
Temática: superación, resiliencia, redención.
Sinopsis: un hombre de vida marginal y con un hijo del que no sabe cómo ocuparse conoce a una entrenadora de orcas que ha perdido sus dos piernas.
Comentario: Vi esta película hace ya más de una década y la recuerdo como una de las experiencias emocionales más impactantes que he podido ver en una pantalla. La revisé de nuevo hace poco y compruebo que no ha perdido un ápice de su potencia. Es una historia de supervivencia que propone el encuentro y la redención de dos personajes que no pueden parecer más diferentes, pero cuya mutilación (en él, del corazón y en ella, del cuerpo) abre una inesperada puerta que permite que se desarrolle su historia de amor.
Recomendada por: por sus escenas llenas de sensaciones a flor de piel, su mensaje, sus actores (Marion Cotillard y Matthias Schoenaerts son conmovedores), su impacto emocional y la pura vida – con todos sus matices, sus altos y sus bajos, su implacable humanidad que rehúye complacencias- que destila. El director Jacques Audiard se encarga, además, de rodarla bellamente y ofrecer algunas escenas que se graban en la retina. Y añado: a pesar de que es una historia dura y realista, el director no es un sádico y acaba dejando muy buen sabor de boca.
La frase: Seguimos, pero no como animales.
La crítica dijo: Sensibilidad. A la salida del cine sientes como si un directo en la boca del estómago te hubiese destrozado las entrañas, pero, a pesar de eso, la palabra clave para describir ‘De óxido y hueso’ (‘De rouille et d’os‘), y que suena en boca de la protagonista, una inconmensurable Marion Cotillard, sería: sensibilidad. (Cualia)
Conclusión: Tocar el corazón del espectador con una propuesta que no tira de sentimentalismo barato, ni de escenarios edulcorados, es todo un reto que Audiard libra con muy buena nota, ofreciéndonos una lección de crecimiento y resiliencia en el más descarnado corazón de la adversidad.
Estimada Cristina:
Estoy enamorado de una mujer desde hace unos 12 años. Hemos llegado a vivir juntos (apenas tres meses). Y mantenemos una extraña relación de amor/odio.
Yo la amo con locura (sic), aunque ella es narcisista, ególatra, le gusta mentir y tergiversar, tiene muy mal genio, y nos enfadamos a menudo, con gritos e insultos de «alta graduación» por ambas partes.
Pero no puedo dejar de amarla con todo mi corazón.
Pienso en decirle que así no podemos seguir, pero me siento incapaz de perderla.
No sé si el «contacto cero», el bloqueo, o la conversación sensata (?) serían opciones aceptables.
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Hola Andrés,
El amor verdadero tiene un poder maravilloso: cuanto más amas, menos sufres. Si sufres mucho, hay una adicción a la persona. El amor no tiene nada que ver con la adicción.
Yo te invitaría a amarla tanto que sólo desees su bienestar y su felicidad, y tu bienestar y tu propia felicidad, aunque eso suponga estar separados. Y que la energía de ese amor os bendiga y acompañe más allá de lo presencial y de que vuestras vidas sigan caminos diferentes.
Y conversación sensata con una persona que tachas de «ególatra y narcisistas» y con la que hay un vínculo de maltrato mutuo, como que no lo acabo de ver…Las conversaciones sensatas sólo se pueden tener en relaciones sensatas con personas sensatas…Vamos a no pedir peras al olmo.
Un gran abrazo. Y fuerza.
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