¿Qué es una relación tóxica?

Publicado: octubre 9, 2014 de cristinalago en Los amores patológicos
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El término relaciones tóxicas es relativamente reciente y está tan sobreexplotado que da la impresión de que es un nuevo y revolucionario invento de nuestro flamante milenio. No es así: el maltrato, el apego, la dependencia o el engaño existen desde que se inició la historia de las relaciones humanas.

Recuerdo una anécdota que me contaron hace unas semanas. Una mujer de mediana edad, se acaba de separar y se lo estaba contando, deshecha, a una de sus mejores amigas. A las preguntas de la otra, explicaba: es que mi marido y yo nos odiábamos. La respuesta de su amiga fue: ¡Y qué! ¡Pues como todos y seguimos aguantando!.

Si miramos a nuestro alrededor: a nuestros padres, a nuestros abuelos, encontremos seguramente muchos ejemplos de relaciones tóxicas con solera, resignación y un contundente sello de aprobación social. Esto, a día de hoy, sigue considerándose lo normal, e incluso lo deseable. Englobaremos dentro del lo normal las siguientes características:

– Faltas de respeto.

– Despreciar los sueños, metas o ilusiones del otro.

– Absorber y controlar al otro.

– Agresiones verbales.

– Infidelidades.

– Sumisión y anulación.

– Ninguneo, humillaciones o comentarios despectivos hacia el otro.

Si alguno o alguna osaba expresar infelicidad, desconcierto o simplemente desacuerdo con cualquiera de estas actitudes, se le espetaba lo mismo que la amiga de esta señora.: es lo normal.

Otras respuestas comunes eran: las relaciones no son perfectas; a las personas hay que aceptarlas tal y como son; no hay que ser tan exigente.

Las generaciones actuales viven una frustrante paradoja: la de seguir buscando relaciones como las de sus padres, en una época en la que las relaciones como las de sus padres, han dejado de ser lo normal.

Lo que antes era normal, se convierte en tóxico en la medida que agrede nuestra autoestima, determinación personal o libertad de elección.

Es cierto que ninguna relación es perfecta: también es cierto que imperfección nunca debiera equivaler a sufrimiento.

¿Qué es una relación tóxica?

El denominador común de todos los vínculos humanos, es la dependencia. Cultivamos las compañías para que nos aporten algo: cariño, cuidado, entretenimiento protección y por supuesto, amor. Una parte sustancial de nuestro bienestar está repartida entre diversas personas con las que mantenemos conexiones íntimas y, en principio, enriquecedoras para nuestra vida. Asimismo, otra parte de este bienestar proviene de la armonía con nosotros mismos.

Cuando todo, absolutamente todo depende de una sola persona, de sus actos, de sus palabras, de sus cambios o de sus decisiones, aparecen las primeras toxinas. A partir del momento en que pasamos de hacer cosas CON amor, a hacerlas POR amor, estamos poniendo una tregua al vacío. Y ¿qué sucede cuando la ilusión de completitud, de integridad que ideamos con el otro, se desvanece? Que la tregua se acaba, el vacío vuelve y tratamos de seguir alimentado esa falsa plenitud con los frágiles hilos de la posesión, las exigencias, el control o los celos.

Si no haces lo que yo necesito, volveré a ahogarme en el vacío.

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Muchas parejas comienzan su andadura con un enamoramiento exuberante e idealizador (de una o de ambas partes). En la mayoría de las ocasiones, este enamoramiento se va diluyendo y en lugar de evolucionar al amor adulto, involuciona a la dependencia. Son relaciones de aburrimiento rápido, de ya no es lo mismo de antes, necesito que me conquistes de nuevo y ya no siento mariposas en el estómago. Tiran para adelante -como sus padres- hasta que uno de los dos se pone frío, raro o distante, aparece un tercero y la cosa se disuelve en un ácido de culpas, reproches y malas caras entre dos personas que no tienen el valor de confesar que hace tiempo ya que empezaron a desquererse.

Se le reprocha al otro, no tanto haber dejado de amar, como el haber dejado de cumplir su parte en el acuerdo tácito de mantener provistas las necesidades de afecto, valoración o compañía.

Erich Fromm en su famoso El arte de amar, explicaba la medida del amor inmaduro como el encuentro en el que dos personas consideran la intensidad del apasionamiento, ese estar ‘locos el uno por el otro’ como una prueba de la intensidad de su amor, cuando sólo muestra el grado de su soledad anterior. 

En otros casos, las relaciones ya nacen torcidas. La estafa emocional, el no compromiso, la indiferencia afectiva, el abuso, el maltrato o los celos obsesivos son toxinas habituales en vínculos enfermizos cuyo denominador común es una dependencia insana que nos ata de manos y pies, impidiéndonos elegir no ser degradados, ninguneados o controlados.

Así pues, una relación tóxica es, esencialmente, una relación que genera sufrimiento y de la que no podemos prescindir.

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Quien es adicto a una mala relación, padece un síndrome del prisionero. Sueña con la libertad, a veces amaga con ella, pero cuando apenas le roza el aire del mundo desconocido que se extiende ahí afuera, se vuelve a refugiar en la celda, con un miedo mucho más sólido que cualquier barrote físico. Por ello, muchas relaciones tóxicas son relaciones de idas y venidas constantes.

El coste de una relación tóxica suele ser alto. No abandonar la zona del dolor,  es un agresión hacia la autoestima y puede ser causa de neurosis severas a largo plazo. Los síntomas habituales de un vínculo tóxico sostenido en el tiempo van de la depresión profunda al estrés, la ansiedad, fobias, trastornos obsesivos-compulsivos e incluso somatizaciones en forma de verdaderas enfermedades físicas. En otros aspectos, puede afectar también al desempeño laboral o a las relaciones con familiares y amigos.

Convertir a la pareja en una necesidad tan básica como el comer y el respirar es negarse el derecho a elegir con quien queremos compartir una vida. Si algo no nos cuadra, si no nos sentimos bien, si no podemos ser nosotros mismos o nos sentimos angustiados y atrapados, no estamos en una relación: estamos en un trampa.

Ser conscientes de que el amor no es sufrimiento ni mucho menos convertir lo anormal en normal, es un paso adelante. Si aún te sientes incapaz de tomar decisiones, lo esencial es informarse, buscar el apoyo de los seres queridos y empezar a buscar otras fuentes de bienestar personal que sólo dependan de uno mismo.

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comentarios
  1. ANGELES dice:

    Pero a veces es tan difícil de poder hacer…Cuando piensas que tu vida es el, si que lo intentas, a veces lo consigues pero cuando en tu cabeza solo piensas que es el amor de tu vida y que lo demás esta en un segundo plano…si, hay que seguir viviendo,seguir luchando y seguir sobreviviendo, y lees mil libros de auto-ayuda, mil artículos de como olvidar,,como consolarte,pero realmente sigues mal,sigues echándole de menos y sigues sintiéndote no querida..esa es la pura realidad.Lo superas pero a un largo plazo.

    • cristinalago dice:

      Hola Angeles,

      Sé que es difícil, porque yo lo he vivido.

      En tu mente lo que ocurre es que se enfrenta la idealización que tienes de la persona con la cruda realidada que ya has visto ante tus ojos.

      Ese combate no lo gana el tiempo, sino el cambio personal. Hacer cada día algo que te haga un poco más libre. No se trata de pensarlo, ni de autoconvencerse a la fuerza, sino de ir sintiéndolo a medida que vas viviendo otras cosas distintas y que tu mundo se amplía.

      Vivir en torno a otra persona es como ver el mundo a través de una pequeña puerta. Te acostumbras a que no hay nada más que valga la pena que el retazo que estás viendo delante de ti. Hasta que llega un día en el que sales y descubres que vives en un mundo gigantesco, lleno de caminos y posibilidades. Y ese es el proceso, en relaidad. Abrir la puerta, abrir la mente, abrir tu vida.

      Saludos y mucho ánimo.

      • Fran M dice:

        Hola Cristina, el tema me toca muy hondo, porque todavia estoy recuperandome de una relación de estas características. Al menos para mi, el peor problema de entrada es la falta de información, tener una adicción y no se consciente de ella, incluso te dicen amigos o familia que cortes la relación y el autoengaño se hace presente, y no hacemos nada. Por otra parte, decimos relaciones toxicas como si el tóxico fuera la otra parte de la pareja, y nosotros, desde nuestro lado, fueramos la zona saludable, tóxicos somos los dos, lo único que nos diferencia es el reconocimiento de un problema y la búsqueda de soluciones para el mismo.

        Por experiencia puedo decir, que detrás de este tipo de relaciones se esconden todas las heridas, las carencias, los conflictos sin resolver de nuestra vida. NO me imagino a una persona con una saludable autoestima abriendo su corazón a quien sólo le va a ofrecer conflictos y problemas. Una vez leí en un artículo, que ya desde la elección de la pareja, las personas estamos diciendo el bagaje que llevamos dentro.

        Siendo optimistas, este tiempo de conflictos se me antoja ideal para hacer una revisión de lo que realmente escondemos incluso ante nosotros mismos.
        Yo, pobre de mi, creìa que tenía una autoestima más o menos saneada, me consideraba una persona con mis lagunas, pero estable, y sin embargo, cuando empecé a despertar, me encontré que había estado a la altura del betún y encima sin darme cuenta o ser cosnciente de ello. Al menos todo lo sufrido, ha servido para algo: hacer de mi una persona más equilibrada, reconciliarme conmigo mismo, y encontrar la paz, la cual está dentro de nosotros, no fuera en forma de pareja.

