No dependas de mí.

Naciste para ser querido, cuidado, arropado, amado. No amarrado.

No quiero ser tu deuda. Lo que te di, me fue prestado. Lo que me debes, ya lo has saldado.

No dependas de mí.

No dejes que mi voz se convierta en tus miedos.

No dejes que mis miedos sustituyan tus deseos.

No dependas de mi.

Permíteme que te quiera sin trampas y sin cartones,

que te enseñe mis libros,

mis películas,

mis canciones

y tú me enseñes a mí,

tus juguetes,

tus reinos,

tus emociones.

No dependas de mí,

Que al marcharte te tire una cuerda invisible,

hecha de amor y de infancia y de recuerdos,

de jardines, columpios, árboles y besos,

que a lo mejor te cueste despedirte,

pero que si tienes que hacerlo,

no te impida irte.

No dependas de mí,

aunque me duela,

aunque me faltes,

aunque me sienta triste porque ya dejaste de necesitarme.

No dependas de mí,

No compenses mis errores,

no desandes mis caminos,

no cargues con mis dolores.

Sobreescribe tus creencias,

sobre mis consejos,

Pero,

pase lo que pase,

por favor,

no te vayas muy lejos.

 

(Para Pablo)