La adicción a la infidelidad

Publicado: octubre 6, 2019 de Cristina Lago en Los amores patológicos, Problemas de pareja
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Cuando la infidelidad deja de ser circunstancia y se convierte en costumbre. 

Todo ser humano está capacitado para ser infiel, si se dan las condiciones adecuadas. A diario escuchamos historias de amantes enamorados, aventuras de una noche, reencuentros apasionados con alguna ex pareja, etcétera…

Pero hoy no vamos a hablar de la infidelidad común y corriente. Sobre la infidelidad común y corriente se puede debatir durante años sin llegar a conclusiones claras (preguntémosle a las parejas que han sobrevivido a alguna). La infidelidad compulsiva entra en un terreno diferente: en el de la doble vida.

La pareja infiel es, por  tanto, una pareja que necesita permanecer en una relación, pero estando fuera de la relación. Las razones pueden ser diversas, pero la vía que las conecta es sólo una: llenar un vacío.

¿Cómo lo vive la persona con este problema? La adicción a la conquista, a la seducción o al sexo requiere desplegar una serie de estrategias de manipulación que lentamente van descomponiendo la personalidad. La primera vez que lo hacen, se sienten como el drogadicto que prueba su primera raya de cocaína: sólo voy a probar una vez, no pasa nada. Les excita traspasar sus propios límites, pero temen las consecuencias. De modo que al principio ni ellos mismos sabrán que acaban de iniciar un camino largo y destructivo.

El subidón del primer engaño es mayor de lo esperado y puede que la pareja infiel en esos momentos tenga un conflicto interno entre volver a experimentar esa embriagadora sensación de poder e impunidad, o echar atrás y tratar de evitar el desfiladero de la tentación. Algo así como nuestros políticos la primera vez que echan mano del erario público para financiarse los vicios.

Una vez traspasada la línea, la pareja infiel empieza a normalizar la infidelidad.

En un principio, la pareja infiel crea razones para dar rienda suelta a sus instintos básicos. Se argumenta a sí misma que su pareja no le da suficiente atención, o que le controla demasiado, que el sexo es deficiente, que necesita ser admirado por otras personas, que se merece un premio por aguantar ésta o tal cosa…Cuando no encuentra una razón convincente, se la inventa. Me viene a la memoria una persona que confesaba que cada vez que sentía la necesidad de ser infiel, montaba una bronca repentina con su pareja para justificarse.

Desde fuera lo vemos como una crueldad, pero en la enfermedad del adicto, tiene toda su lógica.

Cuando el problema ya está muy avanzado, dejan de necesitar motivos. 

Las consecuencias de la infidelidad compulsiva son evidentes. La más evidente, es que se destruyen las relaciones personales. Tener relaciones personales sanas y enriquecedoras es nuestra principal fuente de alimento emocional; por tanto, carecer de ellas o acabar degradándolas nos resta un enorme bienestar esencial para nuestro equilibrio.

El adicto a la infidelidad no consigue disfrutar de la plenitud de una verdadera relación. No ha intimado con sus parejas, porque está demasiado ocupado ideando complejas estrategias para seducirlas y escapar de ellas; no ha conocido la plenitud de amar ni el sentido de un verdadero compromiso y tarde o temprano se encuentra con la certeza de una vida irrealizada, superficial y vacía, en la que nunca halla el amor grandioso que busca y que supuestamente le curará de su sempiterno vacío. No es consciente de que es él/ella mismos el principal obstáculo para sentir y experimentar dicho amor.

La adicción a la infidelidad también va, a menudo, acompañada por otras adicciones.

A su vez, el hecho de vivir en la mentira permanente acaba por mutilar las cualidades humanas: la empatía, tan esencial para gozar el amor en toda su esencia; el autorrespeto, que nos hace sentir en paz con nosotros mismos; la sensibilidad, que nos hace poder apreciar la belleza de la vida misma; y por supuesto, la capacidad para ser feliz. Nos convertimos en un desconocido para nosotros mismos. Hemos perdido toda capacidad de conectividad. El aislamiento y la depresión asoman la cara poco a poco y nos encaminan a un vacío mayor de aquel del que huimos. Nos quejamos de relaciones tóxicas, donde hay distancia, donde no conectamos con la otra persona y no tomamos consciencia de que somos nosotros los que estamos creando ese vacío.

