Los adictos al enamoramiento

Publicado: abril 17, 2014 de cristinalago en Los amores patológicos
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Saltas de una relación a otra sin pensártelo demasiado. Tus historias de amor empiezan con un chute intenso de sensaciones para acabar en la más pura nada. A veces, sientes que necesitas estar solo/a, pero no puedes renunciar al hábito de enamorar o enamorarte de alguien. ¿Tienes adicción al amor?

Los adictos al emparejamiento funcionan como cualquier otro adicto. Cada vez que se sienten mal, tratan de llenarse con alguien en quien creen encontrar lo que necesitan. Al inicio, el chute es efectivo, pero a largo plazo, pierde potencia y reencuentra al adicto con la evidencia de que el vacío sigue allí y esa persona tampoco era la adecuada.

A la larga, las relaciones tranquilas y estables le frustrarán y se enganchará de relaciones tormentosas cuyas subidas y bajadas le mantendrán en estado álgido mientras pueda soportar el sufrimiento que conllevan.

En nuestra sociedad inflada de ego, sobresaturada, complaciente y con grave déficit de autoestima, no es extraño que hayamos desarrollado la capacidad de poder volvermos adictos a casi cualquier cosa. El amor se convierte en marketing y hay pocas drogas más explosivas y adictivas que el enamoramiento romántico que nos monta en una imprevisible montaña rusa de donde nunca queremos apearnos.

El fallo en el sistema se produce muy al inicio de la trayectoria emocional. No me siento aceptado, o querido, o amado. Pero de repente, alguien se enamora de mí y me llena, me conecta con el mundo, me valida. Cuando se me pasa la euforia inicial, me aburro, me deprimo, busco a otra persona y me voy. O saboteo mi relación para que sea el otro quien decida y cargue con las culpas.

Hay personas que prefieren romances cortos e intensos antes que relaciones largas y duraderas. El problema no es tu opción de vida, cualquiera que sea: el problema es cuando no puedes elegir porque estás tan atrapado por lo que necesitas, que no tienes ni remota idea de lo que quieres.

Toda adicción es una manera de atentar contra nuestra propia libertad. Las personas dependemos en cierto modo las unas de las otras, pero cuando esa dependencia se deviene patológica, hemos convertido a los demás en nuestro castigo, no en nuestra elección.

Si has llegado hasta aquí, es probable que ya estés sufriendo una toma de conciencia. Puede que hayas descubierto que, con pareja o sin pareja, sigues sintiéndote mal. O que tu necesidad de estar con alguien te haya llevado a una relación tóxica. O que simplemente te has encontrado forzosamente con la soledad de la que llevas huyendo todo este tiempo.

No importa de dónde vengas. A partir de ahora lo importante será adónde quieres ir.

Si enamorarte o emparejarte era tu único recurso para sobrevivir a tu vacío y ha dejado de ser efectivo, ahora te verás en la disyuntiva de seguir por el camino conocido o bien empezar a desarrollar otros recursos más satisfactorios y duraderos.

 Decía el poeta Roberto Juarroz, que la soledad es la usanza más difícil pero es la única y legítima madre, porque en ella se encuentra no sólo el amor a lo que existe sino también el amor a lo que no existe. La soledad extrema y neurótica es angustiosa, la soledad terapéutica y escogida, es la mejor medicina cuando todos nuestros encuentros con los demás nos devuelven a un único sitio: nosotros mismos.

¿Has despertado? Si has llegado al punto en que eres consciente de que el problema no está en que te amen, sino en que tú no sabes amar, enhorabuena. Pase lo que pase a partir de ahora, empiezas a definir lo que quieres que sea tu destino.

Te costará desprenderte. Intentarás volver a lo que ya conoces. Será arduo empezar y aflorarán todos tus miedos. Miedo a quedarte solo/a para siempre, a no tener un plan de vida, a dejar de sentir, a sentir demasiado. Puede que el barco naufrague unas cuantas veces más. Pero, parafraseando a Einstein, a partir de ahora lo que vivas dejará de ser información para transformarse en experiencia. ¿Tu meta? Darte a ti lo que nadie en este mundo será capaz de darte: agallas para cambiar, determinación para escoger y amor para dar.