        Un abrazote

      • ANGELES dice:

        Gracias Cristina,tu pagina es maravillosa, y los artículos muy buenos, y describes muy bien la realidad del desamor…intentare tus consejos, lo hago de verdad, pero es muy duro…gracias y te animo a seguir con esta pagina…bss

  2. Eve dice:

    Excelente artículo, invita hacer una meditación más profunda. ¡ saludos! 🙂

  3. sergio07 dice:

    En la actualidad observo que cierta cantidad de personas tienen miedo a la soledad amorosa.

    Es como si existiese el miedo a estarlo siempre, a no gustarle a nadie, a que los demás juzguen que no tenemos pareja y a no estar compartiendo lo que vemos que otros si.

    En este momento he llegado a la conclusión que deseo estar por un tiempo sólo, para seguir recuperándome, para continuar con mi desarrollo personal y para enfocar mis energías en otras actividades que lo requieren. Sin embargo los miedos al rechazo social, a estar sólo en el terreno del amor, a veces juegan malas pasadas en mi mente.

    Hasta pronto Cristina y blogueros.

  4. Anónimo dice:

    Es cierto que las nuevas generaciones vivimos atrapados entre el modelo de relación de nuestros padres y la realidad actual. Veo muchas relaciones de gente de mediana edad basadas en un maltrato sutil basado en el desdén y el desprecio al otro. Sin embargo socialmente se acepta porque se considera lo normal cuando se llevan muchos años. Es cierto que quizá nuestra generación no tenga relaciones eternas pero hemos ganado en libertad y capacidad para cortar con lo que nos provoca infelicidad.

  5. tere dice:

    El otro dia estaba en la lavandería y la propietaria le gusta poner música latinoamericana. Sonó una canción que cantaba Angela Carrasco en los 70, cuyo estribillo ponía los pelos de punta: “quererte a ti, es querer ganar el cielo con amor, es haber perdido el miedo al dolor, es luchar contra nadie en la batalla… de tus noches sin respuesta y no querer ver que mis caricias te molestan…” mas o menos, la cancion era asi. Yo le dije a la propietaria “oiga, está usted oyendo esto? es una barbaridad!” La mujer me miró como si la hubieran despertado de repente, se paró, lo escuchó y me dijo : ay si, pues tiene razón!”
    EStas canciones como otras lindezas (de un grupo de los 70 llamado Trigo limpio, y agárrate: “Rómpeme mátame pero no me ignores no mi vida, prefiero que tu me mates que morirme cada dia”) eran los estribillos que oiamos de pequeñas muchas de nosotras. Como a esta mujer de la lavanderia, estos estribillos entran de manera subliminal y nos ha ido calando sin darnos cuenta. Y esto es parte de la educación sentimental con la que cargamos much@s de nosotros.

  6. eSe dice:

    Sin embargo, me parece que lo que este artículo idealiza es una especie de “libertad” personal, el yo por delante de todo y de todos, que creo que es lo contrario del amor (enamorarse=en_amor_darse).
    Creo imposible una relación de veinte, treinta años sin que haya habido alguna vez faltas de respeto, celos, sufrimiento. Romeo y Julieta apenas estuvieron juntos unos días, por eso su amor será eterno.
    Es como si esas circunstancias no se diesen en otros ámbitos de la vida: trabajo, familia, amigos…Como si los Rolling Stones no hubieran discutido nunca…

    • cristinalago dice:

      Hola eSe,

      Ciertamente a día de hoy, con la educación emocional que tuvieron nuestros padres, habra pocas relaciones de muchos años en las que no hayan existido pequeños desprecios, maltratos o faltas de respeto y sobre todo cuando se daban ciertas circunstancias económicas, sociales y culturales que en cierto modo, favorecían estos comportamientos.

      Sin embargo, nosotros no nos hemos educado con estos condicionantes y sin duda podremos optar a construir relaciones que con sus altos y con sus bajos, no incluirán degradar de ninguna manera al otro.

      Y esto no obsta para que se discuta o se esté en desacuerdo algunas veces, pero no es lo mismo decir “lo que has hecho me ha molestado” que “eres un cabrón egoísta que sólo piensa en ti”. ¿Se ve la diferencia?

      ¡Un saludo!

      • Fran M dice:

        Yo creo, que el problema de fondo no es si hay discusiones o faltas de respeto, esto es sólo un síntoma de otros conflictos. Siempre que se convive con alguien a nivel de pareja, trabajo, etc, es normal tener algún roce que otro con los demas, vivir en una completa y total armonía en casi una utopía, somos personas, no máquinas programadas “anticonfrontación”. el verdadero problema son las bases sobre las que se construye una relación :miedos, inseguridad, baja autoestima, etc. Se puede discutir, se puede no estar de acuerdo, de puede reivindicar o negociar lo que sea, lo que no se puede hacer nunca, desde mi experiencia, es ceder sin plantar cara, permitir una falta de respeto, o de ninguneo, callarte lo que te fastidie , y encima no hacerlo saber para mantener viva la relación. Habiendo un nivel cultural aceptable, una buena comunicación que facilite el dialogo y dos personas que sanamente se quieren y quieren estar juntas no creo que haya problemas, que no sean subsanables por ambas partes.
        Al final, siempre llego a la misma conclusión, según sea la relación que tenga conmigo mismo, así será la relación que construya con mi pareja.

  7. Cristian dice:

    Como siempre magnifica entrada.

    Yo creo que tengo un poco de ese “Síndrome del prisionero” siempre acabo trayendo chicas inestables y cuanto mas pasan los años mas aun. Se que yo tengo parte de culpa aunque estoy intentando cambiar eso ultimamente conozco a chicas que a primera vista parecen normales y por ahora voy comportandome con mas madurez intento ser mas maduro y intentar entender su demas puntos de vista a estas situaciones aunque me pregunto muchas veces que mas tengo que cambiar en mi para evitar caer en este tipo de relaciones toxicas.

  8. Paulamaria dice:

    Cuanto tengo que aprender de vosotros,

  9. Tati dice:

    Hola Cristina

    Primero quisiera felicitarte por tu blog. Tienes unas cualidades excepcionales como comunicadora. Lenguaje simple y directo, cargado de contenido. Hay psicólogos que para explicar y hacer entender algunas emociones, ideas y situaciones necesitan sesiones semanales durante meses. Tú lo consigues en una sola lectura de cualquiera de tus entradas. Felicidades!
    Personalmente me has ayudado muchísimo a comprender y tener una visión más firme, coherente y global de la situación en la que llevo viviendo dos años y medio.

    El resumen de mi historia sería: Relación Tóxico-Adictiva (a la enésima potencia) con Pareja Narcisista, Egoísta, Manipuladora, Indiferente, Inmadura con la que tengo establecida una Relación parecida al Renting, de idas y venidas constantes, en la que lo anormal se ha convertido en Normal pero en la que él me jura que yo soy la mujer de su vida y que no se imagina su vida sin mí.

    Entre nosotros ha habido de todo y nada bueno sobre todo para mí. Lo más destacable quizás sean las otras chicas de por medio con las que se ha liado mas todos sus infinitos flirteos por whatsapp y por facebook, y dos abortos. El segundo yo quería tenerlo y él se negó. Después de esto por cierto, se lió por segunda vez con una de esas chicas que he comentado. Ella tiene un hijo de 7 años y varios de mis amigos lo vieron en el parque, playa y paseando con ambos sólo 1 mes después de que yo hubiese interrumpido el embarazo. Esto quizás sea lo más significativo pero el ramillete de faltas de respeto, faltas de amor y cariño, mentiras y humillaciones es muy variado. Todas ellas han supuesto puntos de inflexión con ultimátums de mi parte, rupturas y reconciliaciones constantes. A todo esto hay que añadir su falta total de compromiso conmigo. Bueno, teniendo en cuenta que todavía vive con su madre, lo único que le motiva son los fines de semana con sus amigos de bares hasta las tantas, y vivir a su bola y hacer a cada momento lo que le viene en gana, no es de extrañar.

    Como tú muy bien explicas, lloros, súplicas, promesas, declaraciones de amor, victimismo pero sobre todo “la insistencia irracional” le han funcionado muy bien conmigo. Su frase preferida es que “yo soy la mujer de su vida y que no se imagina su vida sin mí”. Si bien es verdad que al principio yo perdonaba porque estaba enganchada a esta relación tanto como a él (la atracción física y sexual por ambas partes es muy fuerte) poco a poco esto ha ido cambiando y mi decisión de no querer estar con él ha sido cada vez más firme. Sin embargo su insistencia llega a un grado en que raya con el acoso. Mensajes constantemente. Si no le respondo se presenta en mi trabajo, si no en mi casa e incluso si me ve con mis amigos allí donde esté. Cuando ve que me ha perdido parece que se activa en él un impulso incontrolable de recuperarme, de poseerme otra vez. Y cuando lo consigue vuelve a las andadas. Sinceramente no lo entiendo. Ha llegado incluso en una ocasión a pedir la baja en el trabajo e ir al médico para que le recetase ansiolíticos cuando yo lo dejé. Me resulta imposible mantener el contacto cero porque no lo respeta. No entiendo esa obsesión por su parte. Está claro que no me quiere, me lo ha demostrado con creces, pero no quiere renunciar a tenerme pudiendo tener a otras. ¿Qué se hace ante esto? ¿Por qué no se va con otras y se olvida de mi? Según él porque eso es una demostración de lo mucho que me quiere, patético ¿no?

