El ataque de las parejas clon

Publicado: septiembre 23, 2019 de Cristina Lago en Cómo encontrar el amor, Los amores patológicos
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O porqué siempre repetimos el mismo tipo de relaciones y no sabemos porqué…

¿Os habéis fijado en un detalle curioso? Imagino que la mayoría de los aquí lectores, habréis pasado alguna vez por una página de contactos e incluso tenido relaciones de pareja a través de ellas. Seguramente hayáis leído en más de un ocasión perfiles como estos: “Soy fulanito/a, me gusta el deporte, pasear, salir a tomar cañas y busco a alguien que quiera compromiso serio/que tenga las ideas claras/que no esté como una regadera”, etc…

Detrás de estos textos, hay una pista de cómo ha sido la relación anterior de estos usuarios. Y otra pista adicional de que esas personas no están preparadas para ninguna relación, aunque crean sinceramente que sí.

¿Qué son las parejas clones? Dícese de esas relaciones que al principio parecen algo nuevo para ir derivando progresivamente en el mismo tipo de experiencia que ya hemos vivido con anterioridad. O dicho de otra manera: las típicas experiencias que indefectiblemente acaban con un todos/as son iguales.

Como somos muchos millones de personas y estadísticamente es imposible que todos seamos iguales, vamos a ser más listos que los tópicos y a preguntarnos porqué estamos repitiendo patrones.

Los patrones. Las personas podemos educarnos con patrones relacionales muy determinados. Por ejemplo, la ausencia del padre o la madre en la infancia a menudo deriva en relaciones adultas marcadas por el abandono, la imposibilidad y la distancia (un clásico). La relación con un progenitor ambivalente en el afecto, nos conduce con facilidad a relaciones muy ambivalentes. Hasta ahí, todo más o menos sencillo y fácil, como de primero de Primaria de inteligencia emocional. 

De adultos, los patrones se complican, porque además de lo vivido en nuestros años mozos, añadimos toda la carga de experiencias sentimentales de la vida de pareja adulta. Lo jodido de estos patrones es que nos cuesta mucho más identificarlos. Sin embargo, en el momento en el que nos encontramos sumando décadas y con un puñado de relaciones casi clónicas, ha llegado el momento de parar en seco y preguntar qué demonios estamos haciendo. 

Cuando tenemos relaciones clónicas -siempre que no hablemos de relaciones satisfactorias, sino de vínculos más o menos tóxicos – estamos recibiendo una valiosísima señal de nuestro inconsciente que nos está gritando que ya de una vez empecemos a hacerle caso.

Las relaciones clónicas nos avisan de que tenemos algo pendiente que resolver y hasta que consigamos hacerlo, algo nos retendrá en ese día de la marmota amoroso, una y otra vez. Y si lo ignoramos y seguimos exactamente los mismos procesos que en anteriores experiencias, ahí seguiremos ad aeternum.

Y no. No es tu ex number 1, ni tu ex number 2, ni tu ex number 3, ni tampoco el 4, ni el 5. Eres tú.

Las buenas noticias es que existe una causa muy concreta para las relaciones clónicas. Por aquí citaremos este caso:

Hola Cris,

Hace tres años conseguí terminar una relación muy tóxica con una persona de la que estuve muy enamorada. Lo pasé muy mal. No comía, no dormía, no quería vivir. 

A los cuatro meses, empecé a estar un poco mejor y a querer salir y hacer planes.

Desde entonces han pasado varias personas por mi vida, diría que he tenido unos 15 intentos, pero siempre me pasa lo mismo. O bien soy yo quien salgo huyendo y me cargo la relación, o bien me muestro demasiado necesitada y dependiente y el otro pierde el interés. No sé qué es lo que hago mal, si debería encontrar un equilibrio entre ser intensa o despreocupada, o qué.

Gracias, Rebeca.

Querida Rebeca: 

No consigo imaginarme siquiera cómo puede ser soportable perder a 15 personas que has querido (más o menos) en 3 años. No se me ocurre un ser humano mínimamente normal que haciendo eso, no acabe como una regadera.

