Los problemas de comunicación en pareja

Publicado: septiembre 12, 2014 de cristinalago en Problemas de pareja
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Pareja: Conjunto de dos elementos de la misma clase. Conocer a alguien, sentir atracción e iniciar una relación, es sencillo. Construir una pareja, es un desafío mayor. Porque a pesar de lo que solemos creer, una pareja no empieza con la cama: empieza…hablando.

Hace unos días, hablando con una chica que acaba de dejar una larga relación con su ex pareja, me dijo una frase impresionante: ¿Y sabes una cosa? ¡Que ni siquiera me caía bien!.

Otro chico me decía que prefería los amigos a su pareja, porque con los amigos, podía ser él mismo.

Ambos habían dado, sin darse cuenta, con la clave esencial de la mayor parte de los fracasos de comunicación en la pareja. ¿Cuántas personas que están juntas no son, ni siquiera, buenos amigos?

¿Cómo actuamos con un amigo? Le escuchamos. Respetamos su opinión. Aceptamos su punto de vista como igualmente válido que el nuestro, aun no estando de acuerdo. No tenemos miedo de mostrarnos tal y como somos. Le apoyamos en sus decisiones. Podremos criticar sus actos, pero no su forma de ser o de sentir. Mostramos empatía y consideración.

Ahora, observemos nuestras relaciones sentimentales y seamos honestos con nosotros mismos. ¿Nos comportamos de esta manera con nuestra pareja?

Los problemas de comunicación más habituales se pueden clasificar de tres maneras:

Problema nº 1: Hablamos en idiomas diferentes.

En este caso, tenemos la sensación de que nuestros intentos de comunicarnos chocan contra un muro. La otra persona piensa y siente de una manera que no comprendemos y como no comprendemos, nos cerramos. Se establecen luchas de poder, en lugar de conversaciones. En realidad, lo que solemos hacer es aprovechar su parte del diálogo para construir en nuestra cabeza lo que vamos a replicarle. No se trata a la pareja como un interlocutor válido, sino como un problema que debemos resolver.

Solución: si la comunicación es frustrante, manipulativa o confusa, lo esencial es remitirse a los hechos. Como decía Woody Allen las cosas no se dicen, se hacen, porque al hacerlas se dicen solas. Aun cuando el lenguaje pueda distorsionarse a conveniencia, los hechos siempre son claros.

– Problema nº 2: No me atrevo a decirle cómo me siento.

El origen de este problema es el miedo a perder a la otra persona si nos revelamos tal y como somos, es decir, una pobre autoestima y escasa confianza en nosotros mismos. Esta actitud nos lleva a rumiar una y otra vez determinadas situaciones, autoengañarnos para sentirnos mejor y finalmente acumularlas sin darnos cuenta hasta boicotear la relación desde dentro.

Se produce un efecto bola de nieve. Un día tragas con una cosa. Otro día tragas con otra. Y luego otra más. Y así hasta que un día explotas, cual volcán en erupción, con el recuento de ofensas interminables de las que el otro ya ni se acuerda.

Haz un ejercicio en empatía y piensa: ¿cómo te sentirías tú si tu pareja, con la que todo iba aparentemente bien, te hace lo mismo?

No expresarse con la pareja es una forma de evitar un compromiso real con esa persona. Nadie puede vincularse plenamente contigo si no sabe quién eres.

Solución: Identififca los momentos en los que practicas el submarino emocional. Cuando tu pareja haga o diga algo que te cause malestar, expresa tus sentimientos. Esto me incomoda y no me gusta ¿por qué lo has hecho/dicho?

– Problema nº 3: Todo lo que me dice me molesta.

Es un síntoma habitual de degradación en la relación amorosa. Cuando a uno ya no le interesa lo que el otro tiene que decir, se ha perdido el respeto y la confianza y vemos a la pareja como un enemigo que nos atrapa, nos asfixia o directamente nos sobra.

Solución: hablar sinceramente sobre la continuidad de la relación con la otra persona. Tener en cuenta que la pareja no es quien está ocasionando nuestro malestar, sino nosotros mismos por nuestra propia frustración y falta de recursos emocionales. Plantearse incluso una separación temporal para poder calmarse y reflexionar desde una perspectiva más objetiva.

————

En mi experiencia personal y profesional, he comprobado que los problemas de comunicación se acrecientan en proporción a la dependencia que exista con respecto a la pareja. Para muchas personas, es altamente complicado ser asertivos con alguien en cuyas manos está depositada toda su felicidad, bienestar y su razón de existir. Cuando esto ocurre, nuestra reacción es la de atacar o bien evitar los conflictos. La auténtica solución subyace en las mismas personas. Ser realistas y conscientes con respecto a nuestras necesidades y emociones: y establecer cambios no sólo de actitud, sino en la forma en la que encaramos la vida y el amor.

Cada mejora que pretenda realizarse con respecto a la pareja, ha de empezar siempre con uno mismo. El otro no es responsable de solucionar nuestros problemas, y carencias afectivas; ni mucho menos, de compensarnos por nuestros traumas emocionales.

¿Queremos tener una buena comunicación? Empecemos por recordar que somos amigos.

