La pareja narcisista

Publicado: marzo 28, 2014 de cristinalago en Los amores patológicos
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narcisismo

Cielo e infierno. De la pareja perfecta y encantadora a la pareja egoísta, insensible e incluso cruel. Nada es suficientemente bueno, grandioso o perfecto para una persona narcisista, ni siquiera tú. ¿Te has enamorado de alguien ahogado en su reflejo ideal? Ten cuidado: no te ahogues también.

En una primera instancia, parecen personas superiores al resto. Más agradables, más serviciales, más románticos, más inteligentes, más fascinantes. Parecen ser la respuesta idónea para todas las personas que vegetan en sus vidas esperando que llegue ese amor de película que les haga vibrar. Príncipes azules o princesas rosas.

Al inicio de la relación, ya existen detalles que resultan muy extraños. Pequeñas críticas, desplantes o discrepancias entre hechos y palabras. Entre el despliegue del cortejo, se suelen ignorar las alarmas.

No todas las personas que dan una de cal y otra de arena padecen de narcisismo patológico. Pero el narcisista siempre da una de cal y otra de arena y la descompensación entre una conducta y la otra, es abismal. Una de las frases más comunes en quienes han tenido una pareja de este tipo es me subía al cielo para estrellarme contra el suelo. ¿El resultado?: el otro se enamora perdidamente o sale huyendo.

A pesar de lo que se cree, no es una persona que se quiere una barbaridad. No es un amante, es un enamorado. Tiene una imagen idealizada de sí mismo/a. El mismo proceso es el que sigue al elegir pareja. No puede enamorarse si no ve al otro como alguien superior, ya sea por su belleza, juventud, dinero o estatus social.

Al igual que no consigue pasar del enamoramiento al amor por sí mismo, tampoco lo sabe hacer con su pareja. Y como no puede compartir el trono, pasa de idealizarla a devaluarla. Su compañero es su reflejo: cuando lo castiga, se castiga por no ser extraordinario; por no ser digno de ser amado.

Los narcisistas son personas dependientes de los demás. Su autoestima depende de la mirada ajena. Una impresión positiva le llena, una impresión negativa, le hunde. A medida que pasan los años, su público va abandonando el espectáculo enfrentándole con la amenaza más temible: la soledad.

No acepta la realidad: razonar con una persona con este problema conduce a la más absoluta frustración. Simplemente, habla en otro idioma. Puede admitir el punto de vista del otro en el momento, pero será un acuerdo fugaz. Sus esquemas son rígidos: les aterrorizan los cambios que no pueden controlar.

La pareja narcisista acostumbra a tener una personalidad adictiva: al temer la realidad, necesitan evadirse constantemente. Son habituales los problemas con el alcohol y/o las drogas, en especial la cocaína.

Tampoco pueden amar: su nula autenticidad y su escasa empatía les mantienen en un estado de desconexión con sus propias emociones y las de los demás. Funcionan en base de apariencias. Para ellos, sólo hay dos tipos de personas: las que utilizan o las que se dejan utilizar. Como temen a su propia humanidad, la rechazan en los demás.

No muestra un verdadero interés por el otro: ni sus sueños, ni su entorno, ni sus amistades, ni su familia, ni sus intereses o necesidades son relevantes para la pareja narcisista.

Carecen de autocontrol: tienen explosiones de ira por razones que parecen absurdas. Finalmente la pareja se encuentra pidiendo perdón hasta por pedir perdón.

A pesar de las apariencias, sufren mucho. Desconocen quienes son realmente y como expresarse ante un mundo del que se encuentran desvinculados. El narcisista es realmente una persona amordazada en el interior de una cárcel erigida con miedos. Sólo una crisis grave o la pérdida pueden abrirle las puertas de un cambio.

Aun a día de hoy, las personalidades narcisistas son socialmente admiradas.

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¿Quienes son las parejas que suelen estar al lado de una persona narcisista?

Vivimos en una sociedad que fomenta el vivir de cara a la galería, el no cultivar la felicidad, sino los placeres rápidos, la adicción a la novedad y la intolerancia a la frustración. La mayoría de personas hoy día poseen algunos o muchos de los rasgos de una personalidad narcisista. Lo que nos atrae de alguien que padece esta enfermedad emocional, es su versión idealizada, ya que su realidad es distorsionada y angustiante. ¿Quién no desea estar junto a un ser especial y maravilloso sacado de un cuento de hadas? La realidad es que nadie es mejor que nadie, pero hay quienes se las arreglan para creer (y hacer creer) que ellos sí lo son.

El narcisista patológico suele reflejar esta parte infantil que se mueve en los chutes, en los extremos – la montaña rusa emocional- y que necesita sentirse admirada, especial e única gracias a las atenciones de seres extraordinarios.

