulante. Cuando la ola de una mujer sube, siente que tiene mucho amor para dar, pero cuando cae siente un vacío interior que necesita ser llenado con amor.

Que entiendo como:

1) La autoestima de las mujeres depende de que alguien la quiera.

2) Si eres un hombre heterosexual, eres automáticamente responsable de la autoestima de tu pareja.

Desconozco el resto de libro, aunque no me cabe duda que entre la broza sexista, habrá algunos útiles consejos de psicología. Sin embargo, el enfoque que se anuncia desde el título los hombres son…las mujeres son…ya invita al prejuicio desde antes de abrir siquiera la primera página. Divide y vencerás: o por lo menos, venderás un buen montón de libros llenos de lugares comunes y tópicos complacientes para quienes se sienten más seguros pudiendo clasificar a la humanidad por categorías y rebaños.

Me pregunto cómo se las apañaría el señor Gray para adaptar su peculiar filosofía al público homosexual. ¿Algunos hombres son de Marte y otros son de Raticulín? ¿Algunas mujeres ven Pretty Woman y otras Xena, la princesa guerrera? ¿Y cómo se la apañarían para coordinar adecuadamente las gomas elásticas? Y si las dos olas están de bajona…¿a quien le toca gestionar el tsunami?

Durante estos últimos años, he visto miles de historias. He hablado, asesorado, escuchado y empatizado con hombres y mujeres en momentos duros o complicados de su vida emocional. Y si en todos estos casos hubiera ignorado por completo el sexo de quien me consultaba, no habría tenido ni idea de su género.

He visto la misma rabia, el mismo miedo, el mismo dolor en las palabras de un hombre o una mujer ante una infidelidad, una pérdida o un bloqueo terrible que les impedía tomar decisiones. Existen condicionantes sociales, tipos de educación o roles tradicionales que implican variables en determinados comportamientos.

Pero cuando el dolor atraviesa como un punzón ardiente todas estas capas artificiales apiladas sobre el ser real, todos somos unisex. La oscuridad no entiende de sexos. En esencia, no hay diferencia alguna en la manera de sentir de hombres y mujeres. Todos lloramos, gritamos, nos cabreamos, nos reimos o nos frustramos independientemente del género.

Las mujeres expresan más las emociones…los hombres no cuentan sus problemas…las mujeres son más dependientes…los hombres son más pasotas…

Falso.

Hay hombres que sucumben a relaciones catastróficas por la necesidad desesperada de ser amados. Hay mujeres con educaciones represivas a las que les cuesta expresar lo que sienten. Hay hombres absolutamente apegados. Y hay muchas mujeres con un pánico cerval a apegarse.

Desterrar prejuicios ya obsoletos y aprender a mirar a las personas por debajo de su careta social, lleva a la conclusión de que la guerra de sexos, en realidad no es más que una guerra de egos. La gigantesca maquinaria de negocio asociado a la conquista y seducción encierra en cálculo consolador lo que por su naturaleza, es siempre cambiante.

Presuponerse es mucho más sencillo que conocerse. En un mundo en el que muchísimas personas todavía no saben quienes son, es más sencillo instaurar la dictadura de los tópicos sobre lo que debería ser un hombre y lo que debería ser una mujer, que mirarles a los ojos sin estratagemas, sin juegos y sin fabulaciones idealizadoras y sentir que realmente quieres saber quieres son esas criaturas desconocidas que tienes delante.

Y que es un conjunto de cualidades totalmente único e irrepetible.

Una de las primeras lecciones que deberían enseñarse en los colegios, es que cada uno tiene su manera de experimentarse, de sentirse y de vivirse y no hay ninguna clasificación de género que vaya a poder dar una definición real de lo que es íntegramente una persona.

Empezando por ahí, llegaríamos al punto de tratarnos los unos a los otros con la autenticidad de quien se siente ciudadano de la humanidad y no de sus genitales.

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comentarios
  1. sergio07 dice:

    Un profesor dice que ha observado el dolor de los palestinos, de los latinos, de los del sudeste asiático y no encuentra diferencias.

    Mi exnovia se questionaba porqué no podía ser mujer, hombre y arbol a la vez.

    Nos recalcan las diferencias, nos dividen y en ocasiones nos lo creemos y lo reproducimos.

    • cristinalago dice:

      Un día, en una consulta, una persona me hablaba de su ex pareja y me decía: “se me han roto todos los esquemas”.

      Yo le contesté: si los esquemas se han roto, es que ya no servían.