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comentarios
  1. victor dice:

    Hasta ahora es que en verdad me he dado cuenta de que… no se amar….siempre he visto por mis intereses antes que los de mi pareja…la he dañado demasiado…solo agradecerle por todos los hermosos momentos que..aunque yo no le haya dado el amor que ella se merecia..me los entrego sin condicion…..Quiero cambiar……me duele ser asi……

  2. Adicta dice:

    Hola Cristina,

    Gracias a tus escritos me he dado cuenta que tengo un problema. Desde siempre me ha encantado seducir a los hombres, establecer una conexión física y espiritual con todos ellos demasiado intensa, con el paso del tiempo cuando el enamoramiento pasa comienzo a ser infiel, a veces de manera muy descarada para que la otra persona decida partir, en ocasiones he llevado hasta doble vida, siempre mis relaciones han seguido este patron. Hasta que claro llega un día, que viene un chico por él que no llegas a aburrirte aun y él decide dejarte porque se ha cansado de ser segundo plato, y te parte el corazón por primera vez…y sufres como un demonio..
    Actualmente estoy con un pareja, de varios años, le he sido infiel un par de veces. Sin embargo, creo que es el indicado para por fin establecerme, y me gustaría cambiar con todo mi corazón, pero no sé por dónde comenzar.. Tengo una culpa que muchas veces no me deja dormir, lo veo durmiendo a mi lado y pienso que él no se merece una mujer como yo.

    En tus escritos he comprendido que la raíz de este problema es la falta de autoestima, sin embargo como bien mencionas yo creo que en mi caso es es el vacío que siento en la vida en general, y que busco que sea rellenado a través del amor, de volverte indispensable para alguien..como puedo comenzar a cambiar? Gracias por tu ayuda

    • cristinalago dice:

      ¡Hola Adicta!

      Este artículo es totalmente autobiográfico. Hablas con una ex “amorólica anónima”.

      Los consejos que doy, tanto en casos como el tuyo como en general a lo largo y ancho del blog, provienen de pruebas, ensayos y errores conmigo misma. Son funcionales y efectivos, aunque no suelen ser sencillos, pero en mi experiencia, la ganancia vale la pena.

      El sentimiento de vacío es connatural al género humano. Yo también he huido compulsivamente de esa sensación, hasta que un día una serie de circunstancias me obligaron a enfrentarme a ello.

      Lo que aprendí es que lo que buscas, esa plenitud personal, esa paz interior que te hace querer quedarte donde estás, está justamente al otro lado de ese abismo que no queremos cruzar. Cada vez que te sientes vacía y en lugar de permanecer, huyes, estás en el camino contrario de lo que deseas.

      Los mejores consejos que puedo darte y que fueron lo que yo apliqué para mí misma:

      – Mira a ver qué falta en tu vida, que no tenga que ver con la pareja y ponte manos a la obra para cambiarlo. En mi caso, lo primero que hice fue reconectar con la persona que yo era en la infancia, mis gustos, mis intereses y mis pasiones innatas. Volví a escribir, que lo tenía abandonado, me enganché a un deporte que me encanta y de estas cosas vinieron otras y así me encontré de repente instalada en una vida que tenía verdaderos intereses.

      – Lamento decirte que para desengancharte lo mejor es estar un buen tiempo sola. Curar las culpas, perdonarte, perdonar, aprender a vivir sin dependencia y pasar el “mono” de buscar a alguien hasta que te centres. Yo también intenté hacerlo teniendo pareja y fue imposible. Precisamente porque la pareja en estos momentos de tu vida no es tu cura, es tu enfermedad.

      – El único amor que realmente te va a llenar es el amor propio. Esto hay que tenerlo presente siempre.

      – No eres una mala persona, ni vales menos que otras personas. Simplemente eres una chica que tiene una carga como tiene cada uno la suya y tu aprendizaje de vida es aprender a irte deshaciendo poco a poco de ello para cada vez ser más libre. Has de mentalizarte también de que en todo desenganche de lo que sea, siempre hay recaídas y esto es normal. Ponte metas del día a día, no metas inalcanzables como cambiar radicalmente tu manera de enfocar la vida en poco tiempo. Si te centras en tus cambios diarios, en las pequeñas cosas que hagas para ir sintiéndote mejor, te resultará menos frustrante y te juzgarás menos a ti misma.