    Mi responsabilidad es haber vuelto con él varias veces después de jurarle que no lo haría. Llamando a mi puerta sin descanso, prometiendo, suavizando, poniendo cara de cordero degollado ha conseguido que terminemos en la cama. Después yo me arrepiento porque veo que él sigue igual y que nunca va a cambiar. Reconozco que a sus ojos he perdido la credibilidad. Cuando he dicho NO no he sido firme y ahora cuando intento alejarme dice que no se lo cree. Para él ha sido un refuerzo positivo a sus insistencias porque le ha salido bien muchas veces. Sin embargo yo no puedo más. Ahora estoy atrapada entre todo este despropósito y no sé que hacer.

    Como bien explicas en otro de tus post siento que me estoy volviendo loca. Ahora él me acusa de que cambio de opinión constantemente sobre estar con él y que soy yo quien no permite que la relación funcione.

    Cuando estudiaba psicología una vez un profesor nos explicó el ciclo del maltrato. En aquella ocasión yo le pregunté si, una mujer que lo conociese sería menos vulnerable a padecerlo al saber reconocer sus síntomas. Me dijo que NO. Hoy me siento así. Conocedora de haber sido malquerida y maltratada por él pero incapaz de cortar y solucionar el problema.

    • cristinalago dice:

      Hola Tati,

      Yo utilizo una metáfora visual en las sesiones para describir cuál es la situación de dos personas envueltas en una relación tóxica. Imagínate dos yonkis apoyados en un muro, luchando por robarse la droga el uno al otro, utilizando todo tipo de argucias, manipulaciones, seducciones y pataletas para conseguir lo que necesitan. Esto es una relación tóxica: una droga.

      Desengancharse de una relación de este tipo desemboca en un síndrome de abstinencia muy fuerte. Como la persona que deja el alcohol o las drogas, suele haber recaídas. Cuando todo se termina, sientes caer en un pozo muy negro en el que no hay esperanzas. Igualmente cuando desaparece la persona a la que somos adictos, hay un proceso de reacomodación, pues los problemas que originaron la adicción siguen presentes en nuestra personalidad, por lo que es preciso trabajarlos en el día a día, aprender a madurar emocionalmente, recuperar la autoestima y volver a enamorarse de la vida.

      En mi opinión es esencial no forzarse, no condenarse por recaer, puede que hoy no lo consigas, puede que mañana tampoco, pero al igual que has cambiado lo suficiente como para empezar a poner tus primeros límites, seguirás haciéndolo. Por suerte, no somos estáticos: vamos aprendiendo de la experiencia.

      Te deseo muchísimo ánimo en esta etapa y te mando un fuerte abrazo

    • Candy dice:

      Hola Tati,

      Antes de nada quiero decirte que me pareces muy valiente y creo que si ya has sido capaz de escribir todo esto, estoy segura de que vas a ser capaz de poner fin más antes que después a tu ralación; (si es que no lo has hecho ya). La persona que describes: narcisita, inmaduro…es un calco de mi ex. Yo he estado con él 9 años. Empezamos a los 16 años. Creo que sin darme cuenta le fui pasando cosas y más cosas pensando que maduraría, creyendo que muchas cosas las hacía en broma o no las decía en serio y a los 26 años me encontré intentando formar una vida con “un triturador de emociones”, con un “colador” al que no importaba cuánto amor le diera, nunca era bastante. Es más, exigía más y más cada día. Un ser insaciable que pagaba el amor con egoismo, falta de empatía y consideración. Aún no sé cómo me libré de él. Simplemente un buen día en mi cabeza hubo un “click” y se me cayó la venda de los ojos de golpe. Las tonterías de niño mimado ya no me hacían gracia y pude ver con claridad, horrorizándome, al ser con él que yo quería casarme. Nadie de mi entorno me creía pues todos ellos, al igual que yo habían comprado la idea de que mi ex era un ser encantador, un poco infantil y un poco mimado, pero un chico brillante y aventurero, pero sobre todo, buen niño. A mí me costó dejarlo 6 meses. En esos 6 meses volvimos 4 veces. Yo tenía claro que no quería estar con alquien así. Lo que yo veía es que él se comprtaba así por influencia de su padre, que es otra joya. Durante todos los años que estuvimos juntos intenté enseñarle otra manera de amar, más generosa y menos egoista, pues él me decía que me amaba porque le daba paz. Yo contestaba que la paz debía nacer de él e intentaba sacarlo del ambiente tan tóxico en el que se había criado. Finalmente me di cuenta de que él quería jugar sucio. Me quería para darle paz y porque le encantaba la manera en la que yo lo amaba, pero él no estaba dispuesto a renunciar a nada. Es más, abrazaba con mucha fuerza el estilo de vida narcisista: poco o nada de compromiso, fiestas los fines de semana, es decir, eternamente peter pan y por supuesto sin miramientos hacia nadie. En eso me apoyé yo para dejarlo; tener la certeza de que nunca iba a cambiar, que lo único que él hacía era proponerme tratos injustos abusando de mi amor por él. Sinceramente pienso que ni mi amor ni mi dolor son gratis. Por lo tanto, si él no los cuidaba con mimo, no se los merecía; y como no se los merecía, dejé de dárselos. Durante esos 6 meses, me insistió mucho, tanto que casi rozó el acoso. Te repito que tardé 6 meses en dejarlo y recaí 3 veces. Yo le amaba con toda mi alma, pero a la 4ª fue la vencida y con un “ya no soy feliz contigo, déjame irme, por favor. Tu no quieres vivir de la misma manera que quiero vivir yo.” Me alejé de él. HAce ya 1 año y medio que no le veo y un año que tengo contacto cero con él. (Después de dejarlo, hablamos por telefono 2-3 veces. Cada una de esas veces me suplicó infinitamente que volvieramos. Tanto que le amenazaba con colgarle si continuaba. Yo durante esas llamadas tristemente constataba que para él todo estaba bien y que él quería volver a lo mismo. Es más, mis amenazas de dejarlo y mis idas y venidas le ponian cachondo! le gustaba ese rollo. Para él era un juego, era como si volviermos a tener 15 años, solo que ya teníamos 26. Tonta de mí, le hablé de lo que yo creía que pasaba. Le dije ” creo que tienes unos rasgos narcisistas muy marcados, necesitas ayuda”. (Yo estaba dispuesta a ayudarle, pues me volvía loca, su mirada de pillo, lo listo y hábil que era y sus cosas infantiles despertaban ternura en mí). Cuando él se vió acorralado por este tema, me dijo que se lo estaba pensando. Yo ahí fui lista y no caí. Estaba dispuesta a todo por él, pero primero quería ver que él de verdad quería madurar y ser una buena persona. A los 10 días de decirme que estaba dispuesto a todo por mí, se acostó con otra y se mudo con ella a los 3 meses. Aceptar todo esto ha sido la experiencia más desgarradora de mi vida. Cuando di el paso estaba muerta de miedo, aterrorizada. Él había sido mi vida durante 9 años. Habíamos compartido todo desde los 16 años. EL grupo de amigos era común, el circulo social era el mismo. Al dejarlo al él, sabía que renunciaba a todo, y así fue, los amigos me dieron la espalda, pues ellos también son víctimas de su magnetismo. Durante 3 meses creí que me moriría de dolor y no estoy exagerando. No podía levantarme de la cama. Sólo quería dormir. Lloré a mares durante casi un año. Creí que nunca saldría de ahí. Sin embargo un buen día el dolor empezó a aminorar, la gente nueva con la que empecé a llevarme me acogió de maravilla y hoy, aunque aún me queda mucho por hacer, veo un rayito de esperanza. Escribo todo esto con intención de ayudar a otras personas que estén saliendo con alguien que las está matando lentamente. No merece la pena. Él me juraba que me adoraba y sin embargo su manera de quererme me estaba destrozando. Cuesta horrores salir del lado oscuro del amor, pero al otro lado hay vida, lo prometo, y estoy segura de que el premio que nos espera es incalculable. Por eso, no te rindas. Muchísimo ánimo!!!

  10. mikii dice:

    Buenas Cristina,

    He estado leyendo los artículos de toda tu web y me he animado a escribir para saber desde tu punto de vista psicológico, un poco lo que me ha ocurrido este mes pasado.

    Intentaré no extenderme demasiado puesto que ahora mismo ya me encuentro recuperada o casi totalmente recuperada. He pasado mis fases de duelo pero por fin ya vuelvo a estar centrada en mí y sin necesidad de lloros ni malos rollos.
    Antes de nada quisiera comentarte un poco de mí para poder ponerte un poco en situación. Soy una chica bastante racional por experiencias que me han pulido así. Aún siendo racional me considero emotiva hasta la médula, es decir, pienso las cosas y si lo que pienso va en consecuencia con lo que siento me dejo llevar completamente.

    Bueno, conocí a un chico hace 3 meses. Ese chico tiene 25 años y yo 28. A primeras la edad siempre me echa para atrás ya que pienso que los valores que una persona tiene no son los mismos con una edad que con otra pero bueno, también soy consciente de que cada uno tiene unas experiencias en la vida que le hacen madurar antes o más tarde. La cuestión es que yo no suelo idealizar casi nunca, cuando conozco a alguien si esa persona no encaja conmigo mi cerebro normalmente suele sentir esa “alarma” en plan de que esa persona no es para mí. Bueno, pues por primera vez, este chico de 25 años no ha hecho saltar mis alarmas en ningún momento.