Coge la máquina del tiempo y vuelve a todo el proceso que dejaste a medias hace 3 años y ya verás que la cosa cambia. 

¡Un abrazo!

Pues así es, queridos lectores. Los duelos no afrontados nos congelan en el tiempo, obligándonos a permanecer en una vivencia negada que se resiste a marcharse. Lo que hacemos cuando no enfrentamos una pérdida, es que nos lanzaremos a la búsqueda de sustituir, una y otra vez, a esa persona cuya ausencia no aceptamos: y por eso tenemos los Tinders y los POF’s (y la vida real) llenos de gente buscando otra gente que sea como su ex, pero en una versión cada vez más mejorada, como si cada nueva persona fuera un Mr.Potato al que poder quitar lo que no gusta y añadir esas cosas que le faltaban al anterior modelo.

No hace falta decir que toda esa búsqueda de clones es un pasaporte para el fracaso seguro y aunque sabemos que siempre encontrar un buen amor es cosa complicada en los tiempos que corren, no os quepa duda de que haciendo esto pasa de ser complicado a Mission: Impossible.

Es un gran (y muy común) error, creer que la clave de nuestra vida amorosa va de que te caiga encima, en plan Euromillón, tu media naranja ideal sin que tú tengas que hacer nada al respecto. 

Si ni siquiera somos capaces de mirar al otro como alguien único, especial, no un remedo de nuestros otros ex, ni su versión 3.0, no esperemos un amor único y especial. Como mucho uno de oficio que ya si eso nos hará el apaño. 

Esperemos, por supuesto, dependencia, esperemos esas toxicidades que tanto abundan y por supuesto, esperemos ir por la vida con una coraza del grosor del Potemkin. Coraza en la que nos apoltronaremos con mucha comodidad a ver si hay suerte y aterriza alguien con el martillo de Thor, porque de otro modo, lo tenemos crudo.

No somos culpables de las acciones y decisiones ajenas: somos enteramente responsables de cómo gestionamos nuestras propias emociones, duelos y procesos. Es entendible que no queramos meternos en esos fregaos, es comprensible que vaguemos perdidos y es esperable que no siempre podamos afrontar todos los duelos según vienen, porque de eso va ser persona y no nacer con el manual de instrucciones. El duelo remueve emociones que nos incomodan. Nos obliga a encararnos con el oscuro pasajero. Y para más inri, queremos vivir a toda velocidad y estos son procesos que requieren tiempo, calma, meditación y paz, que son el equivalente emocional a ponerse a hacer ejercicio y dieta sana. Esas cosas que sabemos que tendríamos que hacer pero que no hacemos hasta que nos da el infarto. 

Pero no significa todo esto que debas dedicarte eternamente a sufrir por cada vivencia que ocurra. Al contrario. Te deseo que disfrutes y seas lo más feliz posible durante la mayor cantidad de tiempo posible. Pero si tu vida amorosa se ha convertido en el ataque de las parejas clon, piensa que a veces, hace falta pasar un tiempo mal, para el resto del tiempo, estar bien. Tómalo como una inversión.

En el momento en que tomemos plena consciencia de que no pasa nada por bajarse del mundo un rato para dejarnos sentir, estaremos más cerca del amor de lo que jamás hayamos estado nunca.

Todos cometemos los mismos errores. Huir de nuestros fantasmas en lugar de aprender a vivir con ellos. Valérie Tong Cuong

(Para saber un poco más sobre este tema del duelo reprimido, os recomiendo la estupenda “The Babadook“)

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comentarios
  1. Óscar dice:

    Buenas Cris!!! Para quien quiera reflexionar o tener en cuenta lo que escribiste, es ORO. Pienso absolutamente lo mismo que tu, como últimamente con tus artículos. Para resumir del todo, necesidades creadas, ego más engañado aún por la “facilidad” de encontrar o ver miles de espejos en las aplicaciones de ligoteo y falta de amor a uno o una misma es el primer paso para seguir dando bandazos sin fin. Un abrazo enorme, jóven sabia, jejejejjeje!!. 😉👍

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    • Hola Óscar!