      Nos pasamos media vida aprendiendo lo que nos cuentan y la otra media, desaprendiéndolo 😉

  2. Fran dice:

    Hola Cristina, . Yo creo, en mi humilde opinión, que el peor defecto que se le puede achacar a una sociedad, es la de creerse o sentirse muy evolucionada, porque ya la religión no tiene el peso que tenía, las parejas viven juntos sin casarse, el hombre le cambia el dodotis al niño, y las viudas de la tercera Edad ahora viajan con el Inserso, ya no se visten de luto eterno por sus maridos. Sin embargo, en esencia, todo sigue igual, no cabe duda, que tenemos mejor nivel de vida, las mujeres ya son mucho más que amas de casa, pero en el fondo, al menos en nuestra sociedad, la española, se tiene muy claro cual es el lugar, y el papel a desempeñar por el hombre y por la mujer.Las labores domésticas continuan siendo patrimonio del ama de casa, donde el marido AYUDA, pero la responsable es siempre la esposa, para el esposo es un favor que hace a la buena marcha del hogar. Los gays, por ejemplo, ya se pueden casar tener hijos, etc, sin embargo, cuando se quiere desacreditar a un personaje publico, politicos por ejemplo, lo primero que hacen circular sus enemigos es que es maricón.
    Por otra parte, estamos en momento donde nuestra moral ha caminado kilometros de lo que era en tiempos de la dictadura, sin embargo, aunque con menos escándalo se siguen criticando las mismas cosas, la gente diferencia muy bien, sobre todo en el ámbito familiar, al que está casado de quien no lo está, no es igual para una madre soltera encontrar una pareja que para una soltera o divorciada, lo de Madre soltera, sigue sonando a “objeto de segunda mano”, no al 100 por 100, pero si un porcentaje bastante significativo.
    Me viene a la memoria una famosa frase de Ganivet, SI LOS PUEBLOS FUERAN CONSCIENTES DE SU ATRASO, NO ESTARÍAN REALMENTE ATRASADOS.

    Gracias Cristina, por estar ahí y seguir fascinándome con lo que escribes
    Un abrazo

  3. Anónimo dice:

    pues diria lo mismo que fran despues de leer este artículo, gracias por seguir fascinandome con lo que escribes.

  4. Maravilloso artículo. Una verdad como la copa de un pino. He leído muchos de los libros estos y son todo basura, así de claro. Es cierto que hay estudios que indican diferencias psicológicas entre los géneros… pero son diferencias que de SU Muestra de sujetos. Hay otros estudios que dicen que no hay diferencias, y efectivamente cuando se realiza un Metaanalisis de todos estos estudios sale que somos igualitos.
    Yo creo que la clave para ir eliminando poco a poco estos estereotipos de la sociedad es dar una educación dentro de la educación formal (o sea educación emocional en los coles…) Sí, sé que soy una utópica pero ay…cuantas injusticias nos ahorraríamos si lo hiciéramos así.
    Por ultimo añadir que una vez en una famosa revista de divulgación científica venia un test para saber si tu cerebro es masculino o femenino… Yo soy mujer y me considero bastante femenina…. Pues me salió cerebro de hombre! jajaja estaba súper estereotipado el test…

  5. María dice:

    Gracias Cristina por indicarme esta entrada.

    Te sigo contando algo, espero que te haga gracia al menos.

    Después de reprogramarme con “Marte y Venus salen juntos” (todavia mas fuerte que “Los Hombres son de Marte y las mujeres son de Venus”, aunque me considero una experta en ambos), que es una guía que describe 5 fases por las que hay que pasar en toda relación si queires comprometerte, dicendo como tiene que hacerlo una mujer para que el hombre quiera comprometerse, … en fin, decia que despues de Gray me fui pasando progresivamente con la digidad por los suelos a “Por qué los hombres prefieren a las cabronas” con sus 100 principios, y y me reprogramé nuevamente recuperando en parte la dignidad perdida.

    Y como la dignidad es lo más valioso que una tiene, en uno de los “enfriamientos” que tuvo él le corté el enfriamiento en seco, le dige que no era feliz y se acabó definitivamente. A partir de ahi incié un Contacto cero que no se imaginaba, nada de amigos.

    Su perfil es del egoísta que describes. Cierto es que me ha llamado siempre él y mucho, y nunca le he perseguido, que total da lo mismo quien llame si al final haciamos planes juntos y quedábamos, y que en los 5 años no he basado la relación en sexo porque yo soy así de toda la vida, pero el caso es que ya harta entre en modo “evaluacion costo-beneficio” (según Walter Riso), y logicamente no me compensaba.

    Fue hace dos meses, aunque ha estado enviado mensajes cada semana de “qué tal te va” y me coló alguna llamada en navidades por que no reconocí el numero, pero ha ido aumentando en numero de mensajes, estos ya “informativos” y le he bloqueado whatsapp finalmente, pero sigue llamando por telefono casi cada día.

