Parejas que se dan permiso. Una reflexión sobre la libertad y el amor.

Publicado: febrero 12, 2018 de cristinalago en ¿Quieres cambiar? Entra aquí, Problemas de pareja
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¿Libertad o libertinaje? ¿Qué puedo y qué no puedo hacer en una relación? ¿De verdad tengo que renunciar a hacer lo que me apetece? ¿Hasta dónde llegan los límites? 

Quizás la cuestión más peliaguda acerca de la libertad es que la intensidad con la que anhelamos la propia, es directamente proporcional al miedo que le tenemos a la de los demás. No hay más que escuchar una conversación cotidiana para encontrarnos, a menudo, con comentarios críticos hacia otras personas que realizan actos poco convencionales, se salen de la norma de alguna manera o no entran en patrones establecidos. Cuanto más se desee secretamente la libertad de esas personas, tanto más acentuadas y viscerales son las críticas.

En el amor, la libertad se nos presenta como algo deseable. Si amas, déjalo libre ¿no?…Esto, como concepto, está muy bien. Ahora vamos a imaginarnos a dos personas, con sus respectivas mochilas, miedos, heridas, neuras y traumas diversos y apliquemos lo de la libertad. Puede que funcione, o puede que no. Normalmente no funciona. Los miedos tienden a instaurar dictaduras, no democracias. Entonces, se inician los problemas:

¿Por qué tengo que reprimirme en hablar a esta persona si quiero hacerlo?

¿Por qué no me puedo ir de viaje con mis amigas?

¿Por qué no puede quedar amigos del sexo contrario?

Si estás en pareja, no puedes actuar como si estuvieses soltero/a

Hay que respetar a la pareja…

Cuando estás en pareja, ya tu tiempo libre es para esa persona…

Si quieres estar con alguien, tienes que renunciar a x y a z…

Es esencial: el amor no debe contraernos, sino expandirnos. Me gusta decirlo porque (haced la prueba) el mero hecho de expresarlo, hace que experimentemos por un momento la sensación, el deseo de apertura. Pensar en que el amor nos abre hacia lo infinito, es como abrir un ventanal al cielo en una habitación cargada de humo. Sería maravilloso, y aterrador, ser totalmente libre y tener al lado a una persona totalmente libre…

…y muy complicado.

Ahora, me gustaría invitaros a realizar un ejercicio y a pediros que seas lo más sinceros con vosotros mismos que sea posible.

Se trata de responder a un sencilla pregunta:

¿Cuántas cosas que os apetecen habéis dejado de hacer por estar en pareja?

(Pensadlo un ratito antes de continuar, por favor)

Seguramente hayáis pensado en cosas distintas en función de lo que echéis más de menos o de las limitaciones que tengáis establecidas con vuestras parejas. Desde tener mucho sexo con otras personas, hasta viajar solos, vivir en otro lugar, cambiar de vida, lanzaros a vivir aventuras o salir de fiesta cuando nos diese la gana. Si no habéis pensando en nada, os doy la enhorabuena o mi más sentido pésame. O tienes una relación generosísima o tienes una pareja que pasa tres kilos de lo vuestro. 

¿No debería hacernos felices que la persona que amamos haga lo que le da la gana? Muchos defienden que sí. No obstante y salvo que hablemos de relaciones excepcionalmente desapegadas, la mayoría de las personas necesitan saber dónde se paran, dónde están los límites. Y en primer lugar, lo más importante es saber dónde están los propios límítes. No necesitamos personas que nos digan que no podemos alimentarnos todo el día a base de donuts, necesitamos autocontrol y convicción para no hacerlo. 

Por esta razón, no hay una serie de normas universales que todo el mundo debe cumplir para sostener una relación de pareja. Entonces ¿cómo nos apañamos para convivir con alguien, mantener nuestros principios y no acabar al estilo Puerto Hurraco? La respuesta es sencilla: funcionamos en base a acuerdos y pactos y por ello, cada pareja tiene su idiosincrasia particular. No obstante, cuando amamos desde nuestros viejos amigos el miedo, la carencia, la dependencia emocional, la necesidad de control…los acuerdos y los pactos no existen o no se cumplen.