      Pues últimamente estoy tocando mucho el tema en general de gestionar emociones, porque cada vez veo con más claridad, que es el camino a la paz y a la tranquilidad de espíritu. Pero cuántas vueltas y revueltas podemos dar antes de llegar a ello!

      Abrazos para ti y para el pequeño ángel.

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    • Azul dice:

      Hola, Cristina. Sabes que en junio acabé una historia con un hombre que no podía amar(me). Necesite alguna sesión contigo con aquello.

      Ahora estoy muy centrada en mi vida, mi prole, mis amigos, aprender, leer… Me noto rara porque no echo de menos tener un señor al lado.

      Hoy me ha escrito una persona en plan que quería conocerme por Facebook -no todo es Tinder, aplicación que nunca usaría- y me ha hecho gracia. Me ha visto en un muro opinando de temas de actualidad y me ha escrito. He declinado. Me ha hecho gracia y ya.

      No pensaba que crecería tanto. He leído la entrada y pienso que ir así por la vida es una locura. Al final la gente teme mirarse y estar con ellos mismos. Es muy duro, no voy a negarlo. Pero es la única forma de alcanzar cierta paz.

      A veces tengo momentos de decir ‘todo está bien, en orden’. Mis hijos, mis amigos -mi familia no me proporciona mucha armonía-, mis hobbies…

      Y sigo con miedos, pero voy. Voy.

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      • Hola Azul,

        Estoy ahora metida en una formación específica que puede llevarme precisamente a profundizar mucho, a nivel terapéutico, en el tema que comentamos aquí y en la historia que pasaste. Ya os contaré.

        Vas golpe a golpe y verso a verso, como en el poema de Machado.

        Abrazos!

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  2. Marta dice:

    Maravilloso artículo Cristina. Creo que voy a tener que subirme a mi máquina del tiempo y retroceder 10 años. Fue entonces cuando terminó la que siempre he considerado “mi mejor relación”, “mi gran amor”. Desde entonces voy buscando en los hombres que voy conociendo las características que creo que debe tener una pareja porque mi ex las tenía. Desde entonces he vivido la separación del padre de mi hija, una crianza en solitario y unas cuántas relaciones con hombres que han hecho que cada vez que les dejo piense “seré yo?”. Desde hace 5 meses tomé la decisión de no estar con nadie, con nadie del historial tóxico que llevaba, eso sí, abierta a nuevas oportunidades pero cuidándome y conociéndome un poquito más. Tu artículo me ha hecho pensar que me quedé congelada hace mucho, que debo pensar en ello pero como lo creía superado ya, cuesta un poco. Pero a punto de cumplir los 40 la semana que viene, se me han acabado las prisas.
    Gracias Cristina. Un saludo.

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    • Hola Marta,

      Reabrir ese “caso cerrado” no tiene que implicar para nada volver a las primeras etapas terribles de un duelo. La ventaja del paso de los años es que tú, sin saberlo, has ido adquiriendo otros recursos y simplemente afrontar ese proceso será algo más sereno, más cercano a la tristeza que al dolor, y a la aceptación que a la negación. Todo es ganancia en lo que respecta a las experiencias. Abrazos y muy feliz cumpleaños por adelantado (compartimos etapa, yo también cumplo los 40 en unas semanitas :D). Que tu mejor regalo sea la serenidad.

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  3. Javier dice:

    Gracias Cristina! El ser humano es el único animal que tropieza varias veces en la misma piedra…puede que no sea la misma pero se parece bastante 😅. De todo se aprende y al final el que tropieza y no cae avanza dos pasos…
    Lecciones de amor!

