Han pasado 23 años. Ella, famosísima artista de performances, está haciendo una retrospectiva de toda su obra en el MOMA. Una obra consiste en sentarse a una mesa y recibir, una por una, a diversas personas con las que intercambia una mirada durante un minuto de silencio. De repente, se produce algo inesperado. Un hombre se sienta a la mesa. Ella abre los ojos. Se sorprende. Él, la mira. No intercambian una sola palabra. La mirada se encharca. La garganta se agolpa. Los demás observan. El resto…

El reencuentro de Marina Abramovic y su ex gran amor, Ulay, en un impresionante vídeo que convierte un cruce de intimidad y recuerdos en el colofón final de una obra de arte.