Porque el miedo, recordemos, es una dictadura, no una democracia.

Si las relaciones se trazasen conforme a los ideales que tenemos en la cabeza, no cabe duda de que serían estupendas. Pero no es así. La pareja es algo real y tangible. No es una extensión de nuestros deseos. Por ello nos cuestiona, nos obliga a crecer, nos duele. La libertad es el derecho y el deber de hacer preguntas. De cuestionar quién soy, qué hago, cómo me siento, porqué estoy aquí, porqué estoy contigo. Conciliar amor y libertad en la vida cotidiana no es sencillo. Conciliarlos con otra persona o personas, menos aún. Muchas parejas dan por sentadas estas supuestas reglas universales que tienen que seguir y no negocian. No hacen preguntas. Y uno, o ambos, se autoencarcelan. Dejan de hacer cosas porque así lo dictan las normas.

Qué triste es ver a una persona hablar de su compañero/a como un perro guardián del que tiene que escapar para poder ser él mismo. 

Y a su vez, qué triste es ver a personas llenas de bellezas y potenciales, reducidos al territorio acotado de sus inseguridades.

Relaciones atrapadas en un eterno circuito de celos, chantajes emocionales, malas caras, indirectas maliciosas, dos días buenos y vuelta a empezar…

En definitiva: estar con una persona no implica renunciar a nuestra vida anterior. No es renunciar a amistades, aficiones o sueños. Tampoco es dejar de ser libre. A lo que debería comprometernos estar con alguien, es a negociar, siempre a negociar, porque los pactos se adquieren, evolucionan y se renuevan y las personas cambian. ¿Qué no es posible la negociación, que no estáis de acuerdo en lo esencial? Entonces habrá disensiones graves, habrá renuncias no deseadas. La relación se resquebrajará o será una cadena perpetua sólo ligeramente menos insoportable que la aterradora libertad. Y eso es todo, amigos.

Ser libre no es sólo deshacerse de las cadenas de uno, sino vivir de una forma que respete y mejore la libertad de los demás. Nelson Mandela.

 

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comentarios
  1. Anónimo dice:

    He sentido el abordaje del tema algo difuso

  2. Fran dice:

    Hola Cristi, interesante cuestión, la libertad entre dos personas comprometidas afectivamente.
    Se sabe que en una relación sale más tarde o más temprano, las mochilas, como tu las llamas, de cada persona, con más fuerza que nunca, quizás debido, a que cuándo nos tocan el corazón, especialemte a los que no hayamos tenido una historia afectiva fácil, se nos mueve el suelo. La libertad, entendida como hacer lo que nos plaza, creo que es una utopia, una especie de ideal a alcanzar, pero no siempre posible, por multitud de razones, Desde mi humilde punto de vista, creo que la clave está o puede estar en ser honesto, jugar limpio, con nosotros mismos, con nuestra pareja, Y CON LO QUE QUEREMOS,
    Cuando nos emparejamos, o vinculamos afectivamente con alguien, ganamos unas cosas y perdemos otras, cada uno, debe ser consecuente con este planteamiento, no puedo estar en pareja, comprometido y cepillándonos a todo lo que se mueva. No creo que con ese tipo de apertura, ninguna relación pueda funcionar, salvo acuerdos por ambas partes. Por otra parte, cada pareja es un mundo, lo que es válido para unos no es válido para los demás, pero lo que sea válido para mi, tiene que serlo para mi pareja, y viceversa. Conozco muchos casos de parejas abiertas con total libertad especialmente de tipo sexual, y a quien le vaya bien, pues Ole sus CC. pero un tema muy referido por Walter Riso, HAY COSAS QUE NO SON NI PUEDEN SER NEGOCIABLES.
    Desde la soledad, puedo decir que quiero una pareja para compartir nuestras vidas, no para compartirla. Por eso es tan importante la honestidad, jugar limpio y ser lo suficiente maduros y consecuentes, que si apostamos por algo, no podemos jugar más allá de nuestra apuesta.
    He conocido parejas gays, que disculpan su libertad sexual, porque “el morbo se acaba” o puede acabarse. Con todos los respetos, si es morbo la única cosa importante en una relación afectiva de dos personas, pues VAYA MIERDA DE RELACIÓN, y respeto a quien lo haga, pero por carca que pueda parecer, mi primera fidelidad me la debo a mi mismo, es un tema que puede darle continuidad a una relación o ponerle un final, no creo que se pierda ningun gran amor, si la unica cosa valiosa es el sexo.
    Cada uno debe alimentar su vida y sus relaciónes de pareja, con las cosas que sean importantes para las dos partes, para mi lo son la amistad,la complicidad, la comunicación, el respeto, la empatía, el cariño, y un montón de ingredientes más. Quizas no seamos libres para hacer lo que queremos en todo momento, pero si somos libres para saber “que quiero”, y que “no quiero”, esa libertad no es utópica sino posible y verdadera.
    Quizas más que ser libres, lo que necesita una relación sea de dos personas coherentes, con lo que quieren y con lo que sienten.
    Un besote guapetona

