¿Cuánto se tarda en superar una ruptura?

Publicado: julio 31, 2014 de cristinalago en Superando el desamor
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tiempo ruptura

Tras la pérdida de un ser querido, sigue un periodo de luto, adaptación y aceptación que llamamos el duelo. Según los expertos, esta etapa puede durar desde unos 6 meses hasta 2 años. Pero a la hora de la verdad, no hay una pauta que pueda aplicarse a todo el mundo. ¿Cómo saber cuánto va a durar el duelo?

Dicen que el tiempo lo cura todo. Yo matizo: el tiempo por sí mismo puede difuminar los recuerdos, imbuirlos de una pátina borrosa en el que incluso el rostro de la persona que amabas se convierte en algo díficil de dibujar con nitidez en la memoria. Pero dejar pasar el tiempo, sin más, no cura. Uno puede estar años y años guardando el fantasma idealizado de algún ex del pleistoceno, en la cajita cerrada de sus emociones, con el mimo con el que una señora adinerada guarda sus joyas favoritas y permanecer aquello tan vivo y fresco como si hubiera pasado la semana anterior.

Una vez se ha comprobado  que el tiempo por sí mismo, no es una solución mágica, se pasa al plan B. Sólo lo superaré si vuelvo a enamorarme de otra persona. Nuestra recuperación, dejada al arbitrio de encontrarnos con alguien hipotético que además tiene la improbable misión de sacarnos de nuestras miserias.

El problema de este planteamiento es que nadie sabe cuándo llegará ese supuesto héroe o heroína en su caballo blanco al rescate. A menudo uno se entrampa en esta tenue promesa, sólo preguntándose de vez en cuando porqué diablos tarda tanto en cumplirse. Mientras tanto, se prueba con unos cuantos plebeyos, pero no funciona porque nunca están a la altura del Gran Amor de tu Vida.

Una vez descartadas las dos opciones, sólo nos queda una: cambiar.

Una ruptura supone un cambio. El duelo durará lo que dure nuestro cerebro en aceptar ese cambio y adaptarnos a la etapa nueva que está por venir.

La recuperación no depende de circunstancias o personas externas. Depende en exclusiva de uno mismo. Da igua si tu ruptura fue del tipo fue bonito mientras duró; o, en cambio, ascendía a la categoría de acabo de perder al amor de mi vida. La labor de avanzar está sólo en tus manos.

Es natural que este proceso requiera su tiempo, pero hay factores que no nos ayudan ¿Qué ralentiza la recuperación?

– La rigidez: es un hecho, las personas creativas son mucho más adaptativas. Si eres inflexible, de ideas fijas, necesitas tener el control constantemente y te cuesta un mundo cambiar, te llevará más tiempo aceptar lo que está sucediendo y el sufrimiento será mayor. ¿Un truco? La personalidad-muro puede evolucionar. Intenta practicar algo creativo: escribir una historia, dibujar, algún trabajo manual, etcétera…haciendo esto empezarás a educar a tu mente para ver más allá de tus cerrados horizontes. Haz que tu mundo se expanda.

– La culpa y el victimismo: en los primeros tiempos de una ruptura, es normal el sentimiento de ultraje, de rabia, de cómo ha podido hacerme esto a mí; y suelen ir acompañados de la inútil práctica del autofustigamiento. Si aquella tarde en la pizzería no me hubiera puesto una anchoa en el agujero de la nariz...igual fulanito o fulanita no me habría dejado. Pasarás por esa parte del camino, pero no te quedes ahí. ¿Cómo evitar estos pensamientos? No hay que evitarlos, pero tómatelos como una gripe que tienes que pasar, no como la única voz de la verdad.

– El autoboicot: ningun estudio científico riguroso avala que no puedas volver a enamorarte, que nunca más vayas a volver a ser feliz o que te han arruinado la vida para siempre. Puedes creer también que las vacas son púrpuras y las sirenas existen, pero abre los ojos y mira a tu alrededor. Las personas vuelven a enamorarse, vuelven a ser felices y sus vidas no se arruinan a menos que ellos quieran. Al menos que seas un extraterrestre y no una persona, tú también puedes.

– El contacto: si tienes el corazón roto, por así decirlo, cada vez que sepas algo de tu ex pareja o que hables con él o ella, será como introducirlo voluntariamente en una apisonadora, una y otra vez. Que tu sentido común se imponga a la desesperación: enfrentarte al dolor, vas a tener que hacerlo igual, la diferencia está en sufrirlo cinco días, cinco meses o cinco años más de la cuenta. Es mejor pensar que quien fue tu pareja a día de hoy se ha ido a una prospección minera a Alaska y nunca lo volverás a ver.

– Incapacidad de perdonar: perdonar es una última etapa del duelo y en realidad tiene más que ver con perdonarse a uno mismo. Lo cual, descubrirás, que es más difícil que perdonar a los demás.

– No indagar: El autor Stefan Zweig aseguraba que toda ciencia viene del dolor. El dolor busca siempre la causa de las cosas, mientras que el bienestar se inclina a estar quieto y a no volver la mirada atrás. Observa lo que sientes, lo que haces, lo que experimentas: sé tu propio científico y encara el duelo como una auténtica investigación sobre ti mismo/a. Ya llegará el tiempo de volver a acomodarte. No dejes de aprender.

Y lo más importante: no te obsesiones en superarlo. Céntrate en tu trabajo personal del presente: en las cosas que te hacen sentir bien, que te sorprenden o que te muestran algo nuevo que no conocías sobre ti. Haz como si cada noche se acabase el mundo y volvieras a renacer de nuevo, cada día.