Existe otro factor común en las personas con esta problemática: son celosos. Muy celosos. Como la persona homosexual que rechaza su condición y desarrolla homofobia, los corneadores en serie, suelen desarrollar cuernofobia. Se trata de un total rechazo hacia su propio conflicto interno que resuelven proyectándolo hacia afuera. Peligroso asunto: a menudo esa negación conduce al maltrato del otro. Un maltrato que en realidad es una lucha por algo que protege el sentido de uno mismo y de la propia identidad. ¿Cómo voy a aceptar que no son quien debo ser? Entonces, traslado el conflicto al otro.

Más inofensivo es un infiel compulsivo que lo asume, que uno que lo hace igual pero además no lo acepta.

¿Eres la pareja infiel?

Si sufres, si tu vida es una constante búsqueda de no se sabe qué cosa que nunca encuentras, si te atenaza el vacío y la ansiedad: BUSCA AYUDA. Lo que te sucede es tratable, salvo que tu personalidad sea patológica en extremo (en cuyo caso dudo que estuvieras leyendo este artículo). Asume que tienes una adicción, que no es culpa de nadie y que es tu responsabilidad luchar por salir de ella y aspirar a una vida realizada y digna. Entiende tu problema, afronta tu responsabilidad sobre ti, deja de responsabilizar a tu familia, a tu pareja, a tus hijos o a tu jefe, échale huevos y ovarios y sal del armario.

¿Eres la pareja de la persona compulsivamente infiel?

Si conoces el problema de tu pareja y sigues al pie del cañón intentando controlarle, desentrañar sus traumas o ayudarle, para el carro. Tu vida no puede estar centrada en los problemas de tu pareja, ni en lo que puede pasar en su cabeza. Te comprendemos. Llevas tanto tiempo viviendo así, que ya no te acuerdas de haber vivido de otra manera.

Te digo lo mismo que a tu pareja: BUSCA AYUDA, PARA TI. La pareja del adicto a menudo desarrolla un perfil codependiente, lo cual ya es un problema en sí mismo. Ocúpate de tu propia cabeza. Mira hacia ti. Empodérate. Apóyate en personas sanas que puedan asesorarte con objetividad. Sal del modo control: tu pareja seguirá siendo infiel aunque tú seas Sherlock Holmes, no tienes nada que hacer contra alguien que lleva años buscando mil y un estrategias para engañar y engañarse a sí mismo.

Protege tu salud: un adicto no siempre está en situación de controlarse en un momento de entusiasmo impulsivo ante una seducción lograda, de modo que no es nada raro encontrarse con el regalito de una venérea en el momento menos pensado.

Una vez reunidos los recursos, reflexiona: ¿quiero/necesito esta relación en mi vida? ¿quiero luchar por ella? Si la respuesta es sí, insiste en la terapia y no sigas adelante ni asumas compromisos si tu pareja no lo hace.

Conclusión:

Salvo excepciones, la infidelidad compulsiva es muy destructora para la relación de pareja. A menudo la persona engañada siente después de todo que su pareja es un fraude y la otra persona inevitablemente se impide a sí misma disfrutar de la verdadera intimidad que sólo da el poder ser uno mismo con la persona a la que se quiere.

Y la pregunta del millón es: ¿es posible querer cuando te escondes, huyes y no permites el acceso a tu ser real?

La infidelidad es como estar de socio con alguien y robar dinero de la caja (Fernando Sabino)

 

 

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comentarios
  1. Carolina dice:

    Hola Cristina! Lo primero queria darte las gracias por este maravilloso blog, hace años que lo sigo y me ha ayudado mucho en momentos duros de mi vida, sobretodo a entender cosas que me habian pasado.
    Estuve 10 años con alguien que era asi, que me engaño varias veces. Una de ellas me la confeso y yo le perdone, pero cuando la relacion termino me entere que lo habia hecho mas veces y de hecho me dejo por otra chica con la que llevaba tiempo antes de romper conmigo, aunque el no me lo dijo, me lo nego hasta el final, pero al cabo de un tiempo lo descubri por terceras personas. Durante la relacion era celoso, manipulador, daba la vuelta a las cosas para que al final todo problema, incluso los que el creaba, acabaran siendo culpa mia. En todos esos años no recuerdo que jamas me pidiera perdon por nada y me hizo muchas cosas… Tenia un caracter imprevisible y acabe por tenerle miedo a sus reacciones porque nunca sabia como reaccionaria por cualquier cosa que yo hiciera o dijera. Me aislo, me dejo sin amigos, deje de lado mis estudios y vivo con ansiedad desde entonces porque siento que aun no he conseguido reacer mi vida del todo, sigo descentrada y han pasado ya casi 5 años desde que acabo la relacion. Puede que ahora entienda mejor al leer esto porque me engaño tantas veces, porque siempre tuve una pequeña voz que me decia que era culpa mia, llegue a creerme que yo no era suficiente, como me decia el a veces, quien va a quererte a ti si yo no lo hago. En fin, fue claramente una relacion muy toxica que me ha dejado secuelas, que no se si superare algun dia. Tuve una dependencia brutal hacia un hombre al que no le importe mas que para acariciar su ego y me destrozo. Nunca comprendere a estas personas que hacen daño deliberadamente, el engaño en pareja es brutal, destroza la confianza en la pareja y en uno mismo, es cruel.
    Espero que sigas con el blog muchos mas años, porque cuanto ayudas!!
    Muchas gracias!!