    • Nuri dice:

      Coherentes esa es la clave.
      Hola interesante entrada, casi es la clave para toda la página… Si realmente amas a tu pareja todo suele ser fácil, ya no hablo de algo tan evidente como no tener sexo con terceros, esta claro que no debería ni apetecer casi, igual puedes ver a alguien atractivo, pero el tuyo es el mejor…
      Sino cuestiones más sutiles, cuanto tiempo hay que dedicar a la pareja, cuando eramos más jóvenes era todo el tiempo libre con tu amor , una gran dependencia, ahora parece que todo el mundo está sin ganas, como con miedos… Todos queremos demostrar que estamos bien solos, nadie busca nada
      Luego los que si quieren pero no quieren,la lucha de egos… Las taras que arrastramos nos van dejando trastornados y es difícil encontrar el punto.
      Es difícil negociar, estamos metidos en nuestros parámetros inamovibles ya a ciertas edades, pero no hay que perder la esperanza… Yo personalmente si no se encuentra el punto medio entre pareja y conservar la individualidad creo que es mejor dejarlo, porque no le veo solución, creo que es un problema de incompatibilidad grave.
      Si alguien encuentra la forma de que un dominante controlador deje de serlo o que alguien apático con las relaciones encuentre las ganas o que un picaflor se centre en la relación que lo ponga aquí.

      Encontrar a la persona adecuada, amor y todo lo demás fluye solo

  3. Óscar dice:

    Brillante reflexión Cris!!. La libertad nos da miedo y quienes no nos sentimos libres del todo, es decir, el 95 % de las personas, nos da pánico que nuestra pareja se sienta libre porque creemos perder algo, probablemente nuestro espejo que calma al puto invento del ego. No conozco a nadie que sepa amar como dices, seguramente tu si, por conocer a más personas. Con ego lo que planteas en el fondo de tu artículo lo veo bastante complicado. ¿Cual sería el límite de una pareja en las que cada uno de los dos sean y se sientan libres por completo?. Un abrazo gigante mi amiga de duro espejo!!. 👍😉🐬

  4. reina dice:

    Qué gran tema, Cristina!

    Yo creo que cuando se ha pasado por una época de soltería en la que se han desarrollado aficiones, intereses y una vida propia, en definitiva, es un reto conjugar esta vida propia con una pareja. Nos ha costado mucho llegar al punto en el que estamos y es como si nos diera miedo la posibilidad de tener que dejar de lado algunos de nuestros placeres, costumbres o libertades. A su vez, de alguna forma también esperamos de la otra persona que tenga vida propia porque que si no qué aburrimiento de ser, ¿no? 😉

    Asi que supongo que la clave está en compartir espacio y tiempo, y, si hay actividades nuestras que al otro no le seducen,no tiene por qué realizarlas. Pienso que el equilibrio se obtiene de lo que comentas: negociar y pactar con el otro 😉