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comentarios
  1. Ulises dice:

    Hola Cristina,

    Muchas gracias por tus artículos y por la ayuda que nos prestas.

    Actualmente, estoy en pleno proceso de duelo de una relación de pareja, tras dejarlo ambos, hace 5 días

    Comenzamos como pareja tras ser realmente buenos amigos durante más de un año, con trato diario y al sentirme yo tan a gusto con ella y ella conmigo, sintiéndome que era yo mismo con ella y al parecerme muy atractiva pues mi corazón se abrió en junio de este año.

    Yo estaba convencido por sus acciones y palabras que ella estaba empezando a sentir algo parecido. Pero el primer día que se lo planteé me dijo que ni se lo había planteado, que no estaba enamorada de mí y a los 2 días comenzamos como pareja tras un abrazo. Ella comenzó conmigo por probar y dar una oportunidad a nuestra relación y yo pensando que era sólo cuestión de tiempo que ella se enamorase de mí, acepté. Ella siempre ha sido completamente honesta en decirme que simplemente, estaba probando.

    Ella es una mujer que tiene mucho carácter, demasiado, intransigente en muchas ocasiones y eso le ha costado muchísimo sufrimiento personal en el pasado. Y al estar conmigo en relación primero como amigo, ella se daba cuenta de que necesitaba perdonar y ver las cosas de otra manera. Y han pasado muchas cosas en su vida muy bonitas e increíbles como la reconciliación con parte de su familia, cuando parecía impensable, reconciliación sincera con su propio hijo y sé que mi forma de ser le ha ayudado mucho en este proceso. Pero aún y todo ese carácter fuerte en el cual cuando interpreta una cosa de una determinada manera, se enroca y no lo suelta, sigue ahí.

    En nuestra relación como pareja nunca me he sentido correspondido. Aunque sé que me quiere muchísimo como persona y así lo he sentido siempre.

    Fue pasando el tiempo y su falta de cariño de pareja, unido a su fuerte carácter conmigo en “defectos” míos con reacciones desproporcionadas y de falta de comprensión hacia mí, me hicieron realmente empezar a sentirme muy mal y dejé de ser yo mismo, porque actuaba desde el miedo a no ser correspondido y le demostraba con detalles que la quería e intentando ser como ella quisiera que yo fuera.

    Es curioso notar como cuando éramos amigos podía ser sincero con ella con lo que veía en ella, fuera bueno o malo; pero como pareja, la dinámica de no sentirme correspondido, me anulaba totalmente la lucidez y el ser yo mismo, engañándome a mí mismo y no siendo sincero con ella de lo que no me gustaba, porque sencillamente no sentía que podía hablar con ella por su exceso de carácter y comprensión al no poder compartir mi lado más oculto y vergonzoso por miedo a que me dejara. Anteriormente como amigos sí que compartíamos eso, pero ella, como amigos, no me echaba los perros por eso; me comprendía y aunque me decía las cosas con carácter nos comunicábamos bien.

    En la relación de pareja quitando el no sentirme correspondido hemos compartido esa amistad y complicidad en otros muchos ámbitos, siendo muy agradable el estar juntos horas y horas y haciendo todo tipo de planes, pero dejando de lado esos aspectos que a ella le hacían saltar su carácter. En cuanto a pasión, afecto físico y cariño de pareja de ella a mí, nada de nada. Aunque intimidad ha habido y muy bonito y entrañable además. Y ella me correspondía en la intimidad, pero no porque fuera algo que ella reclamara.

    Muchas veces me planteé cómo dar la vuelta a esta situación. Pensé que ella tenía un bloqueo en su corazón que no le permitía querer como pareja cuando como persona sentía como me quería, y mucho además; eso no lo he dejado de sentir nunca.

    Muchas veces me planteé cómo dejar la relación y finalmente lo hemos dejado, tras casi 6 meses, pero ella lo ha dejado con dolor proyectado en mí haciéndome ver que he sido deshonesto y mentiroso con ella y yo lo he recogido, porque me siento culpable por no haber sido sincero conmigo mismo, ni con ella, en el sentido de que no hay que empezar una relación si sabes que la otra parte no siente lo que tú sientes y sobretodo cuando notas que algo de la otra persona no lo puedes pasar por alto, en mi caso que no me muestren comprensión a mis defectos. Eso sólo genera sufrimiento y te anula como persona, llegando a pensar que no estás a su altura (aunque ella al compartir esto me hacía ver que yo claro que estaba a su altura, pero que ella no sentía que estaba al 100% por mí).

    Ella ha sido siempre muy honesta conmigo y no se ha engañado.

    Ahora mismo estoy literalmente destrozado. Sé que nunca he sido correspondido como pareja y sin embargo es una persona a la que sé que quiero como persona.

    Pero una parte mía no quiere soltar la frustración de la ruptura de la relación de pareja. Pero es eso, la frustración, porque aunque esa parte obsesiva no quiere reconocer que no te quiere, hay otra parte que me dice que sé perfectamente que como pareja, no puede ser, por lo que sea.

    He de recomponerme y seguir adelante. No es casualidad que me haya pasado esto. Es ya la cuarta vez.

    Algo tengo que aprender pero no tengo claro si aprenderé. Por de pronto, he sido capaz de decir basta.

    Las emociones son como monos, dejémosles que salten hasta que se agoten. Y una vez agotados emprendamos nuestro aprendizaje, sin que las emociones nos engañen.

    Un abrazo a todos.

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