Twittéame en https://twitter.com/CrisMalago

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comentarios
  1. alberto dice:

    Me ha gustado sobre todo la recomendación final: buena comunicacion como si fuéramos amigos. es una receta estupenda pero hay que tener en cuenta el origen de los amigos, los intereses compartidos, que los amigos suelen ser del mismo sexo y muchas aficiones comunes. La amistad entre hombre y mujer siempre ha estado y estará cuestionada. Los amigos es más fácil que hablen el mismo idioma y que no tengan implicaciones sentimentales ni relaciones íntimas y además la convivencia es mucho menor que uqienes viven una relación sentimental. Pero estoy de acuerdo que para hablar el mismo idioma, tratar de ser amigos ayuda a mejorar la sintonía y estar en la misma frecuencia, justo lo necesario para entenderse.

  2. salsera dice:

    Hola Cristina,

    me gustaría me orientaras un poco porque no sé qué es lo que me está pasando.
    Tengo una relación de un año con un chico que conozco desde hace mucho tiempo. En el pasado tuvimos también una relación que expiro en su momento.
    Hoy en día la relación está plagada de vez en cuando por peleas, muchas iniciadas por mí, en las que sinceramente me desconozco, estoy comenzando a actuar de una manera que nunca actué con mis otras parejas, le estoy constantemente exigiendo cosas, detalles, cosas insignificantes… por ejemplo le exijo que tiene que llamarme por las noches, le exijo que sea más cariñoso, que me dé tiempo, etc.. y muchas veces me termino molestando por tonterías o por cosas sin mucha importancia. Y pues él tiene una manera de ser, de actuar un poco ‘tosca’, me contesta de una forma muy tosca, algunas veces prepotente, dura..cuando discutimos algo el tiene que tener la última palabra, lastimosamente eso me está trayendo mucho conflicto interno si seguir o no… porque si bien se que tengo que aceptarlo como él es, culturalmente me está chocando mucho (ambos somos originarios de paises diferentes). También pues tiendo a compararlo a como era antes, y si bien recuerdo no era así, es algo que adquirió con el paso de sus otras relaciones, y también lo compara con mi ex pareja, que me trataba como una princesa y su carácter pues era suave muy angelical.
    Que debo hacer?…muchas veces pienso que deberia pues dejarlo estar, no pedir nada y que el se comporte como sea…que no deberia importarme…porque hago esto??.. siento que todo esto es responsabilidad mia en cierta forma.

    • cristinalago dice:

      Hola Salsera,

      Estás boicoteando la relación porque inconscientemente o no estás preparada o no quieres tener esa relación.

      Puede que hayas vuelto con esta persona por razones que no son las adecuadas. Olvidar a otra persona, tener idealizado el pasado y querer recuperar algo que ya no existe, dependencia…en estos casos siempre es bueno reflexionarlo y ser muy honestos con nosotros mismos. Nuestros actos nos definen mucho más que nuestros pensamientos y si tus actos son de rechazo y crítica, es claro que ahí no estás por amor y afinidad. Y mantener una relación sin amor y sin afinidad es condenadamente difícil, por no decir imposible.

      Efectivamente no tienes derecho alguno a exigir cambios a nadie. Si no puedes aceptar la forma de ser de tu pareja y no estás conforme con ello, no tienes obligación alguna de seguir a su lado. No existe un manual de comportamiento universal para las parejas que deban seguir a rajatabla y por esta razón, cada relación es distinta y funciona con distintas reglas y parámetros. Si tu compañero no siente más cariño del que ofrece, o no le apetece dedicarte más tiempo o llamarte por las noches, es que no le nace, no lo siente y no te lo va a dar a la fuerza. ¿Te vale o no te vale? Tú eres la que decide.

      Abrazos!

  3. Sirena dice:

    Hola Cristina:
    Te escribí hace bastante tiempo preguntandote si volver con mi ex de toda la vida… Al final me dijiste que me centrara en los actos y no en las palabras y me vino muy bien, porque me demostró que ninguno quería estar con el otro. Así que gracias por eso! Ahora te vengo con otra cuestión sentimental XD
    Hace unos 3 meses conocí a una persona especial que, tras mucho reflexionar, creo que no es una relacion rebote. El caso es que hay cosas que me molestan, por ejemplo él ya quiere la etiqueta de “novios” pero yo no me atrevo a dar el paso porque no veo real compromiso por su parte, me explico: me habla de otras chicas o de ver a sus ex con naturalidad, me dice que me quiere ver pero a penas me visita, soy yo la que se tiene que estar desplazando, hace planes y no me consulta…En definitiva, me siento accesorio y no parte de su vida. Todo eso me echa para atrás y me cuesta hablar de mis sentimientos (problema 2), pero lo he detectado ¡y voy a cambiarlo! La cosa es que es imposible hablarlo con él, hace bromas, intenta cambiar de tema, me pide no hablar de esas cosas porque “nos ponemos tristes” y cuando insisto al final acaba a la defensiva y la conversación se vuelve complicada. No puedo cambiarle a él, pero ¿qué hago yo? ¿Cómo hago para que no me afecte tanto su reacción?
    P.D: supongo que lo habrás detectado pero sí, los dos somos jovencísimos. Él 21 y yo 23.
    Gracias! Un saludo

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