Una historia de amantes

Publicado: febrero 19, 2016 de cristinalago en Los amores patológicos
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amante

De los creadores de somos las personas correctas en el momento equivocado, el amor todo lo puede y no es que no me quiera, es que tiene un trauma, llega…cualquier día de estos, me separo de mi pareja. 

Existen dos tipos de historias de amantes. El primer tipo de historia, trata de una pareja que realmente está desmoronándose, por una o ambas partes, pero en la que faltan agallas para optar por el mejor solo que mal acompañado. Aparece una tercera persona y se precipita la ruptura. Se inicia una nueva relación, de pronóstico variado.

La segunda historia de amantes, es la clásica historia de amantes. Hay una atracción: espiritual, sexual, emocional. Puede que la persona que no está casada conozca ya el estado civil de ese hombre o mujer tan interesantes con el que cada vez encuentran una mayor conexión. Puede que no tenga la menor idea.

La atracción deriva en enamoramiento. A veces, incluso por ambas partes. La historia crece. La persona soltera conoce que su nuevo amante no está libre y  sin compromiso. La persona emparejada empieza a hablar de su relación. Dice cosas como: Mi pareja y yo estamos en crisis desde hace tiempo; dormimos en camas separadas; no me voy por mis hijos; si te hubiera conocido en otra vida…

Estas excusas son la débil argamasa en la que se sostiene una relación furtiva, un amor sin fines de semana, una pasión aliterada por la imposibilidad, que se torna cada vez más frustrante y adictiva. En definitiva…una historia de amantes.

En la mayoría de los casos, nunca se produce la ansiada separación. Esta es una realidad que la persona soltera va intuyendo poco a poco y que acaba resultando tan contundente que arrolla incluso los autoengaños más elaborados. Que no son pocos en estos casos.

Porque pasan los meses y los años y nada cambia. 

La persona soltera se defiende como puede de esa realidad. Piensa que el otro necesita más tiempo, le disculpa, le justifica y le perdona, se autoconvence de que hay que vivir el presente y de que la felicidad son momentos y a veces, echa mano del último recurso, que es destapar el trampantojo amoroso para que la pareja  de su pareja (valga la redundancia) reaccione y de paso, deje vía libre. Acción que viene a ser algo así como escupir contra el viento: la pareja resiste y el vengador es quien queda compuesto, sin pareja y con el sambenito de destrozahogares a cuestas. 

En cuanto a la persona emparejada, puede sufrir escalofriantes dilemas morales, pero tarde o temprano, normaliza su doble vida y para sobrevivir emocionalmente a su propio fraude, se acaba dividiendo en dos compartimentos mentales diferentes. El compartimento etiquetado bajo el epígrafe: Vida Real. Y el compartimento etiquetado con el nombre de: La Otra Vida.

Creen los amantes tener una conexión especial, superior incluso a la de otras personas. Y sin embargo, están en dos mundos diferentes. La persona soltera cree que al estrechar lazos, su pareja acabará definiéndose y triunfará el verdadero amor. En pos de ello, redobla su pasión y gestos cariñosos, sacrifica prioridades, se adapta a las tortuosas disponibilidades del objeto amado.

Mientras tanto, la persona emparejada regresa a su casa y a la Vida Real, con el chute añadido de sentirse deseado, de vivir el enamoramiento (clandestino y aventurero, para más inri) y de escabullirse en aras de la pasión. Una hermosa droga que pone color en una vida grisácea transida de culpas, miedos, dependencias y responsabilidades.
Pero no te casas con tu droga. 
Porque el amante no es consciente, pero en realidad, no está empujando a la persona a la que ama a separarse: lo que hace es darle la gasolina suficiente para seguir tirando con la otra relación.

La tercera persona de esta ecuación, es realmente quien sale más perjudicado. Su papel es ingrato: se conforma con una ínfima parte de una pareja real y el desgaste de esperar, sacrificar, autoengañarse y sufrir ausencias, es duro para el alma y sobre todo, para la autoestima.  Ser el amante conlleva una punzante soledad afectiva. Conlleva, como me contaba una mujer, que se te muera un padre y no tener al lado a la persona que amas.