    Voy al grano que sino me voy por las ramas y no acabo!

    Comencé a hablar con este chico hace 3 meses. En primer momento no era más que solo un amigo, alguien con quien charlaba y nos contábamos las cosas que nos ocurrían a diario pero poco a poco empecé a sentir algo más. Comenzamos a congeniar bastante bien, en valores éramos completamente parecidos, a veces sentía que estaba hablando conmigo misma y él decía que se sentía de la misma manera asi que al final decidimos vernos para ver que tal nos llevábamos en persona.

    Antes de profundizar más en nuestra relación te comento que él me había contado de sus relaciones anteriores. Había estado con una chica 4 años de los cuales año y medio solo habían sido seguidos ya que durante todo ese tiempo lo habían dejado unas 6 veces. Siempre le ha dejado él porque ella era celosa y se agobiaba pero al final, ella le venía con lloros y acababan volviendo. En los momentos en los que no estaban juntos él estaba con otras chicas y cuando volvían se lo contaba a la ex porque decía que no podía mentirle.

    Vale, pues nada, después de vernos la cosa fue a más. Sinceramente en la vida había conocido a alguien cómo él, alguien tan parecido a mí, con valores tan iguales ( yo creo que no idealicé, pero quizá sí), así que decidimos conocernos. Para mi ha sido un chico con el que he encajado en todo. En ningún momento mi cerebro ha sentido una alarma de que algo estaba mal ni nada por el estilo. Me ha tratado estupendamente. Estaba super enchochado conmigo. Decía que hacia tiempo que no se sentía así con alguien, que le encajaba en todo pero que quería ir despacio porque ya lo había pasado mal anteriormente y no quería precipitarse y que quería todo con calma. Lo había pasado mal y decía que no quería que su pasado me perjudicase. Me comentaba que con su ex había empezado a salir sin apenas conocerse y que claro, luego estaban todo el rato que si lo dejaban que si volvían y que sinceramente no quería que eso pasara conmigo, que quería ir despacio pero sin pausa, conociéndonos. Hasta ahí todo perfecto. Yo entendía todo. En cierta manera yo también tenia mis miedos y tenia que lidiar con ellos asi que empezamos a conocernos sin poner ninguna etiqueta a lo “nuestro”.

    Y así ha sido… todo con calma pero hablando todas las noches por teléfono, hablando por mensajes etc, etc… Sus amigos diciéndome a ver cuando volvía, que le tenía loco, que no le habían visto así nunca…. Vamos, era un chico interesado en mí.

    En Semana Santa ya habíamos hecho planes de pasar 5 días juntos. Él estaba super ilusionado con estar tantos días juntos, etc… Pero de repente…

    No sé si es que soy un poco bruja o es que estoy muy pulida pero cuando una persona actúa durante 2 meses de una determinada manera contigo y de repente de un día para otro cambia la actitud es normal pensar que algo ha ocurrido, ¿no? Pues así fue…

    Hace justo un mes el fue a su pueblo a ver a su familia ( a su familia les había hablado de mí ya). Hasta ahí todo normal, cuando llegó me aviso, salió de fiesta y me dijo que ya estaba en casa, vamos lo normal en él. El sábado también todo normal, nada raro pero el domingo…

    El domingo no me dio señales de ningún tipo. No le escribí en todo el día porque claro, si había salido de fiesta supuse que estaría durmiendo y pensé que ya me daría señales como hace de costumbre… pero no. Eran las 7 de la tarde y no me había dado señales asi que le escribí preguntando si estaba vivo cosa que no me contestó. Le llamé a las 9 y tampoco me cogió y de repente a las 11 me escribe diciéndome que estaba conduciendo y llegando a casa, que en cuanto cenase me llamaba. Pero a mi me parecía todo muy raro asi que le dije si había pasado algo y me dijo que sí. Que se había encontrado con la ex y que se había liado con ella pero que me llamaba y me contaba….

    Me llama y me dice que estuvo toda la noche pensando en mí, que es que le tengo loco y que no paraba de pensar en mí, que hubo unas cuantas chicas que se le acercaron pero que no quiso nada con ellas porque pensaba en mí (oh, gracias por ser tan considerado), pero que de repente se encontró con la ex y que ella le empezó que quería volver con él, que le echaba de menos, que era el hombre de su vida, que ella había cambiado y que al final entre el alcohol y demás que se acabaron liando.

    Ahora estaba hecho un lío, que conmigo esta super a gusto y que le gusto un montón pero que al liarse con la ex despertó en el sentimientos hacía ella que no sentía hacia mucho tiempo.

    Lo primero que le dije es que me había traicionado, que podía entender que el y yo no habíamos puesto ninguna etiqueta aún pero que en estos dos meses había sentimientos importantes tanto por su parte como por la mía asi que yo lo consideraba traición. Pues empezó que ahora estaba bloqueado, que no sabía que hacer, si seguir conmigo o intentarlo con la ex…. Estuvimos hora y media hablando total par no sacar ninguna conclusión. Por supuesto él llorando todo el rato diciendo que se sentía un mierdas, que cómo me había podido haber hecho eso valiendo yo la pena como valgo. Que no se entendía ni el mismo, que sino hubiese ido al pueblo estaríamos estupendamente. A lo que yo le dije que en ningún momento yo le había puesto una pistola en la cabeza y que ya era mayorcito para saber lo que hacía y lo que no…etc, etc….

    ¿Cómo una persona que está pendiente de ti casi 24h durante dos meses sin parar de repente en un par de horas cambie de tal manera? Me sentí traicionada, engañada y de todo.

    Al día siguiente de repente a media tarde me escribe preguntando a ver que tal y me comenta que va a volver con ella al final pero que los sentimientos que tiene hacia mi siguen ahí… y yo flipando. Que aunque vaya a volver con ella que le apetece seguir pasando los 5 días conmigo pero que eso, que los sentimientos hacia la ex eran mas fuertes en ese momento. ¿Perdona? ¿Vuelves con ella pero quieres seguir pasando 5 días conmigo? ¿Estás bien de la cabeza? Que sabe que ha tomado mala decisión y que sabe que yo tengo razón cuando le digo que no va a salir bien. Pero que yo soy super especial y que no quiere hacerme daño. Bueno pues luego a la noche hora y media por teléfono hablando de nuevo….

    Y la misma historia, que habia decidido volver con la ex pero que no estaba seguro de si quería estar con ella. Que es que luego cuando hablaba conmigo estaba mucho mas a gusto que con ella, que yo en dos meses le habia llenado tanto y se sentía fatal. Y yo me pregunto… sentimientos fuertes hacía la ex pero, luego conmigo te sientes más a gusto? Que él y su ex son agua y aceite pero que él y yo somos iguales… ¿En serio? Bla, bla…. Me sentí insultada.

    Su relación con la ex ha durado 4 años de los cuales el dice que han estado juntos un año y medio. El resto del tiempo lo dejaban, y volvían y asi sucesivamente… Y ahora llevaban 8 meses sin verse y sin hablarse.

    De repente sentí que no conocía a la persona con la que había compartido casi 3 meses maravillosos… Pero no…. a la noche de nuevo, me escribió para contarme lo que había hecho durante el día y de pasó me pregunto si podía llamarme un rato. No le contesté puesto que no entendí que después de haberme dicho que ya había decidido volver con ella y encima de yo haberle dicho todo lo que sentía, me preguntase si podía llamarme. No tenía sentido.

    Total, al día siguiente no hablamos y el jueves por la mañana me volvió a preguntar a ver si quería quedar, que necesitaba quedar para hablarlo todo a la cara y que como ya no le contestaba no sabía lo que yo pensaba al respecto. Le contesté que vale, que cuando quería quedar a lo que aún, a día de hoy, no ha habido contestación.

    Sé que suena todo demasiado drástico puesto que han sido solo dos meses. Pero en ningún momento me he sentido engañada, ha sido todo el rato recíproco. Siento que él ha sentido lo mismo que yo porque lo demostraba a todas horas, lo que me decía por tlfn y mensajes era lo mismo que luego como actuaba en persona. Todas las noches por tlfn más de una hora… ¿eso se considera un juego? Yo no pierdo mi tiempo por alguien que no me interesa. Incluso ya tenía planeado lo que ibamos a hacer todos los días de Semana Santa. Estaba deseando que llegara el día tal y cual…

    Mi cabeza no entiende, no entiende cómo en una noche con la ex ha decidido de repente volver con ella. Y encima diciéndome a mí que se sentía obligado a volver con ella, que esa noche sintió sentimientos hacía ella que pensaba que tenía solucionados pero que por otro lado hablando con ella por tlfn no sentía lo mismo que conmigo. Que él la habia hecho mucho daño y que se sentía con la obligación de intentarlo una vez más como para redimir todo lo que le habia hecho pasar y que luego por otro lado estaba yo, que en la vida había encontrado a alguien como yo, con esta conexión mental, que le gusto muchísimo y que estaba hecho un lío. Aún así, el ya habia tomado su decisión de volver, dice que va a salir mal pero que se va a arriesgar y que no tiene el derecho a decirme que yo le esté esperando, que no puede ser tan cabrón. Yo percibo que esa noche pasó algo más de lo que cuenta. Ella ya sabía de mí y sabía que esa noche el iba al pueblo asi que aprovecharía la situación para manipularle o yo que se. La culpa la tiene él pero me dijo que le había venido a buenas, que había cambiado, etc, etc… Y yo me pregunto… ¿después de 8 meses sin verse y sin necesitarse ahora de repente cambia todo? No entiendo nada.