En pocas palabras: si permanecemos junto a una pareja narcisista, normalmente hay algo en nosotros que tiene cierta afinidad hacia ese patrón de grandeza, de lucir fachada y de vender lo que no existe para que el mundo exterior lo admire.

La autoaceptación, la madurez y una buena autoestima son los mejores antídotos contra el narcisismo propio y ajeno.

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Recuperarse de una relación tóxica con un narcisista

Existen dos obstáculos habituales:

1) La idealización del narcisista: Las parejas creen que el príncipe o la princesa es real y el “otro” que maltrata, manipula o utiliza, es una especie de transitoria enfermedad ajena al objeto de sus amores. Ni el príncipe ni el “otro” son personalidades auténticas, sino defensas emocionales. El enganche histérico que produce el juego de la cal y de la arena del narcisista es confundido con amor extremo: no lo es. Al enamoramiento lo alimenta cualquier cosa, pero el amor requiere verdad y difícilmente se ama a quien no se conoce lo más mínimo.

2) Ser pareja ONG: investigar complejos artículos de psicología y psiquiatría, aplicar tácticas de contramanipulación, imitar los comportamientos del narcisista, intentar razonar con él…son comportamientos que no llevan más que darse contra puertas cerradas. Si hay alguna posibilidad de que una persona con cualquier tipo de problema se trate, sólo ocurrirá si se siente mal por ello y desea cambiarlo. Otras vías son una pérdida de tiempo, energía y salud mental.

Si finalmente se opta por cortar esta relación, es preciso, como en todo amor adictivo, cortar todos los vínculos y superar un síndrome de abstinencia.

Demonizar al narcisista es contraproducente: se trata de un ser humano, no de un supervillano de película y sus problemas no son excepcionales. Los únicos poderes que tiene son los que se le otorguen.

Romper con la idealización es posiblemente la parte más difícil del duelo de este tipo de relaciones. De alguna manera la persona enganchada sigue aferrada a la idea de que si el narcisista se “cura” serían muy felices. Es esencial subrayar la importancia de responsabilizarse de ser feliz por uno mismo y empezar a poner los ojos en otras metas que no dependan de factores externos, sino de nuestra propia fuerza, pasión o valía. La vida es amplia y está llena de riquezas y posibilidades. Una persona es sólo una ínfima parte de todo ello.

El maltrato psicológico e incluso físico aparece de forma frecuente en relaciones con narcisistas patológicos: en este caso, es muy recomendable solicitar asistencia profesional, tanto para tratar la adicción a la relación como para las consecuencias traumáticas que puede acarrear.

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comentarios
  1. Anónimo dice:

    Excelente artículo, me encanto

  2. Anónimo dice:

    Yo hasta hace muy poco fui pareja de un hombre así, al principio creo sinceramente que trato de luchar por ser diferente, pero mis logros ( que inclusive algunas veces llegue a pensar eran menores que los de él) los trataba siempre como insignificantes, finalmente me di cuenta que la atención que me daba era cada vez menos y el trato empezó a cambiar del cielo a la tierra, también porque ya no le brindaba la misma atención que antes y me fastidiaba su conversación del yo, yo, yo, así que en un acto de amor propio decidí terminar , fue mutuo acuerdo porque él también me expreso la necesidad de sentirse en un ambiente de estrella del rock y muchas mujeres a lo cual deje libre para que lo hiciera si eso lo hacía feliz por más que me doliera no me iba a prestar para presenciar eso, preferí irme.

  3. Carlos dice:

    Hola Cristina! gracias por tu trabajo es maravilloso.

    Justo el otro día escribí en el apartado mi ex me confunde.y tu respuesta me dio a adivinar que era lo dependiente y lo tóxico y aquí lo encontré el narcisismo. Pues si he sufrido por que aquella persona era puramente narcisista e infiel, el aprendizaje es que hay una parte en mi interior me di cuenta que también lo ha sido, así que toca hacer autocrítica . Gracias por tu información que nos ayuda a mejorar no solo en las relaciones si no como personas.

  4. Rafael dice:

    Magnífico artículo. Como nos tiene felizmente acostumbrados. Algo de esto, no sé en qué grado, he experimentado en vivo y en directo en alguna relación de cuyo nombre no quiero acordarme. Sólo no estoy muy de acuerdo con lo siguiente: “En pocas palabras: si permanecemos junto a una pareja narcisista, normalmente hay algo en nosotros que tiene cierta afinidad hacia ese patrón de grandeza, de lucir fachada y de vender lo que no existe para que el mundo exterior lo admire”. No creo poseer nada de esto (más bien me criticaba lo contrario), aunque es cierto que la mirada hacia uno mismo puede ser muy autocomplaciente. Sencillamente me pareció una persona maravillosa, realmente. Un saludo