Conlleva anular citas porque tiene dos horas libres y si no vas, no podrás verle hasta la próxima semana. Conlleva llorar en silencio muchas veces. Conlleva reducir la vida a un puñado de ratos puntuales y que el resto pase como un mal sueño. 

Muchos otros y otras se comparan inútilmente con la parejas oficiales (¿Qué tiene él o ella que no tenga yo?), ignorando el hecho de que aunque su amante esté enamorado de ellos, que es posible, hace falta mucho más que un enamoramiento para que una persona desmonte toda una vida y se lance al vacío. Hace falta amor de verdad.

¿Por qué nos enganchamos en una historia de amantes? Puede haber un patrón afectivo que nos lleve a conectar con amores prohibidos y difíciles, pero no es tan común. Las historias que conocemos nos demuestran que frecuentemente quienes protagonizan estas relaciones son personas que nunca en su vida hubieran creído que se encontrarían en una situación de este tipo. Y como toda relación donde prima la idealización, el sufrimiento y la dependencia, lo que nos lleva hasta ahí es una carencia en nuestras vidas, una intolerancia a la cotidianidad y de paso, la adrenalina de encontrar un reto amoroso que nos haga sentir un poco más vivos. 

Y esto último es lo que realmente tienen en común estas parejas.

Decía Balzac que es más fácil quedar bien como amante que como marido; porque es más fácil ser oportuno e ingenioso de vez en cuando que todos los días. En sus palabras, se condensa el final de este artículo, que abre un pequeño interrogante: ¿Cuántas relaciones de amantes funcionarían en caso de normalizarse?

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comentarios
  1. fernando dice:

    Gracias doctora Cristina por tus palabras y me anima a tomar decisiones que son en definitiva las que cambiaran el rumbo de nuestras vidas…un abrazo inmenso…desde la distancia.

  2. Galilea dice:

    Hola querida Cristina, pasaba a contarte mi historia.
    Conocí a este chico hace muchos años, él me encantaba, nos hemos cruzado varias veces a lo largo de los años, pero jamás se dió nada.
    Cuando él se acercaba, yo no le prestaba atención porque estaba con alguien más y viceversa.
    A pesar de los años y las vueltas de la vida, siempre estaba en mi mente.
    En un tiempo, empece a cruzarlo seguido, parecia cosa del destino, una cosa llevo a otra y perminamos finalmente concretando ese deseo sostenido en el tiempo, sólo que él tenia unos meses de estar de novio.
    Fue muy claro, solo sería una aventura de esa noche y nada más y lo acepté.
    La cosa es que esa aventura de una noche se convirtió en una aventura que ya lleva un año.
    Hay juego, hay fantasias, pero siempre se mantuvo todo muy claro.
    Jamás me ilusionó ni dijo cosas para enamorarme, como para mantenerme en la “relación”.
    No necesitamos explicaciones, no hacen falta palabras bonitas ni fingir nada; todo se dá, todo fluye.
    En un momento le dije que estaba sintintiendo algo más, nos despedimos, supuse que era el final definitivo, pero al poco tiempo me volvió a buscar.
    Me dice que tiene cargo de conciencia, pero que cada vez se le hace más dificil dejar todo esto.
    Sé que si estuviera enamorado habría algo más que solo encuentros puramente sexuales, (además de que ya no tendría novia, primordial detalle), pero, se puede pasar todo ese tiempo sin realmente involucrar sentimientos? o es más común en las mujeres y los hombres lo tienen más claro?.
    A veces me pregunto si esto continua porque todo se da fácil y fluido,o eso no es motivo suficiente, sino que realmente tiene que sentir algo más para sostener una aventura en tanto tiempo que pueda arriesgar su relación?.
    No sé si son cosas mias, pero cuando estamos juntos, y miro a sus ojos, su mirada….no puedo evitar sentir que hay algo más o quizá solo veo lo que quiero ver jaja, pero pienso que esas cosa, aunque no se digan, de algun modo se sienten.