    Todo esto ha pasado hace un mes. Cabe decir que no hemos vuelto a tener relación. Él me dijo de quedar,yo le respondí cuando y no hubo contestación. Antes de ayer le bloqueé de mis redes sociales y un dato curioso es que seguía con una foto nuestra puesta. Todo muy lógico, ¿no?

    En mis oidos, aunque ya el asunto no tenga sentido puesto que él me cerró todas las puertas sin darme oportunidad a nada, a día de hoy sigue retumbando sus palabras: tengo que volver con ella por culpabilidad, me siento culpable de todo lo que la he hecho pasar, no me queda otra. Sé que todo va a salir mal… BLA BLA BLA.

    Menudo tochazo! Quiero decir que yo ya estoy más o menos recuperada pero me vendría bien saber que es lo que tu piensas desde fuera. ¿He sido un juego? ¿Dependencia emocional con su ex? ¿Coacción por parte de su ex? Está claro que no me llega ni a la suela de los zapatos porque si él realmente hubiese sido como se ha mostrado conmigo en ese tiempo no hubiese tomado la decisión de irse con su ex.

    Pero bueno, a otra cosa mariposa, una persona así no me merece la pena pero se me ha quedado la espinita ahí de no comprender. Gracias por leerme!
    Un saludo.

  11. mikii dice:

    Gracias por contestarme,

    Por lo que entiendo entonces es que él ha sentido un flechazo hacia mi pero como quién dice… quien tiene el pasado sin resolver, el presente y el futuro estará enfermo.

    En ningún momento ha sido atracción física, sino más bien mental, puede que lo esté idealizando pero yo sin duda no creo en los flechazos. Mis relaciones casi siempre han estado basadas en hechos y actos, no en palabrería. Yo me considero alguien racional y normalmente realista pero quién sabe, quizá esta vez me he cegado.

    Yo no me siento reflejada en el articulo pero aún así, muchas gracias por tu interés en contestarme.

    • cristinalago dice:

      Hola Mikii,

      Por lo que comentas, más bien el flechazo y las prisas eran suyas, comprensible dada la situación de duelo, carencia y baja autoestima en la que se encontraba. Entiendo que tú viste algo que te valía la pena, te abriste y seguiste lo que sentías. Yo en este caso no me preocuparía tanto de si lo mío es cegarse o no cegarse, más bien me preguntaría porqué fluyo con una persona con tantos problemas encima y no con alguien centrado y feliz.

      Saludos

      • mikiiichan dice:

        Hola de nuevo Cristina,

        La cuestión es que yo veía que las cosas fluían normales. Hasta que no ha ocurrido lo de la ex no he visto lo que se estaba cociendo por debajo porque el mismo no lo ha mostrado hasta ese momento. Conmigo ha sido lo más normal del mundo, por eso mismo me ha sorprendido todo esto, porque en ningún momento he visto la alarma.Tampoco veía prisas por su parte porque siempre me frenaba diciendo que sentía cosas por mi pero que por miedo a cagarla no las decía. Tenía miedo de las cosas que sentía por mi y que pudiese salir todo mal. El frenaba y yo no presionaba para nada la situación porque siempre he pensado que las cosas no se fuerzan, si tiene que ser, será. Todo el mundo tiene miedos, todos tenemos que lidiar con eso asi que puede ser que por eso mismo no haya sido capaz de ver lo que ocurría realmente, quizá pensé que eran simples miedos y no fui capaz de observar que probablemente eran problemas emocionales más fuertes.

        Él era una persona muy sociable, pero viéndolo ahora en frío si que quizá necesitaba el relacionarse tanto con los demás para sentirse querido de alguna manera.Siempre contento, nunca deprimido, siempre con una sonrisa en la cara. Era un libro abierto, contaba todo lo que hacía y con quién pero no lo canalicé como alguien que tenía carencias sino más bien como una persona con una forma de ser abierta hacia los demás. Siempre ha dicho que le daba igual la opinión de los demás, que el hacia y deshacía como quería, pero cuando ha pasado algo malo siempre se ha echado la culpa, siempre ha sido él el malo de la película.

        Pero bueno, ya esta todo hecho. Yo ya no entro en su vida ni él en la mía y es lo correcto. Yo no tengo carencias y no puedo estar con alguien que las tiene y menos sino es capaz de darse cuenta de su problema.

        Te agradezco un montón que me hayas contestado. Me has aclarado muchas cosas.

        Seguiré leyendo tus artículos!!

        Un Saludo.

  12. Me ha gustado. Me provoca una reflexión: quizá convenga que toda relación se base en una buena dosis de amor… propio.
    Saludos cordiales

  13. Anónimo dice:

    Cristina, me gusto mucho este articulo, pero no se si realmente estoy en una relacion toxica, pues no hay todo lo que tu dices, pero si me siento en una prision por el hecho de tener una dependencia brutal hacia mi pareja, cuando hay dependencia la relacion es toxica per se o no?

    Laura

    • cristinalago dice:

      ¡Hola Laura!

      Siempre que sufras y no puedas dejar aquello que te genera el sufrimiento, hay una relación tóxica, aunque en este caso no es con la otra persona, sino contigo misma.

      ¡Abrazos!

  14. Miguel dice:

    Hola a tod@s.

    La verdad es que leyendo este blog y otros sitios relacionados con las rupturas sentimentales, me está sirviendo para comprobar que el problema de mi reciente ruptura, así como de la anterior, soy yo.

    Clara insiste constantemente en que no se puede estar bien con alguien si no se está bien consigo mismo.

    Mi última relacion, rota hace cuatro meses, los cuales, por cierto, están siendo los más amargos de mi vida, la rompió definitivamente mi ex, cuando después de varias idas y venidas mías, de dudas, de plantearle que lo mejor sería dejarlo, se hartó, y cuando le pedí volver una vez más (antes habían sido dos o tres, separaciones no demasiado largas, menos de una semana todas) se ha plantado y ha dicho basta.

    Es cierto que tenemos caracteres un tanto diferentes. Ella es muy activa, muy sociable, siempre tiene planes, con sus amigos, con su familia, va de aquí para allá, no le da ninguna pereza tener que coger el coche y hacer 400 km para quedar con sus amigos que viven en otra punta del país. No puede estar parada.

    Ella es muy alegre, risueña y simpática. Yo soy más tranquilo, más paradete, menos sociable, y de rictus más serio, por así decirlo, aunque creo que soy una persona agradable y que suelo caer bien a los demás.

    La conocía desde antes de empezar nuestra relación (del trabajo), y cuando nos aproximamos, esas diferencias me daban cierto miedo, aunque lo enfoqué pensando que podríamos complementarnos.

    Siempre me incluyó en sus planes, y, además, me aseguraba que me daba libertad para que no fuera cuando a mí no me apeteciera. Yo, incluso cuando he ido a regañadientes (me gustaba complacerla, aunque el ir de se modo haciá surgir alguna fricción alguna vez), al final siempre disfruté de dichos planes.

    Sin embargo, muchas veces también deseaba que algún fin de semana no hicíesemos gran cosa, disfrutar quedándonos en casa, dando un paseo por el barrio o haciendo algo tranquilo y cerca sin necesidad de mucho despligue. Esto a ella le resultaba muy complicado.

    A todo lo anterior, habría que añadir lo que yo siempre he considerado como una complicación, y que, por razones de edad, mi madre convive conmigo, fuera de nuestra ciudad natal, en un lugar que no conoce y donde no conoce a nadie, así que cuando yo “desaparecía” el fin de semana completo o alguno de los dos días, no podía evitar sentirme mal, al pensar en mi madre encerrada entre cuatro paredes.

    Mis agobios por las dos razones anteriores (creo que más esta última que el hecho de que ella sea bastante más movida que yo) me llevaban -casi irreflexivamente- a plantearle dejar la relación. Al poco tiempo me arrepentía y volvía inmediatamente a ella.

    Lo cierto es que la echo tanto de menos que estoy sufriendo muchísimo. Supongo que habrá parte de depencia emocional, aunque siento que la quiero.

    No he establecido mucho contacto con ella, aunque a los dos o tres meses de la ruptura la llamé para explicarle todo esto. Ella se mantuvo firme. Desde ese momento he decidido establecer el contacto cero, porque, verdaderamente, me hace mucho daño ver sus fotos o leer comentarios en las redes sociales.

    Le planteé mis sentimientos y que quería volver, pero que desde ese preciso momento respetaría su decisión y me apartaría. Y creo que es lo mejor, porque creo que tengo que aprender a solucionar mi problema. Aprender a saber llevar lo de mi madre y a ser feliz con ello sin meter a nadie de por medio.

    Es tan duro, la echo tantísimo de menos…

    ¿Qué opináis?

    • cristinalago dice:

      Hola Miguel,

      Tu conclusión es acertada y madura: efectivamente para poder mantener una relación de pareja funcional, es preciso poner ciertas cosas en orden, en tu caso, por lo que comentas, independizarte e independizar poco a poco a tu madre.

      Existen en ciudades y pueblos lugares de encuentro para personas mayores en las que alternan con gente de su edad, hacen cursos, charlas, actividades…si tu madre (que entiendo que no está incapacitada para salir de casa por su propio pie) se aburre porque se siente sola, es su responsabilidad el moverse para solucionarlo. Ni es saludable ni aconsejable, ni desde luego le haces ningún tipo de favor, cumpliendo el papel de marido sustituto: echas a perder tus propias relaciones sentimentales y a ella la reduces a un rol pasivo y demandante que le impide disfrutar de su vejez con compañeros más adecuados que un hijo mayor que tiene que hacer su vida.