    Despues de todo mi desgaste, no lo considero suficiente, espero como mínimo lo de “Te quiero y quiero volver contigo” para poder empezar a hablar de algo. Y de amistad ni en sus mejores sueños.

    Cristina, ¿es peliculero y ciencia ficcion esperar algo así?

    Muchas gracias

    • cristinalago dice:

      Walter Riso me parece el sentido común personificado. De los otros…bueno, seguramente ha llegado el momento de dejar de considerarlos como lectura de referencia. La teoría de las gomas elásticas me parece espeluznante. Imagínate un libro así, hace 60 años, justificando que “los hombres/mujeres necesitan pegar una bofetada a su pareja de vez en cuando, para desestresarse y quererla más”.

      Hay cosas que no hay que justificar. Si tú estás con alguien y estás sufriendo, algo está fallando. No hay más misterio.

      No es peliculero que tú quieras una relación normal con alguien que te corresponda y que no haga apariciones y desapariciones a conveniencia. Tampoco es peliculero desear una pareja que quiera comprometerse contigo. Yo diría que es normal, común y corriente. En el momento en que tú has tomado la decisión de querer una pareja de verdad y no un sucedáneo con el que matar un poco el vacío, es el momento en que tú apuestas por merecer algo mejor. Y María, sinceramente: no es muy difícil encontrar algo mejor que lo que tenías. Ya sólo el hecho de estar tomándote un café con tus amigas y disfrutarlo en lugar de estar comiéndote la cabeza, es una enorme ganancia que irás apreciando antes de lo que tú misma crees.

      En cuanto a llamadas y mensajes, puedes ignorarlos o puedes hablar con esta persona y decirle directamente que a menos que esté dispuesta a comprometerse como pareja contigo, que no te contacte más.

  6. María dice:

    Cristina te cuento todo esto para ratificar y apoyar con mi testimonio lo que describes en las entradas concretas con las que me identifico, porque lo que he vivido y lo estoy viviendo.

    Claro que sí, si quisiera localizarme no habría forma de impedírselo, como hizo la última vez, que me buscó hasta debajo de las piedras, pero me encontró con unas reglas del juego nuevas, con unos terminos y condiciones que, aunque lo intentó, le desorganizo el mapa, se puso en plan “hielo” tan pancho, y logicamente corté en seco y a la primera.

    Por eso ahora no puede echar la “puerta abajo” como hizo la última vez, sabe que tendría que asumir las nuevas “reglas del juego”.

    Mensajes que empezaron “graciosillos” y como no hubo respuesta se tornan “victimistas de no entiendo por que haces esto…”

    Como dices en alguna otra entrada, no bastan unas llamadas y unos mensajes, tendrá que demostrar con hechos lo que sea que tenga que decir, si es importante. Si no, no hay más que hablar. ¿No crees?

    Nadie puede IMPONERME ser amiga de nadie, ni siquiera a mantener un minimo CONTACTO. Pero lo hacen. Cuidado con esto!!

    Que LAS AMISTADES SON ALGO QUE SE ELIGEN, y que una está en su derecho de decidir si no quiere estar en contacto con la expareja, es algo muy importante que hay que recordarle a las exparejas!!!

    Muchísimas gracias, insisto, cuándo me ha ayudado este portal a abrir los ojos!!

  7. Xanti dice:

    Bravo!!!! No puedo estar más de acuerdo con cada uno de los renglones del artículo. Hace años tuve una etapa en la que estaba totalmente inapetente de cara al sexo, porque en el fondo estaba casi deprimido, por motivos que no vienen a cuento. Podría decirse que era como un asexual. Lo mejor de aquella etapa fue que me di cuenta, aunque parezca una perogrullada, que a pesar de las diferencias que existen entre hombres y mujeres, somos mucho más semejantes en lo bueno y en lo malo de lo que nos podemos imaginar. Al principio me di cuenta de eso desde el punto de vista negativo, me parecía que la gente podía ser igual de ruin independientemente del sexo que tuviera, pero después también desde el punto de vista positivo. Es casi imposible, pero si viéramos a los demás sobre todo como personas en lugar de como hombres o mujeres muchas tonterías que existen en esta sociedad desaparecerían. Cierto feminismo también cae en esa trampa, cuando dice que si las mujeres gobernaran no habría guerra. Margaret Tatcher es un ejemplo de que eso no es así, pero la excusa que ponen las personas que defienden esa teoría es que cumplía un rol como hombre… La igualdad creo que debe pasar más por lo que comentaba, fomentar la consideración de persona por encima del género en sí (sin llegar al extremo de decir que no existen los géneros).

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