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    • Hola Carolina,

      No dudes en acudir a terapia si te sientes estancada.

      Viviste una historia muy dura y es normal que haya secuelas y que tengas mil dudas y miedos residuales que interfieran en tu vida actual, aunque hayas dejado atrás esta experiencia.

      Hablas de una situación de abuso prolongada durante 10 años y no es una ruptura normal que se vaya sanando con tiempo y paciencia, es muy posible que necesites otras herramientas.

      Un abrazo muy fuerte.

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  2. Óscar dice:

    Hola Cris Cristi!!! Gran pregunta lanzas al final…Querer a alguien que se esconde, que engaña, que dice una cosa y hace completamente la contraria, que manipula y juega constantemente com tus emociones, con tu crecimiento, con tu Ser? Claro que la puedes querer!! Solo que desprecias la
    Vida. Solo que hace tiempo dejaste de vivir y de amarte, porque crees que eso es lo que mereces y además “tod@s son iguales”. La cuestión, como siempre, no es lo que hagas, es que lo que hagas sea lo mismo que digas y pienses. Un día me gustaría que escribieras sobre lo que es una pareja ideal, un compañero o compañera ideal. Te voy a decir lo que es para mi una buena compañera, es una persona que duda de lo que piensa o cree, sintiéndose libre y segura a la vez, una persona que quiere encontrarse contigo en la plenitud basándose en el amor a la vida, una persona que no quiere parecer nada ni cambiarte pero no se esconde ni disimula para tener la fiesta en paz, una persona que busca amor en cada cosa que hace y ya empieza a no interesarle llevar razón, una persona que intenta fundirse en UNO entre los dos porque ya no se cree la historia que le han contado desde pequeña o le cuenta continuamente el inconsciente y consciente colectivo lo que está bien y está mal, una persona que quiere SER a tu lado, estar presente, sin más. Dure lo que dure, no importa nada eso. Ahora bien, te aseguro que ese supuesto artículo lo entenderán pocos, les escocerá a muchos, a otros no les interesará y a unos cuantos les removerá algo dentro que creían desaparecido, morirán un tiempo y empezarán a VIVIR, sabrán elegir mejor a su compañer@. Gracias por hacerme pensar Cristina. De corazón. Un abrazo gigante!!.

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  3. ares dice:

    Coincido en que la última frase es muy buena… no creo que nadie sea muy feliz estando constantemente engañando y manipulando a los demás, en realidad los primeros que se engañan son ellos. Vaya yo no podría vivir así… lo que no acabo de comprender es coómo pueden engañar a tanta gente, con lo que me cuesta a mi conocer a alguien. No sé si tienen unas estrategias que funcionan con algún determinado tipo de perfil o son más creativos!
    Lo que me hecho pensar del escrito es que también he perdido la capacidad de conectividad que dices, en mi caso me doy cuenta y dudo si no seré yo o es el entorno que no es propicio. Como dicen que lo que sientes en tu mente se refleja en el exterior, tengo dudas de que esté haciendo las cosas mal, aunque supongo que es un poco de todo. Pero nunca se me pasaría por cabeza empezar a utilizar a las personas de esta manera tan cruel .. al final todos son infelices y nadie gana.
    Saludos y un artículo muy bueno

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    • Óscar dice:

      El poder en la mente es brutal cuando quieres de verdad hacer algo, son infinitas posibilidades de realizarlo. Para engañar, lo mismo. Cuando tengas dudas, pregúntate “para qué”, no por qué. Saludos.