      Imagino que estás acostumbrados ambos a cubrir la soledad mutua y que empezar a deshacer ese nudo gordiano de dependencia puede dar miedo, pero es un paso necesario para una mínima salud emocional…de ambas partes. Y todo tiene que empezar por ahí.

      Pienso también que algo en ti anhela también esa libertad y esa independencia, pues si no fuera así, no hubieras escogido como pareja a alguien que tenía lo que a ti te faltaba.

      Abrazos

      • Miguel dice:

        Gracias por responder, Cristina

        Verás, soy perfectamente consciente de que el hecho de que mi madre viva en mi casa me ha generado una carga emocional de la que tendría que desvincularme, al menos mínimamente. Porque, además está afectando a mi vida.

        La cuestión es que ella no ha salido nunca de su pueblo hasta que vino a vivir conmigo a una gran ciudad al fallecer mi padre. Tiene ahora 84 años y, aunque está bien para su edad, tiene las limitaciones implícitas a la misma. Su casa en nuestro pueblo no está adaptada (sin posibilidad estructural de hacerlo) y de ahí que yo estuviese dispuesto a que se viniese conmigo.

        Ella jamás me ha pedido que deje de salir o entrar, no se comporta egoístamente, entiende que yo haga mi vida; así que me pareció la única opción posible, de tal manera que ella puede estar aquí (donde estoy yo, lo que nos tranquiliza a los dos) y llegado el momento yo viviría en casa de mi pareja, con ella y con su hijo.

        El problema lo tengo yo con lo que podría ser un exceso de celo por mi parte para/con ella. Podría estar pendiente de ella (como creo que hacemos todos cuando los padres alcanzan esas edades) pero sin autolimitarme y sin cargos de conciencia por que tenga que pasar momentos o días en soledad.

        Tal y como están las cosas, sabiendo que ella no puede vivir sola en su casa, es la única forma que se me ocurrió de hacerlo sin renunciar a mi vida.

        Es una situación que me genera mucha frustración, y a veces lo pago con ella a modo de enfado o poco tacto, lo que me provoca más sufrimiento. No es nada fácil.

        Y, desde luego creo que tengo derecho a no renunciar a mi vida.

        Por eso tengo que aprender a ser fuerte sabiendo que tiene que pasar momentos/días de soledad habitualmente.

        Agradecería tu opinión sobre mi alternativa.

      • cristinalago dice:

        Hola Miguel,

        Para que tú mismo puedas entender que pasar ratos de soledad no es perjudicial para tu madre, tú mismo tendrás que aprender a disfrutar de tus propios ratos de soledad. Y poco a poco para que no sea un choque grande, ir reclamando esos espacios que necesitas y mereces.

        No dejes de ir construyendo tu proyecto de vida, tu madre es importante, pero su papel es el de darte el relevo en esta carrera, no el de caminar a tu lado, ni el de fundar una vida contigo.

        Y todo lo que sea hacer cosas por ti mismo, va a ser positivo, no te puedes dar idea de cuánto.

        Abrazos!

        Abrazos

  15. Elsa dice:

    Hola Cristina buenas. Ante todo darte la enhorabuena por el gran blog que has creado. Me encanta!

    Me he decidido a escribir porque me he encontrado sumergida en una relación tóxica, sin quererlo ni comerlo, ahí estaba yo envuelta. Yo tengo pareja desde hace muchos años, relación que siempre ha ido muy bien, hemos aprendido y evolucionado juntos y siempre nos hemos llevado genial.

    El problema se presenta cuando hace un año aparece en mi vida una persona, relacionada con mi trabajo. Yo me encontraba muy feliz en aquel tiempo, siempre sonriente, positiva, era de las personas que agradecía todo inclusive el respirar, hasta que apareció este personaje.

    Era un hombre tímido, siempre retraído, muy cortado, sonreía y le veía tristeza en su cara, y de repente empezó a mandarme Whatsap relacionados con el trabajo, y a la vez mezclando personal. Todo relacionado con halagos hacía mí. Halagos que yo no veía normal, porque siempre me he considerado un persona normal, muy buena y feliz pero normal. Entonces empecé a verle como una necesidad imperiosa de cariño y yo le comencé a atender, pero jamás hablábamos de temas personales, sólo trabajo y lo que solíamos hacer cada día. A mí me empezó a gustar este rollo y a la vez a darme miedo.

    Porque mi intuición me decía que era un hombre muy simple, y siempre intentaba dar pena y contarme cosas malas que le sucedían. Yo me dejé llevar y me empezó a gustar y a atraer con sus atenciones. Evidentemente fuímos a más, pero nunca hubo sexo. Siempre con grandes halagos. Y ya por mi parte comenzaron los míos. Yo intentaba quedar con él porque necesitaba contarle que yo tenía pareja, y mi vida, pero nunca encontraba momento. Hasta que un día lo encuentro en un centro comercial con su pareja y un hijo.

    Me quedé muerta y decidí alejarme, pero yo ya estaba enganchada. Mucho. Hablamos tal y cuál y dejamos claro que los dos teníamos pareja pero había sentimientos. Pero a partir de ahí comencé a pensar y mucho. Cuando no me escribía sentía celos. Cuando no sabía de él también, intentaba luchar contra eso, y darle la importancia justa pero me era imposible. Cada día tenía sus buenos días, cada noche sus buenas noches… algún día desaparecía… A la vez al igual quedábamos para tomar un café y no aparecía, cuando nos encontrábamos en el trabajo parecía que no me conocía, esa indiferencia me molestaba. Porque no significaba abrazarnos pero un trato cordial de amigos. Me dio ansiedad por sus actitudes e indiferencias conmigo, y lo peor que nunca me atreví a contarle nada.

    Empecé a callarme todo para que jamás supiera nada y su trato empezó a molestarme, pero como yo tenía una imagen de él de muy buena persona, siempre pensé que era yo, que era mi forma de ver las cosas, e intentaba convencerme de que era yo. Empecé a ponerme mala cada mes, con fiebre, con ansiedad… Y lo peor que siempre me contaba todo lo malo que le pasaba, me decía que lo trataban mal, que se sentía manipulado y cada día era una historia, y siempre de sufrimiento. Esto en mí despertó más pena, mucha.

    Y me volcaba mucho en él. El siempre me decía que me quería mucho, que le encantaba, pero yo no entendía nada, porque nunca tenía tiempo ni para un café conmigo. Yo me planteaba cuando quieres mucho a un amigo siempre hay un hueco para un abrazo. Cualquier momento. Por mí parte yo intentaba sacarlo pero el suyo nunca llegaba, salvo en alguna ocasión que yo propusiera pero tampoco.

    Me sentía desgastada porque me regalaba los oídos. Comencé a ver manipulación, grandes halagos o indiferencias para tenerme ahí. Pero que ocurre, que no lo ves, que te crees que eres tú la que piensa mal…. y tenía mi mente todo el día obsesionada con esto, quería entender. Intentaba alejarme y no podía. Me creo una dependencia emocional, entre lo que pensaba de él, lo que sentía y mi obsesión, que no vivía, no rendía en el trabajo. Mis amigos me decían que que me pasaba que siempre estaba triste. Y la realidad que yo nunca quise a esta persona para pareja ni nada. Pero la quería mucho como amigo y existía mucha atracción. Despertaba muchas emociones en mí.

    La conclusión que hace un mes decidí alejarme rotundamente. Lo bloqueé de todos los sitios, dejé de escribirle, de llamarle, y desaparecí, sin explicación, para que no me engatusara más, evidentemente él ni lo ha intentado. Pero llevo un mes mal, que lloro mucho, que me siento triste, porque he llorado mucho tiempo cada día, tratando de entender. Me escribía cuando quería …. muchos desprecios pero no directos, sino indirectos. Y he estado muy volcada emocionalmente en él pero era sumisa, todo era cuando él quería, y ahora no paro de pensar en todo, cada instante, cada momento…. es normal esto, Cristina? Mis amigos me dicen que pase página… pero aunque lo intento no puedo, aunque no lo quiera ya en mi vida. Pienso muchas cosas y ahora entiendo que me mintió mucho…. pero porqué actúo con tantos halagos, y después pasó a ser victima de la vida, y a continuación a ser indiferente. Sus palabras nunca coincidían con sus hechos….

    Muchas gracias.

    • cristinalago dice:

      Hola Elsa!

      Encantada de incorporarte como lectora y gracias por aportar tu historia, que tiene muchos matices y resulta muy interesante.

      Hay una película que, si te gusta el cine y no la conoces, te recomendaría buscar. Se llama “Diario de un escándalo” y está protagonizada por Judi Dench y Cate Blanchett. Va de dos mujeres que entablan una relación un tanto turbia: una anciana solitaria y una joven profesora. Sin querer destriparte más, la historia es muy similar a la que me cuentas.

      Me gusta trabajar dando enfoques distintos, intentando mostrar más posibilidades dentro de lo que la persona en esos momentos puede ver. Cuando se trata de entender una situación en la que nosotros somos los protagonistas, rara vez tenemos una visión clara, tanto de nosotros mismos como de los demás. Sí que hay claramente en tu historia mentiras y manipulaciones y no importa tanto si tú eres buena persona y él es malo y maquiavélico. Lo cierto es que ambos habéis jugado el juego y ambos habéis encontrado algo positivo en él, de lo contrario, no hubiese sucedido ni se hubiese prolongado.