    Más allá de que no es una situación ideal, de que él no ilusiona, ni juega a nada más para tenerme a su lado, y de que, por algún motivo que sin duda pesa más , no ha dejado a su novia, mi duda era la que planteaba renglones arriba: Relamente se puede pasar tanto tiempo con alguien sin sentir un gramo de nada más que puro y llano deseo sexual?
    o es una la que confunde las cosas, al estar inmersa en esta vorágine de emociones?
    A pesar de que no sufro (porque al tenerlo todo claro, y el no marearme me lo hace fácil) a veces no puedo evitar ilusionarme y pensar que algún dia va a quererme.
    En varios casos he leido que llega un momento en que el amante “normaliza” su vida con las dos personas, y le cuesta salir de esa situación (eso es lo que él se plantea cada día, porque constantemente lo menciona).

    • cristinalago dice:

      Hola Galilea,

      Se puede estar con dos personas (o más) cubriendo varias parcelas y necesidades al mismo tiempo y estando más o menos a gusto con la situación.

      Tú le aportas unas cosas y su pareja otras.

      No es preciso amar para sentirse satisfecho y cómodo.

      En su caso con no tener mucha culpa y autoengañarse un poco, lo tiene hecho.

      Cuando se produce esta situación en tu vida y te retiene afectivamente al lado de una situación en la que desarías algo que no obtienes ni vas a obtener, lo esencial no son las preguntas sobre el otro, sino sobre ti misma.

      ¿Por qué creo que merezco las sobras de la vida de otros?

      ¿Por qué temo a un amor íntegro?

      Abrazos

  3. Galilea dice:

    P.D: me falto añadir…realmente se puede estár bien, enamorado y felíz con su pareja y engañarla?
    (y más a los primeros meses de relación).

  4. Galilea! dice:

    Hola querida Cristi. Quizá sea miedo al amor, y por otro lado, una dosis de fantasía y falsas ilusiones que sólo genere en mi mente.
    Con él siempre me sucedió algo extraño (explicando lo de fantasia) .
    Lo conocí hace mucho, intercambiamos un par de palabras..Y no lo volví a ver, conocí otros chicas, ni siquiera lo recordaba.
    De golpe, estando de novia con un chico, empecé a tener sueños donde mi novio era él.
    Luego, no sólo empecé a tener esos sueños, sino que el, increíblemente me contacto y empezó a hablarme (parecía una loca casualidad, o un llamado con mi mente).
    Yo no le preste demasiada atención porque estab con el otro chico, meses despues me pelie, y el acababa de ponerse de novio con esa chica, pero volvimos a coincidir y todo se dio y yo , en el fondo, aunque acepte que sólo sería una aventura, empecé a fantasear con la posibilidad de algo más (siendo sincera con mi corazón ) quise dejarlo…hubo un encuentro de despedida…Y a los meses me volvió a buscar y como todo era cada vez más emocionante y pasional, se volvió una adicción de la que me cuesta salir.
    No lo sufro, porque el nunca prometió nada ni me miente (irónicamente) ni nada, pero cuesta no engancharse de esa química y esa emoción Y siento que a el le pasa igual, lo veo en su mirada, en su deseo…pero temo a veces confundir eso con otro sentimiento de parte de él.
    Supongo que mientras uno lo tenga claro, todo puede ser llevadero, pero es verdad que es en vano soñar con algo, que como vos decis,dudo que pase…porque si ya pasoun año y no se “decidio” por mi…no creo que en más tiempo lo haga.
    A vecesme da cargo de conciencia por ella, por mi, por la situación, por quizá en vez de rechazar esto..haber aprovechado la oportunidad y que por esto el ya no me vea como una mujer para una relación (si en el futuro algo pasara) ..Y otras veces pienso..Y si lo rechazaba y el jamás se peleaba y perdía la chance de tener algo con él? Lo cierto es que las cosas son como son…Y estoy entre el engrollo mental de: Seguir y disfrutar de lo que hay son dejar de mirar otras oportunidades y sin ilusionarme más, o hacerme a un lado para siempre…Y mientras más pienso, más me enredo y mientras, vuelvo a caer porque lo extraño y hasta desearos gritar ..decirle todo lo que siento, aunque fuera en vano…aunque quizá ya lo sepa.

  5. Galilea! dice:

    “Tú le aportas unas cosas y su pareja otras.

    No es preciso amar para sentirse satisfecho y cómodo”.

    Eso puede significar que puede no existir amor por ninguna..sino que ambas (no se si hay más chicas en juego jejeje) completamos lo que sería “ideal” o al menos satisfactorio y cómodo para él ? ..

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