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  4. Javier dice:

    Hola Cristina, Hay muchas cosas que me gustan de tu blog, pero me falta espacio para ponerlas todas en este comentario, jajaja… Una de ellas sin duda es la diversidad de asuntos que propones alrededor de las relaciones, algo tan sencillo, algo tan complejo…
    Otra que me encanta, es que escribes desde un punto de vista neutro y alejado de la corriente de género, tan aburrida en sus formas y tan superficial en algunos de sus argumentos. Son temas que en general afectan por igual a hombres y a mujeres. Me gusta que sin pretender tener la verdad absoluta sobre los temas, te mojas! Das tu opinión y consejos prácticos sobre lo que puede hacer para ayudar a resolver situaciones y mejorar relaciones.

    En este tema mi opinión es un poco drástica pero está probada con éxito desde hace muchos lustros: si eres víctima de una infidelidad (creo firmemente que es una forma legal de “maltrato psicológico”) debes plantarle cara cuanto antes y salir corriendo de esa relación. En mi opinión, la persona infiel compulsiva no es más que una persona infiel ocasional a la que se le han dado, consciente o inconscientemente, oportunidades de más. De otra manera pasaríamos de ser víctimas a cómplices y encubridores y eso además de una pérdida de tiempo es un camino de espinas que acaba habitualmente con auténticos y complicados dramas personales.

    Una retirada a tiempo, es una gran victoria!

    Muchas gracias.

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  5. Fran dice:

    Hola Cristi, maravillosa entrada, tema que da para mucho.Tiene muchos matices, circunstancias, factores culturales, etc. El mismo concepto de infidelidad varía de unas personas, culturas o grupos a otros. En el mundo gay, por ejemplo, la infidelidad se entiende cuando hay sentimientos hacia un tercero, el hecho de acostarte con uno o con varios, no le produce traumas a ninguna pareja, porque los dos seguramente hacen lo mismo, juntos o por separado, es lo que llaman “pareja abierta”, allá cada uno con lo que le funcione o deje de funcionarle en su vida.
    Si hay algo claro en la vida es que el amor es algo sano, saludable, constructivo, todos tenemos ojos en la cara, la cabeza sobre los hombros y una bragueta en los pantalones.
    Pero no creo que el problema sea la infidelidad, buscar sexo o canitas al aire, con quien cuadre.Del mismo modo, que para construir relaciones sanas, es decir, no tóxicas, tenemos que tener una estabilidad emocional, madurez y demás pilares para que aquello funcione, siendo responsables las dos partes, ALGO NO FUNCIONA, algo falla, en una persona que necesita ser infiel a la persona que puso voluntariamente en su vida.
    Lo que no saben muchos infieles, hasta que lo sienten, es que cada vez, que se implican con alguien que no es su pareja, algo se muere en la relación que tenían en casa, si había tedio, vacio o lo que sea, la infidelidad, lo hace más grande y la distancia afectiva se agranda
    Imagino que muchas relaciones se queman, y los componentes de la pareja, no se ven con ganas de plantearselo, reconocerlo, y lo peor, hacer algo con su relación, que igual puede o no puede arreglarse. Las relaciones de pareja, no son plazas de funcionario, pero reconocer que aquello ya dió lo que podía dar, no es plato apetecible ni digerible para muchos, especialmente cuando te has acomodado a vivir en pareja, con todas las ventajas que supone una vida compartida.Para sobrevivir al tedio, nada mejor que una canita al aire, cuando se pueda….o surja…
    Además, cuando se convive con alguien, sobran las palabras, la química que hay entre dos personas, que se quieren o se desquieren, no necesita aclaración ni justificación. Pero de igual forma que una parte, opta, por buscar un alivio a lo que sea que le lleva a poner cuernos, la otra parte, también podría plantearse si le merece la pena estar en una relación, que seguramente te supone más lagrimas, que alegrías, por muy politícamente cómoda que sea la situación.
    A veces alucino, parejas que llevan años en la misma casa, diferente habitación, con la disculpa de los hijos, o que voy a hacer un domingo por la tarde, en vacaciones, etc, si me separo, por ejemplo….Sin olvidar a los que buscan un plan B antes de dar el paso.
    Pero como en tantas situaciones, drogas, alcoholismo, ludopatía, etc no creo que el problema sea poco sexo o polvos monótonos los que nos llevan a ser infieles, sino más bien una mala gestión de nuestro “propio y personal” vacio emocional, y de la ansiedad que eso conlleva.
    Algo tengo claro, si estas en paz contigo, y a gusto con la pareja que tienes y quieres, todos los sentidos siguen funcionando, pero estás a gusto, conforme con lo que tienes en casa…. partiendo de la base que la perfección y lo idílico sólo es posible en las peliculas americanas ..
    Bss bonita …

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    • Hola Fran!