  5. María dice:

    Un tema muy interesante a la vez que complejo. Cuando uno de la pareja necesita absoluta libertad y hacer en todo momento lo que le venga en gana sin contar con el otro, tiene un concepto del amor que debe advertir desde el principio, eso o se aburre como una ostra y busca una vía de escape. Luego están las personas que no se fían de su pareja y necesitan controlar, lo cual denota una falta de seguridad que le hará sufrir bastante, pues ahí encierra una baja autoestima que le perjudicará en sus relaciones. Cuanto más hagas ver a tu pareja que no lo necesitas absolutamente para vivir tu vida, más te valorará y cuanto más intentes atrapar a una persona más huirá de tí. En definitiva, yo pienso que lo importante es saber ver si tu pareja está bien contigo y qué necesita para estar bien y si tú estás dispuesto a transigir cuando no te gusta lo que necesita, si no estáis en la misma honda, mi consejo es que no pierdas el tiempo.
    Gracias por artículo, Cristina. Un abrazo.

  6. hermes329 dice:

    Mareas un poco la perdiz. Creo que las dos preguntas claves son:

    – ¿Nos damos permiso para tener sexo con otras personas?

    – ¿Nos damos permiso para enamorarnos de otras personas?

    Responder sí a la primera pregunta lleva a la pareja abierta. Responder sí a la segunda lleva al poliamor. Miles de personas viven dentro de esos parámetros con éxito, no se trata de inventar la rueda. Por ejemplo, la pareja que formo con mi esposa ha sido abierta durante 27 años y de poliamor durante los últimos cinco. Hemos tenido y tenemos problemas, como todas las parejas, pero curiosamente la mayoría no son de celos. Un hijo trae más problemas que un/una amante, de verdad. Un libro excelente que analiza en profundidad la problemática del poliamor y la pareja abierta es “More Than Two” (creo que la traducción al español saldrá dentro de poco).

    La cultura dominante nos lleva a sacrificar sistemáticamente a las amistades en el altar de la sacrosanta pareja. El resultado es multitud de personas que viven en soledad estando casados. Nuestro entorno social no puede limitarse a una sola persona. Así que el problema va más allá de la libertad, concierne a cómo queremos vivir nuestra vida, cómo queremos relacionarnos con los demás. Cómo escapar de la soledad y crear en torno a nosotros un conjunto de relaciones que nos completen, no sólo una.

  7. Irene dice:

    Hola…
    Resulta que soy una persona muy celosa y me gustaría cambiar por mí y por el bien de la relación, pero me cuesta muchísimo… A la mínima me monto mis películas y soy aparte super insegura. Mi chico nunca me ha dado ningún motivo, es más me lo suele contar todo, hasta cuando una chica le tira los tejos, él le para los pies pero se hace su amiga porque le ha caido bien y lo entiendo, yo no puedo prohibirle que deje de hablae a x persona, pero a veces se la lío por mis brotes de celos porque me creo que se le gustara otra persona, y sé que el se puede cansar de eso y él mismo lo dice. Estoy intentando cambiar esto porque a mi tampoco me gusta ser así, pero me resulta muy dificil, y a veces no sé que hacer… Hay días que me afecta más y otros que menos, y quiero no comerme más la cabeza y centrarme en nosotros que es lo que importa…

  8. Lucy dice:

    Uy qué tema. No es fácil. Hay una línea muy difusa entre el control y desinterés. Depende de la pareja, es cierto, pero las relaciones se basan en mantener el contacto, si no pues mejor cada uno por su lado. A mi me pasa con un maridito amiguero. Confieso que a veces me molesta esa necesidad de juntarse con sus amigos pues yo no soy así con mis amigas, pero luego me di cuenta que en mi caso son mis pasatiempos. La cuestión es negociar y poner sobre el tapete las inquietudes de cada uno y las reglas mínimas de respeto y convivencia, como avisar si es posible con tiempo en dónde se va a estar, fidelidad (no negociable), dedicación de tiempo a la relación, compartir obligaciones con los chicos, las fechas clave intocables (aniversarios, cumpleaños, enfermedad). Es un trabajo de largo plazo. Tengo con mi esposo más de 20 años y hemos estado a punto de separarnos un par de veces, pero así andamos, nada es perfecto.

  9. Yao dice:

    Me encanta que estes de regreso! 🙂

  10. amor dice:

    Hola!
    Me encanta tu blog, te sigo desde hace tiempo!!! Espero que sigas publicando contenido tan interesante como este.
    Saludos y gracias.

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