  5. Marga dice:

    Yo he vivido cuarenta años de mi vida con una persona narcisista. Lo destruyen todo y no les importa el DAÑO que pueda ocasionar son infieles, egoístas y sólo piensan e ellos. Si pudieras estar con una persona de está índole huye y no te sometas… Son relaciones tóxicas y te destruirá.Es muy difícil salir pero al final sales si tú pones todo tu empeño

  6. Pat dice:

    Hace 5 años,conocí a la persona más maravillosa del mundo:simpático,atento, educado,cordial,responsable,agradable,sonriente,trabajador,animado,formal…Era 1 ángel caído del cielo.Sucedió en su tierra;tenía un contrato de corta duración y la última noche en la que salía con mis compañeros para despedirnos,él vino como amigo de 1 compañero.Me cautivó por su gracia y sencillez.2meses después, venía a mi tierra a declararme su amor,pues desde que se había divorciado,no había vuelto a enamorarse de nadie. Me pidió empezar 1relación,pero lo dudé,pues mi trabajo implicaba llevar una relación a distancia y no le veía mucho sentido.Pero me convenció y me enamoró en poco tiempo;la relación ha durado cuatro años y medio.Era encantador,venía a verme donde estuviera trabajando,me llamaba a diario y se preocupaba por mi.Poco a poco eso fue desapareciendo y empezó a cansarse de conducir los fines de semana,lo achacaba a que le recordaba a la relación con su ex mujer (q también era de fuera). Durante los años que hemos estado juntos, hemos tenido muchas idas y venidas, muchas rupturas, para luego decirme que en el fondo me quería y no podía vivir sin mi. Conseguí contratos más estables y más cercanos a su tierra, pero para entonces, él ya se había librado de conducir porque yo me responsabilicé de conducir yo. Pasó de ser perfecto a no querer salir conmigo. Siempre estaba cansado; no quería nunca ir al cine o tomarse una cerveza . Si algún día me atrevía a pedirle que hiciéramos algo, me ponía de desconsiderada y egoísta por no pensar en su cansancio. Pasó de admirarme personal y profesionalmente, a criticarme.Poco a poco fue mermando mi personalidad. Siempre he sido una chica alegre, positiva, abierta y sociable, pero dejé de hablar con otra gente e inconscientemente, fui cerrándome a él y amoldándome a sus antojos. Le “molestaba” que hablara con mi familia.A pesar de este trato, yo me sentía enamorada. Cuando le notaba algún comportamiento extraño, siempre lo excusaba porque él sufrió mucho con su ex mujer. En enero, por fin, me pedía que nos casáramos! Llevaba insinuándoselo desde el año y medio, pero él no quería volver a casarse. Los preparativos fueron destapando miedos suyos y eso desembocó en peleas continuas (por supuesto, siempre tenía yo la culpa de cómo reaccionaba él,pues lo hacía por mi, porque sabía cuánto lo deseaba) Se convirtieró en 1 infierno. Pensaba que una vez que pasara el día de la boda y la tensión, volvería a ser el de siempre.Semana antes del gran día me fui a mi tierra para ultimar preparativos.Durante esos días,no me respondía a mensajes, se olvidaba el móvil en casa, respondía las llamadas horas después.Y 4 días antes, me mandó 1 mensaje de whatsapp cancelando todo y dejando la relación. NO he vuelto a saber de él. Desapareció.Ha sido un verano duro, no lograba entender qué había pasado. Lo único que hacía era culparme por haberle “saturado” con el tema boda. En septiembre, me tocó volver a su tierra por temas laborales y al estar aquí, he ido descubriendo mentiras que me ha dicho. Me ocultó relaciones sentimentales posteriores a su divorcio, aunque me habló de una de las chicas como una loca obsesionada por tener una relación con él. Siempre se hacía la víctima, el sufridor de sus relaciones, el buen hombre que sólo quería formar una familia.En los tres meses que llevo aquí, he descubierto su verdadera personalidad. El destino ha querido, además, que conociera por casualidad a su ex mujer y juntas, hemos descubierto las mentiras que sigue contando para seguir con su papel de víctima y de mal afortunado en el amor. También me he enterado (me partió el alma),que ya tiene otra victima.Al parecer la conoció aún estando conmigo y cuando puso fin a la boda, no lo dudó y se enganchó. Pensé en hablar con ella, pero sé que no me va a escuchar, y pensará que le hablo desde el despecho. Me pone triste pensar que pueda sufrir lo mismo que yo. Pobrecita. Ahora puedo dar gracias a la vida por haberme dado la oportunidad de poder ser feliz con alguien normal.Sólo me queda ser paciente para sanarme del todo y poder volver a confiar en mi y en el género masculino. Sé y confío en que la vida sirva a cada uno lo que se merece. Me siento en paz conmigo misma porque me doy cuenta de que fui sincera y me dediqué a amarlo con todas mis fuerzas.Con tiempo volveré a amar de manera más sincera y segura, pues he aprendido a identificar lo que NO quiero. Él sin embargo, es un pobre desgraciado, vacío de sentimientos,incapaz de amar y entregarse¿Qué debería hacer si me lo cruzo algún día? ¿Ignorarlo, saludarlo cordialmente, reprocharle lo mal que ha hecho todo, darle un bofetón y llamarlo sinvergüenza? Sé que es lo que me queda por afrontar para sanar esos miedos y me asusta pensar en ese momento.
    Muchas gracias