      Todos estamos incompletos. Todos buscamos una huida de vez en cuando. La infidelidad es un recurso más. Un recurso muy humano.

      Abrazos

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      • Fran dice:

        Hace un tiempo conocí a una persona, ya de entrada, sentí que la atracción era mutua. Era la primera vez, tras la ruptura que me trajo a Locos de amor, hace años. que sentía algo bonito hacia alguien, no hablo de enamoramiento, mariposas en el estomago ni erecciones súbitas, sino del hecho de sentir algo bonito y esperanzador, con los pies en el suelo y la cabeza en su sitio, y decidí, plantearme a ver que pasaba, creí ver que la otra persona le pasaba lo mismo. Tras varios encuentros, salió lo que tenía que salir el primer dia: tenía y tiene una pareja, de la que no piensa desprenderse, llevan una “confortable vida” a la que no está dispuesto a renunciar, aunque esté siempre buscando todo lo que falta en esa relación y quizás en su vida. No soy quien para juzgar a nadie. De hecho, tengo que agradecerle, este margen de honestidad, con el que sólo buscaba ahorrarse posibles malosentendidos en el futuro y dejarme bien claro, lo que yo podría ser en su vida : una especie de follaamigo con calidad, oculto (faltaría más) y el típico golfo que aparece por tu casa sin avisar cuando su pareja está en clase de Pilates o ha llevado el niño a Judo y tiene dos horas libres …
        Mi respuesta ha sido tajante, no nos hemos vuelto ni a hablar, de hecho, lo evito siempre que puedo. Pero me sentí dolido, en mis “espejismos” estaba viendo algo bonito en alguen que sólo me veía como un objeto de morbo. Además de darme cuenta, ¿Que concepto, que imagen puede tener alguien de mi, para acceder a mi con semejante propuesta afectiva??? Su valía personal no es asunto mio, pero que se puede construir en relaciones, con este tipo de personajes??
        Que clase de relación puede tener en casa, para hacer lo que hace cuando su pareja oficial no está presente???
        Aunque me fastidié reconocerlo, me ha dolido la experiencia, pero también me ha servido para saber además que mi corazón sigue vivo y latiendo, que amar, SI, pero como bien me dijiste, NO A CUALQUIER PRECIO, ni mucho menos de saldo. Estoy demostrandome a mi mismo, que mejor mi soledad, mil veces, que ciertas compañías, y como ya dije, decir NO no es de perdedores, sino de valientes, que apostamos por ser fieles a nosotros mismos antes que a nadie por mucho que nos duela. No quiero ni necesito polvos clandestinos, sino de alguien que quiera quedarse charlando conmigo después de darnos un buen revolcón, entre otras muchas cosas. Aquí si sale lo que yo creo valer, merecer como persona ….

        Todos tenemos nuestros vacíos, nuestras neutras, nuesras dudas en inseguridades nuestro “lado obscuro”, pero la diferencia entre unos y otros, estriba en lo que hacemos con ese territorio propio, que no nos gusta, pero que forma parte de nosotros.

        Implicarse con alguien afectivamente, no significa ponerse un “cinturón de castidad emocional”, siempre vamos a sentir que nos gusta, lo que nos gusta, y vamos a tener las mismas fantasías eróticas con ese alguien que nos tropezamos a diario, pero si vivimos en coherencia, con lo que somos, sentimos, y nos hemos comprometido, con las personas que forman parte de nuestra vida, se tiene la gran certeza, de que lo que tengo en mi vida, VALE MUCHO MÁS QUE UN RATO DE MORBO, de un aqui te pillo aqui te mato, que dicho sea de paso, no me va a sacar de ningún vació sino más bien al contrario.
        Y si, Cristi, con todo el respeto, admiración y cariño que te profeso, tengo que estar de acuerdo contigo, la infidelidad es un recurso, pero sólo para crápulas, neuroticos intratables, ególatras narcisistas y seres tóxicos en general, que no pueden ver más allá de su ombligo, incapaces de cuestionarse el daño que pueden hacer con su conducta, porque el sufrimiento del otro, no les importa, su único objetivo es alimentar su ego de mierda, utilizando y sólo utilizando a los demás, porque no saben relacionarse sanamente con nadie, ni siquiera con ellos mismos .
        Bss

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