      Puede que esta persona sea un vendedor de humo, pero lo que es claro es que cuando tú lo conociste, había algo dentro de ti que quería, que incluso necesitaba comprar ese humo.

      Toda dependencia tiene una razón de ser, se mueve en torno a una necesidad y cuando esto ocurre, incurrimos rápidamente en el autoengaño. Llamas amistad a esa relación, cuando una amistad no te enferma, ni te somete y mucho menos le ocultas a una amistad que tienes pareja. Hablas de felicidad, y sin embargo, ante alguien que te dispensa halagos vacíos, pierdes toda autoestima. Hablas de una pareja maravillosa y no obstante, parece que necesitas que otra persona te diga que eres única, especial y superior.

      Que quede claro: tener insatisfacciones, obsesiones, rincones oscuros, ansiedades y deseos políticamente incorrectos, no te convierte en alguien malo o de menor valor. Si esto que hay en ti no lo aceptas, difícilmente podrás entenderlo nunca en otras personas y siempre juzgarás, como juzgamos lo que no conocemos.

      No es anormal que estés pensando constantemente en esa persona. Ha habido un enganche psicológico, has generado una dependencia de lo que sea que obtuvieses de esa relación, y ahora mismo estás en pleno proceso de desintoxicación. Le darás mil vueltas a lo que pasó, porqué pasó, porqué lo hizo y el sexo de los ángeles y al final, empezarás a preguntarte quién soy yo, qué me falta, qué necesito, qué puedo cambiar. Que es lo que interesa.

      En cualquier caso y como breve apunte para clarificar la historia. Acuérdate de lo que nos prometen los políticos antes de las elecciones. Compáralo con lo que luego realmente cumplen. ¿Por qué mienten? Porque quieren conseguir que les votemos. ¿Por qué esa persona te halagó y luego se volvió indiferente? Porque lo que le interesaba obtener de ti, lo tuvo.

      Abrazos!

  16. Elsa dice:

    Muchísimas gracias Cristina. Intento pensar constantemente que hay en mí. Que ha fallado, que físura puede haber en mi pareja para que yo haya llegado a esto…. A la vez me duele muchísimo que siempre intenté ser lo más sincera que pude y me importó su actitud. Pero llegó un momento que perdí el norte, que no me importaba nada, sólo el porqué yo me sentía así. Porqué necesitaba saber de él cada día. Yo no sé si a él le pasaba lo mismo. Por último hasta me daba miedo decirle que es lo que yo pensaba, porque temía que se alejara. Ahora que estoy en pleno proceso de desintoxicación, como bien tú dices, por momentos lo veo como alguien muy mentiroso y por momentos me veo a mí como alguien horrenda, por momentos quiero perdonar y entender que no era feliz él y me necesitó, pero jamás entendí su comportamiento cuando estaba conmigo, temblaba mucho, se ponía colorado y le empezaban a sudar las manos. Y me decía que no lo podía evitar estando conmigo, yo no se si era yo como mujer o era las mentiras que sentían. Cuando yo preguntaba a mis amigos que porqué despertaba en mí esas emociones una persona que no cumplía para nada los aspectos que siempre me han gustado de un hombre, nadie me entendía, tal vez humanizarte me decían….
    No supe parar los pies de algo que no podía acabar bien de ninguna de las maneras. Yo a él lo veía muy colado durante los primeros ocho meses, y yo me asustaba mucho, porque pensaba que tiene un hijo pequeño…. alejate de ahí.
    Me cuesta ver aún la realidad. Aún conservo esa imagen idealizada de él en la cuál lo veía una persona muy buena. Espero y quiero que pase el tiempo y olvidar sólo. No quiero vivir pensando que he sido manipulada y sumisa…
    Llegará ese momento no? Y entender todo desde la distancia. No quiero ni guardar ni rencor ni no perdonarme, sólo que he aguantado mucho y eso me raya a fecha de hoy.

    Veré la película este fin de semana, Cristina…. Muchas gracias, una vez más.

    • cristinalago dice:

      Hola Elsa,

      Muchas veces ni el sumiso es tan sumiso, ni el que domina, domina tanto…y menos en una relación de este tipo, de la que ambos dependen. Son sólo roles, y una persona es mucho más que el rol que desempeñe en circunstancias concretas de su vida.

      Tengo un buen amigo y colega profesional, que lo define estupendamente: “Los seres humanos somos situacionales, caóticos y un poco gilipollas”. Yo añado que además, todos necesitamos crecer y sin sucesos que vengan de fuera a sacudirnos en nuestra burbujita de comodidad y poco riesgo, seríamos eternos niños intolerantes a cualquier mínimo sufrimiento. Vivir lo que has vivido no es agradable, pero al final, no sólo será algo superable, sino bueno para evolucionar.

      Y tampoco te obsesiones con buscarte algún posible gran problema. Casi todas las personas han tenido alguna vez una relación tóxica, de amor o amistad en su vida, y a menos que esto fuera algo constante en ti, no indica que tengas algún trastorno o que tu vida esté errada. Probablemente se te ha juntado algo de monotonía (feliz, pero monotonía a fin de cuentas), con pocos estímulos y con ello, una excesiva idealización de tu compañero, bien alimentada por él, eso sí.

      Con tu pareja de años, te faltará drama e intensidad, por lo que

      Esto efectivamente lo entenderás mejor con el tiempo.

      Bueno es que estudies, que busques conocerte a ti misma y sobre todo, que no te exijas una vida sin fisuras. Como dicen tus amigos, quizás esto vino para humanizarte y ver que tú también tienes tus momentos en los que te permites sufrir, ser débil y en definitiva, ser persona.

      Abrazos!

  17. Elsa dice:

    Muchas gracias Cristina. Evidentemente a todo el mundo nos atrae el riesgo en determinada ocasión. Espero que se me pase y pueda continuar sin ansiedades ni miedos. Ahora mismo tengo mucho miedo, de encontrarmelo y que me vuelva a dar pena, de sentir esas emociones que me transmitían aunque en la medida de lo posible lo voy a evitar. Por el momento no se ha dado. Pero lo que me llama a la atención que no ha intentado ni llamarme, que es lo mejor que me ha pasado, y en eso soy sincera. Tal vez su orgullo de verse bloqueado o tal vez una táctica más de manipulación. Tu respuesta ayer me dejó más tranquila. Muchas gracias.

  18. Anonimo dice:

    Hola!

    He estado leyendo tu blog últimamente, me ha ayudado a entender muchísimas incógnitas, gracias le doy a Dios porque existen personas como tu que comparten sus conocimientos y experiencias con los que las necesitan porque es como una luz fuerte y brillante en el fondo del túnel.

    Te cuento que reconozco que padezco de dependencia emocional, lo cual me hace insegura y de baja autoestima en las relaciones, tiempo atrás me había dado cuenta de esto para lo que leí muchos libros y aun así no lo supere. Lo estoy superando ahora luego de que debido a mi carencia perdí a un chico que tiene muchísimas cualidades de mi gusto, el decidió dejarme luego de diez meses juntos, y por mas que le insistí en que no lo hiciera porque cambiaría mi forma de ser aun así permaneció en su decisión, alegando que no esta funcionando y que con el tiempo sera peor para el y para mi y que yo no asumiera la culpa que eso no esta bien, le pregunte si había alguna esperanza y me dijo que le diera tiempo, que necesita mucho tiempo, le cuestione cuanto y me dijo que un mes (unas semanas, que podría ser mas o menos), se que últimamente los conflictos y exigencias eran muy presentes pero si me hubiera dado una advertencia yo habría empezado a cambiar.

    Desde esa ultima conversación y que también me dijo que ya casi no me quería y que la separación es necesaria, jamas volvimos hacer contacto y hace ya nueve días. He estado cambiando muchísimo de mi forma de ser desde luego con la ayuda de Dios porque por mi misma no había podido, considero estoy muy independiente porque no lo he llamado ni he vuelto a insistir le, pero tengo la pena de que probablemente no vuelva porque considero mis actitudes anteriores no fueron lo suficientemente atractivas y que de seguro ahora se siente aliviado de no tener mi carga (de quejas, reclamos, discusiones y exigencias por mis inseguridades, egoísmo y dependencia).

    Ahora lo que siento es: me hubiese gustado conocer a esta persona pero en otras circunstancias, con mi nuevo cambio de ser. Por otro lado gracias a esta experiencia he cambiado y madurado aunque me haya costado la oportunidad con esa persona. En una ocasión atrás sentí pedirle este largo tiempo que el me ha pedido ahora para yo sanarme como individuo y ofrecer una relación saludable, pero no tuve el valor por insegura a que el se fuera con otra y después de eso las cosas se volvieron peor y el resultado fue que me dijera que esto no iba a funcionar.
    Que opinas?

    • cristinalago dice:

      Hola Anónima,

      Opino que el proceso que estás haciendo tiene un valor enorme. Y como “amorólica anónima” que siempre he sido, sé lo que cuesta cada día que pasa, cada llamada que consigues no hacer y cada mensaje que logras no escribir. Así que ¡enhorabuena! La dependencia tiene mucho de inmadurez y a la inmadurez le viene genial toparse con experiencias que le enseñen a tolerar la frustración y a comprender que no siempre vamos a conseguir lo que queremos. ¡Qué poco evolucionaríamos si siempre nos dijesen que sí, que tiránicos, caprichosas y exigentes serían nuestras actitudes hacia quien consideramos que nos debe algo por el mero hecho de amarnos!