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  4. Nieves dice:

    Buenas noches, Cristina. Enhorabuena por tu artículo y saber transmitir de una forma tan clara. Verás, tengo 53 años y después de una separación en una relación tóxica tuve otra relación que también terminó y hace 5 meses lo he dejado yo con un hombre que me quiere realmente. El caso es que yo lo quiero y admiro muchos aspectos de su personalidad. Me daba la vida que yo quiero, compartimos aficiones, con él me lo pasaba bien pero no estoy enamorada de él y siento frustración conmigo misma porque él se ha quedado muy mal y yo he perdido mucho. Ahora sigo con mi vida y…..vivo, pero tampoco estoy bien. Él dice que dejé morir la relación por miedo al compromiso y que tengo una coraza, Sinceramente, yo no creo que sea así, simplemente en mi cabeza existen dos partes de él que luchan por sobrevivir, la parte de él que me gusta como persona inteligente y que me reconforta y la otra parte con la que no consigo conectar como pareja, falta de feeling. Tengo un buen lío porque gran parte de mi vida era feliz con él, no creo que tenga dependencia emocional de él, pero sí de lo que era mi vida con él y creo que estoy dejando pasar una oportunidad. Me da rabia no poder asumir lo menos me gusta. Él ha comenzado a hablarme por WhatsApp y mantenemos conversaciones como amigos porque compartimos ideas comunes y en ese plano nos entendemos. Intuyo que en cualquier momento él me va a pedir salir a hacer alguna actividad juntos.Yo no quiero hacerle daño, sé que él no ha renunciado a mí aún, pero yo he sido totalmente clara con él. Estoy pensando si debería darme a mí misma otra oportunidad pero para eso tengo claro que debería cambiar mi forma de ver nuestra relación, pues tampoco estoy bien ahora y lo echo de menos. En fin, un lío tremendo 🙈😀. Tú sabes qué me pasa? Porque yo no lo sé 😅. Muchas gracias. Un abrazo 🤗

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    • Hola Nieves,

      Yo creo que sí sabes qué te pasa.

      Que esta persona te conviene, le tienes cariño, te gusta estar en pareja…pero que no estás enamorada.

      Lógicamente si has estado con una pareja sin estar enamorada, existe un miedo ahí a estar sola, a no tener pareja y te compensa algo un poco a medio gas antes que nada.

      Lo que te pasa es que no has cruzado ese puente que va de tu zona de confort a ese mundo desconocido de “aprender a estar bien aunque no estés emparejada”.

      Estoy segura de que puedes seguir practicando tus aficiones y buscando la vida que quieras tener, sin estar a expensas de esta persona.

      Por lo menos te recomendaría dar la oportunidad de cruzar ese puente y aceptar que mientras tanto, en el camino habrá bajones, miedos y dudas. Con esta ruptura, o con cualquier otra, pasarás por eso, con mayor o menor intensidad y por supuesto, nada más efectivo que recordar, en esos momentos de bajón, que todo pasa.

      Abrazos

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  5. Fran dice:

    Hola Cristi, como siempre un lujo leerte y seguirte. Por la parte que me toca, puedo decir que aunque repita una y otra vez patrones, la percepción de las cosas va cambiando. No se si es madurez, experiencia o las cicatrices que nos quedan en el alma. Llega un momento en la vida, en la que comprendemos, por activa y por pasiva, que nadie va a darnos lo que no tengamos bien cimentado en nuestro interior, cuando pasamos de esperar que alguien venga a reparar nuestras goteras, para arreglarlas nosotros y/o simplemente aprender a vivir con ellas. Estoy intentando cerrar un ciclo con alguien que no me convenía, y lo único sensato que puedo hacer es dejarme sentir todo lo que me venga al cuerpo, sin alimentarlo y sin regodearme en ello. Parece fácil, pero aceptar sentimientos, que incluso, nos mueven el piso no es fácil, además de duro. Pero como bien dices, de esos duelos viene la paz, la fortaleza y la sabiduría para seguir adelante, sabiendo con certeza, que la única persona que puede sacarnos de nuestras miserias seremos siempre nosotros mismos. Es maravilloso tener a alguien para compartir nuestro camino, o dicho de otra forma, SER IMPORTANTE PARA ALGUIEN. Pero aunque resulte demagogico y duela, tenemos y debemos ser siempre importantes para nosotros mismos, lo cual significa, no implicarse, no acercarse, no gastar energia en relaciones que ya desde el principio no nos aportan nada bueno, incluso, aunque la relación sea ideal, puede acabar, y entonces, tendremos que empezar de nuevo, con la certeza de que nos tenemos a nosotros , de que nadie puede tener la varita magica para que seamos felices o desgraciados en la única vida que vamos a vivir. Ironías de la vida, cuánto más tiempo estoy conmigo mismo, incluso en momentos difíciles, más dueño me siento de mi propio destino, ya que por fin me siento fuerte para saber a quien quiero y a quien no en mi vida, lo que me conviene y lo que no, incluso aunque haya sentimientos por medio, lo que más valoro, es estar tranquilo y en paz conmigo mismo, ya que como decía más arriba, nadie me dará nunca la armonía que no haya cultivado en mi interior.
    Gracias por este trozo de sabiduría, un besote guapetona, y feliz otoño

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    • Hola Fran,

      Como siempre feliz de saber de ti y que vayamos compartiendo experiencias de este largo viaje.

      Hace años que despertaste y empezaste a trabajar en ti, con ello fuiste dejando el lastre del miedo y aunque como todo ser humano deseas amar y ser amado, ya no es, ni será nunca, a cualquier precio.

      Ganar templanza con el tiempo, ser consciente de las herramientas adquiridas y de que el miedo sigue ahí, pero ya no te gobierna, son la dura ganancia que has ido obteniendo tras años sembrando. Una ganancia que no se ve, que no “luce”, pero que nadie puede arrebatarte nunca.

      Abrazos y que siga el viaje!

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      • Fran dice:

        Gracias por tu enriquecedora respuesta. Hace unos dias, tenía esos dias de bajona, que, a Dios gracias, cada vez son menos, y de repente me di cuenta, que decir NO a algo insano, a alguien que no nos ofrezca nada que sume a nuestras vidas, es, en si, una VICTORIA. Muchas veces me he sentido el “perdedor” (cosas del ego) en ocasiones dónde lo más sensato, ha sido alejarse, tomar distancia de personas y situaciones, llegando a sentirme incluso “patético”, al tener que elegir la soledad como mejor alternativa. Leyendo sobre el tema, me encontré con esa frase que parecía escrita para mi momento: VALORA TU VIDA, LA VIDA QUE TIENES, seguramente no te has dado cuenta de lo bien que transcurre tu presente, y tu, mientras tanto, esperando que alguien venga a RESCATARTE de un vacio creado por TI MISMO, y comprendí que alejarse, decir No a alguien o a algo, tambien es una gran prueba de amor, de respeto pero hacia nosotros. La vida pasa tan rápido, que nada que nos aleje del amor y de la luz, merece la pena tener cerca, aunque nos duela.
        Gracias por estar ahí, bss bonita

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    • Azul dice:

      Fran, claro que es maravilloso ser importante para alguien. Primero para nosotros mismos -sin caer en el narcisismo y la egolatría-. Y aunque no se tenga pareja, somos importantes para otra gente.

      Me ha gustado mucho tu comentario porque yo hace dos años y pico no pensaba de esa forma, vivía en un desasosiego brutal, en pareja, pero muy angustiada. Y luego con la ayuda de Cristina he ido descubriendo cosas en mí y en mi vida que podían llenarme. Es un camino muy duro pero voy teniendo momentos de serenidad y me voy queriendo y eso es todo un descubrimiento para una persona como yo, con la autoestima baja y tan dependiente (algo que voy dejando atrás).

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  6. AR dice:

    Además de duelos pendientes es importante revisar temas como la teoría del apego adulto con la paradoja de la dependencia.

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