  7. Montse dice:

    Soy una mujer que ha vivido sin saberlo hasta el último día con un hombre narcisista. Cuando lo conocí pensé que había encontrado a mis 50 años, los mismo que tiene el, al hombre de mi vida. Lo tenía todo parecía un príncipe sacado de un cuento…claro demasiado bonito para serealizar real. Cariñoso, atento, un bombardeo diaria de todo, incluso sexo cada noche, yo era la mejor, que suerte de haberme encontrado etc.. etc. Un buen día lo vi extraño bueno al ser tan cariñoso enseguida lo note, le pregunté que le pasaba, y me dijo ..estoy distante, le dije que me explicase lo que le pasaba y seguido ,e dijo No Te Quiero, eso viviendo ya en mi casa hacia 7 meses junto con mis hijos. Pase de ver un angel a un demonio, no entendía nada, me parecía increíble. Para mas cinismo el ha empezado a trabajar delante de mi casa, lo cual no me esta ayudando nada en mi recuperacion.Como es de suponer estoy con medicación, no tengo nada de hambre..mii vida se a vuelto una tortura. Estos hombres te hacen vivir en una mentida y el final es cruel, te dejan tirada como un clinex, usar y tirar. Ánimos a todos

    • cristinalago dice:

      Hola Montse,

      Espero que te repongas lo antes posible de esta experiencia. El problema de estas personas es que te suben tan alto, que la caída, es muy dolorosa. En una relación más normal, con una persona que muestra sus imperfecciones con naturalidad desde un inicio, donde las cosas son bonitas pero no artificialmente perfectas, las cosas siempre son más progresivas, tanto cuando empiezan como cuando acaban.

      Cuando todo es tan repentino, idílico y maravilloso, nuestro cerebro empieza a sobreestimularse y cuando se acaba de golpe, reacciona como cuando una persona sale de una adicción: pasas por un síndrome de abstinencia muy intenso hasta que todo vuelve a normalizarse. Date tu tiempo, saldrás fortalecida de esta experiencia. Y si te lo encuentras, pasar de largo, te ayudará a pasar el desenganche más rápido.

      Un abrazo y muchísimo ánimo.

  8. Diana dice:

    Hola a tod@s! Estoy desapegandome de una relacion de año y medio. Tome coraje y dije basta. Pero, me pasa q recuerdo solo lo bueno y me cuesta recordar todo lo horroroso q vivi con el.
    Me gustaria saber como hago para no sentir la necesidad de querer volver, ya que lo veo en mi trabajo todos los dia.
    Es horrible este sentimiento. La verdad q es como una adiccion. Sabes q te daña y queres seguir igual. Suerte a tod@s!!

  9. Antoine dice:

    sin saberlo me relacione con una mujer narcisista perversa cuya mascara consistía es mostrarse al mundo como una feminista y practicante del amor libre, cuando realmente es una peligrosa depredadora que caza hombres con pareja en la comunidad poliamorosa con fines terribles. Lo que yo buscaba en ella no era común: acababa de abrirme con mi esposa a la búsqueda de una tercera persona para una relación poliamorosa, y la narcisista parecía perfecta para lo que buscábamos. Terminó siendo una terrible pesadilla, con un enorme costo emocional y psicológico que no le deseo a nadie, ademas del impacto económico (me robó dinero y propiedades , perdí mi trabajo por su culpa) y la posterior intromisión en todos los aspectos de mi vida y la campaña de desprestigio que le siguió. Aunque ya he pasado las etapas de sentir rabia, ganas de vengarme, e incluso logré comprender que al descifrarla me hacia libre, hay veces en que sus recuerdos me atormentan de rabia y en eso días todo me sale mal y no logro avanzar. He sentido confusiones pensando en que de pronto yo ambien soy un poco como ella, sin embargo cuando me siento así, reaparece ella con alguna otra locura que me hace echar cable a tierra y dejar la confusion. He ido a terapia conductual-cognitiva, y he avanzado mucho, pero los síntomas de estrés post traumático persisten incluso sin razón aparente (dolores en el pecho, taquicardias, miedo, angustia, llanto repentino, depresión, falta de concentración y motivación), con una sensación terrible de haber sido volado mentalmente…

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