      – Cada vez que flaquees o falles, considéralo parte del proceso, pero no te regodees o te entretengas en ello, te levantas y a seguir andando. Si hay consecuencias, trata de repararlas en la medida de lo posible. Sé sincera siempre contigo misma. Ser sincera no es decirte que eres la persona más horrible del mundo. Ser sincera significa decirte “lo hice como buenamente pude o supe”.

      – Conócete mucho. Aprende cuales son tus autoengaños, tus atajos mentales para acallar tu conciencia. Intenta no usarlos. Piensa simplemente que hoy no pudiste, o no lo hiciste bien, pero mañana podrás hacerlo de otra manera. Se trata de ir aprendiendo.

      – Sé honesta con tu pareja. Si no le puedes decir quién eres ni cómo te sientes, entonces no es tu pareja, es un extraño que ni siquiera te conoce. Y ¿cómo te proyectas en la vida con alguien que no sabe quién eres? No te digo que le cuentes el tema de los engaños si no puedes hacerlo, pero sí cómo te has sentido y te sientes, que quieres lidiar con cambios importantes en tu vida y que lo que más deseas es que él esté a tu lado en esta nueva etapa. Será la declaración de amor más sincera que hayas hecho nunca. ¿Te ves capaz de hacerla?

      – Haz deporte (si no lo haces) ya: en serio, el sedentarismo genera mucha compulsividad mental y el exceso de móvil/internet, etcétera…ni te cuento…¡doy fe!.

      – Y un truquillo. Cada vez que te entre la angustia o el vacío, intenta resistir la necesidad de buscar a alguien. Cómete una manzana, pégate una ducha, sal a correr, llama a tu madre, baila reggaetón…¡lo que se te ocurra! Pero cambia el recurso.

      Y todo esto con paciencia, constancia y una buena provisión de fe. Yo lo conseguí y parecía un caso perdido, así que lo que puedo decir de todo corazón, es que se puede.

      Abrazos y ánimo!

      • Salie dice:

        Gracias por tu respuesta, cristinalago. Yo no salgo de un enamoramiento fugaz y vacío para intentar meterme en otro, y me he dado cuenta de que todas esas parejas tienen en común un cierto desinterés, uesto que creo que lo que falla soy yo. Me ha dado ganas de intentar desaferrarme de todas mis trabas siguiendo tus consejos y retomar mis verdaderos intereses, y estoy segura de que a partir de ahora estos párrafos que has escrito tan bien me van a ayudar, será duro pero lo conseguiré. Un saludo.

    • Anónimo dice:

      Yo he llegado aquí porque me enamoré de una chica con este problema, lamentablemente creo que ella no se ha dado cuenta, no lo sabe, o no quiere hacerlo en este momento, a mí me duele porque a pesar de todo lo que hace y ha vivido la amo, en este momento me he alejado porque ha regresado con un viejo amor que la ha perseguido por años para reencontrarse con ella, yo me sentí lastimado y frustado, pero hasta cierto punto lo entiendo fuera de todo esto es una buena mujer, bella además de todo.

      Supongo que esto es como cualquier adicción, nadie se recupera hasta que no toque fondo y no quiera salir por sí mismo. Mientras me tocará como en estos casos sufrir y buscar maneras de superarlo, aunque estando cerca de ella es mucho más difícil que en otros casos, donde la distancia ha ayudado bastante. Por cierto yo he decidido alejarme (aunque estoy en la misma oficina) y lo ha tomado muy mal. Es muy difícil.¿Algún consejo?

  3. Adicta dice:

    Muchísimas gracias Cristina por todos los consejos que me has dado, y por tu tiempo invertido en ello.

    Si no hubiera leído este articulo probablemente no me habría enterado que tenía un problema de adicción, como bien has mencionado es completamente autobiográfico por eso me reconocí inmediatamente. Antes pensaba que un adicto al amor era una persona que saltaba de cama en cama y como a mí me gustaba mucho establecer vínculos emocionales bastante fuertes con todas mis parejas, y cuando estas se enamoraban perdidamente de mí, perdía un poco el interés los continuaba queriendo sí, pero necesitaba de eso de estar creando vínculos fuertes aunque sean físicos o emocionales con otras personas.

    La historia que te conté del amante que me dejó me calmó un poco por un tiempo. Hoy tengo una pareja que es maravillosa, tenemos una relación muy sana, ya hemos pasado la etapa de enamoramiento, y es por eso que me tiene angustiada. Lo engañé recién precisamente con el mismo “amante” que me dejó, cuando éste me pidió una nueva cita, y cuando acepté, me pregunté por qué lo hago?!, si ni me gusto el sexo con él (porque ya no hay ningun vinculo), ademas ya lo conozco .. es ahí cuando he tocado fondo, es insostenible recurrir al “amor” para sentirte vivo.

    Y la culpabilidad ni te cuento, porque tengo una pila de relaciones fallidas con buenos chicos, que les he fallado a todos, hasta la persona que más he amado.. inclusive llevando una doble vida, he estado con un tercero!!, es de locos…

    Lo de ser honesta con mi pareja, creo que es la prueba más difícil de todas, no sé si sea capaz, no solo por el hecho de herirlo, sino por el hecho que me vea con otros ojos, ojos de lastima, creo que no me dejaría pero si su percepción cambiaria mucho de mí.. Es verdad que es como llevar una mochila llena de piedras, y me gustaría soltarla y liberarme de eso, necesito mucho pensarlo.

    Muchas gracias Cristina y por la luz que me has aportado. Tu blog es fantástico. Necesito cambiar espero lograrlo sola sin ayuda profesional.

  4. alfonso dice:

    saludos: Que muchos somos igualmente compatibles y con minimas diferencias de comportamiento o actitudes !

    En mi caso, el enamoramiento adictivo tiene sus raices en la co-dependencia. Me atrae aquuella persona llena de sufrimiento y necesidad de amor o de alguien que le haga sentir que alguien se interesa por ella y se acerca a su vida para ayudarle a levanatarse.

    Con el tiempo y al ver que se recupera, lo peor es que empiezo a notar que no decidieron estar comigo buscando un amor de pareja, sino mas bien recuperarse de un pasado tormentoso y que ahora quieren abrirse paso para buscar para si y por cuenta propia su felicidad. Eso me produce mucha frustracion, sufrimiento y desencanto.

    Mi enamoramiento por ayudar es adictivo y luego sufro demasiado cuando surge lo inevitable… la separacion porque alguien llego y desperto la chispa de un posible amor verdadero en la persona que yo preparaba para mi.

    Lo peor de todo es mi tendencia a las recaidas, Soy un facilitador compulsivo.

    • cristinalago dice:

      Hola Alfonso,

      Entonces eres de los míos…la compasión (y sobre todo el deseo de “redimir” a un alma perdida) pueden ser un verdadero afrodisíaco.

      Pero esa adicción tiene fácil arreglo, que empieza por no alimentar relaciones fundamentadas en la necesidad.

      Abrazos

  5. Sirena dice:

    Hola, mi historia empieza con mi madre quien era una persona adicta al enamoramiento, la cantidad de personas con las que tuvo una relación es excesiva, por lo tanto ante este ejemplo parecía normal que yo fuera una muchacha noviera como lo fui a pesar de que despreciaba la condición de mi madre, pero como era de esperarse mi dependencia no fue al enamoramiento, fue a las personas que se enamoran de todos, el caso es que he tenido una relación formal por mas de 20 años con alguien que me ha sido infiel con quien ha podido y cuanto ha podido.

    El conocía la situación de mi madre y mis hermanas que padecían de lo mismo y lo único que lo hacia estar a mi lado era saber que en cuanto yo quisiera sería igual a ellas, yo en mi indiferencia nunca me importo que estuviera con otras personas porque se ha protegido siempre, el verdadero problema se dio cuando pusimos un negocio y me fallo.

    Ahí despertó esa necesidad en mi de buscar consuelo en otros hombres, y ha sido una experiencia increíble, todos quieren conquistarte y no necesitas hacer nada ahora siento que todos los hombres son mis novios y el día que no tengo que tratar con ellos, sigo siendo feliz.

    Siempre hay alguien que me consienta y quiera estar conmigo no me interesa fomentar una relación seria.

    Después de leer tu artículo se que algo anda mal en mi, pero como es posible si me siento tan bien porque amo también mi soledad y cubro mi necesidad de cariño.

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