      Creo que en otras circunstancias, si tú hubieras sido más madura, autodependiente y templada, probablemente no hubieras conocido a este chico, sino a otras personas diferentes en consonancia con una manera diferente de hacer las cosas…No pienso que los vínculos nos caigan de casualidad: nosotros elegimos, inconscientemente, a quienes sentimos que de alguna manera son afines a nosotros o que puedan responder a nuestras necesidades. Hay personas cuya función en nuestras vidas es pasar simplemente en el momento justo para quebrarnos y hacer que caigamos en lo más profundo de nosotros mismos, para comprender, que es hora de cambio.

      Yo llamo autoestima a la fuerza que nos guía y acompaña en el valle de las sombras: pero quien sabe, quizás sea algo más alto, más grande y más misterioso :). Sea lo que sea, te está diciendo que lo que vives ahora mismo, tiene un sentido y un camino. Sigue adelante para encontrarlos.

      Abrazos!

  19. Anónimo dice:

    Yo he pasado por una relación tóxica hace muy poco tiempo. Al menos me atrevo de calificarla así.
    Cristina, me gustaría poder contartela a grandes trazos, para que me des tu opinon.
    También por si sirve a otros hombres que estén pasando por donde yo ya pasé.
    Tengo 46 años, y mi ex-pareja 42. Después de unos 7 u 8 meses de relación, decidimos irnos a vivir juntos. A mi casa, ya que ella vivia alquilada.El caso es que al poco tiempo de estar conviviendo, algo empezó a no ir bien. Antes de vivir juntos habíamos estado en una relación de idas y venidas: de alguna forma, yo me sentía mucho más implicado que ella, e iba “tirando” de la relación. A veces discutíamos pero lo resolvíamos. Al fin y al cabo, al no vivir juntos, pues los momentos que quedábamos lo destinábamos a estar bien. Según ella, las discusiones las motivaba yo porque la “agobiaba”, y lo cierto es que es posible que así fuera, ya que yo estaba muy pendiente de ella y a veces quizás fuera mas pesado de los normal, sobre todo con el whatsuo.
    Después de decidir mi pareja y yo el irnos a convivir juntos, mi pareja se volvió más nerviosa de lo habitual. Hasta el punto de vivir varias situaciones “violentas” dentro de la casa. Discutimos en varias ocasiones. Yo intentaba mantener el control, pero yo notaba que ella lo perdía y se violentaba en exceso. En dos ocasiones me llegó a amenazar con algun objeto, levantándome la mano, y en una tercera, llegó a empujarme contra la cama, avalanzandose encima de mi y tratando de zarandearme con las manos. En alguna ocasión, cuando ella se enfadaba, y notaba que le subia la ira, me retiraba e iba al salon para no molestarla. En una ocasión incluso me reprochó que me yo “aislara” en el salon, cuando en realidad lo que buscaba era evitar incrementar su ira. Algo común a todas las discusiones era que la culpa siempre la tenía yo. Normalmente argumentaba que con mi actitud, la llegaba a poner nerviosa hasta el extremo de tener que violentarse conmigo. Yo he llegado a estar muy enamorado de ella, porque obviamente no siempre era así. Tan pronto vi que perdía los estribos, cogí mucho miedo. Llegué a vivir con miedo dentro de mi propia casa. No me encontraba a gusto. Desconfiaba de ella por su caracter. Tenía miedo porque lo veía irracional, y además, en su actitud de no querer asumir ninguna responsabilidad. Siempre el culpable era yo. Al final, le pedí que nos separásemos, a pesar de estar enamorado de ella. Me costó mucho por mis sentimientos, por miedo hacia su reacción y porque en definitiva suponía para ella tener que volver a acomodarse en otra vivienda que se tendría que procurar. Ante mi sorpresa, cuando le dije de separarnos, se volvió muy afable, diciendome que me queria, que lucharia por mi, y que estaba muy enamorada de mi. Sin embargo, nos separamos, porque yo no podía convivir con miedo.
    Después de separarnos, nos hemos visto en alguna ocasión. La verdad que ha habido momentos muy bonitos de re-encuento, seguidss despues de muchos reproches de su parte, culpandome siempre a mi de haberlo estropeado todo.
    Hace algún tiempo que ya no hablamos. El contacto es 0. Ha sido sin duda una experiencia muy dura. Recuerdo especialmente los momentos bonitos, su mirada, su sonrisa, y muchas mas cosas. Pero por otro, subyace la sensacion de culpa por mi parte, porque siempre somos dos, y a pesar de su fuertisimo caracter, quise luchar por la relacion y tratar de llevar las cosas bien. Pero no pudo ser. El miedo a volver a una situacion violenta en mi propia casa nunca lo llegué a superar. Y se que la llegué a querer muchísimo. De la contrario no me acordaria tanto de ella. Ahora mismo ya no sé si faltó amor por su parte, si nuestros caracteres eran incompatibles, …. la verdad que sigo muy confundido.

  20. Marlenne dice:

    Hola Cris, te platicaré mi historia, bueno una parte. También de lo que me afectó mucho en la relación.
    Una vez discutí muy feo con mi pareja, por un malentendido, él trataba de explicarme y yo lo dejaba hablando solo o lo ignoraba, el problema es que él se molestó mucho, al grado de hartarse y me llamó de una forma muy fea (zorra). Yo me molesté mucho y lo único que pude hacer es irme. Él me siguió y me pidió disculpas de mil formas, llorando y demás. Yo no quería perdonarlo pero cedí, JAMAS LO HA VUELTO A HACER AUNQUE PELEEMOS. No sé si fue un error perdonarlo pero lo amo mucho.

    Ahora bien, yo le tengo cierto resentimiento de eso y lo trato mal, lo he ofendido pero él ya jamás lo ha hecho como prometió.

    Me trata muy bien, pero no se que hacer.

    ¿Es normal haberlo perdonado o soy una tonta?

    ¿Es malo que me comporte así con el?

    • cristinalago dice:

      Hola Marlenne,

      Las agresiones verbales en la pareja son destructivas como norma general. Pero tú hablas una situación totalmente excepcional, que sólo ocurrió una vez y que no ha vuelto a repetirse desde entonces. No es que yo defienda de ninguna manera el insulto, pero lo cierto es que ambos se comportaron lamentable en esa discusión. Ni se ignora a una persona, ni se la deja hablando sola durante una discusión, que es también una actitud despreciativa y grosera; ni tampoco se insulta cuando no se puede llegar a un acuerdo.

      Y sí, por supuesto es negativo maltratar a tu pareja durante las discusiones. Si tu intención es seguir conservando esa relación, mira lo que hace tu compañero, que se está esmerando en tratarte bien y con respeto y haz lo propio.

      Abrazos

  21. Sandra dice:

    Hola Cristina,

    Enhorabuena por tu maravilloso blog. Tus sabias palabras me han hecho avanzar mucho en mi ruptura. Mi ex me dejó hace un mes y medio. Han sido un cúmulo de cosas, por su parte, por la mía. Pero no dejo de culparme por lo que yo he hecho mal. Los primeros meses de relación estuve muy controladora con él y celosa por tonterías. Bueno, los dos primeros meses de relación no estuve así, pero los siguientes 3 meses empecé en ese plan. Estaba con las garras puestas porque tengo mucho miedo a que me hagan daño, aunque sé que no justifica mi comportamiento. Tengo además, mucho carácter, y enseguida con algún comentario que se pudiera malinterpretar, yo salía a “atacar”. Estas cosas pasaron ya, pues tuvimos una pelea muy gorda en diciembre, pero en ese momento decidí que no quería seguir haciéndome daño a mí misma ni a él. Así que suavicé bastante la cosa; después de aquello este tipo de peleas “tontas” apenas se han dado, puede que algún otro malentendido por ahí pero nada del otro mundo.
    En abril me dejó. Él estaba en un momento de crisis personal y profesional, y ha estado con mucho estrés (lo cual nos ha afectado a ambos). Nuestra relación duró 10 meses. Pero él me culpa a mí de que él ya no quisiera seguir conmigo. Hace meses que pasó la etapa de peleas, como he dicho, en diciembre pasó aquello y dije “stop”. Me hace responsable de todo, dice que le hice sufrir muchísimo con tantos malentendidos, y que ya no puede confiar en mí. Yo pensaba que ya habíamos superado esa etapa juntos. Sé que es difícil que la gente cambie, pero yo hice un esfuerzo para que las cosas mejoraran por mi parte, lo hice por el amor que sentía por él y porque me di cuenta de que yo vivía sufriendo inútilmente. Estábamos muy unidos y muy ilusionados, a pesar de esto que cuento, y hasta el último día yo creía que podíamos salir adelante ya que él estaba muy implicado, aunque él estuviera pasando una época mala consigo mismo.

    No puedo dejar de culparme por haber tenido tanto miedo, pues siento que he causado la ruptura. Cuando cortamos, él me señalaba y me gritaba, diciéndome que solamente le he hecho daño y que no he hecho nada por esta relación. Aún estoy fatal, llorando cada día desde el 7 de abril. Creo que no es justo que me responsabilice de todo al 100%, pero por otra parte pienso que no le falta razón. Me pregunto… ¿Tan tóxica he sido? Le di mucho amor, dedicación, tiempo, ayuda, un hombro en el que apoyarse… Y me dice que no he hecho nada por nosotros. Es como si me viera como una especie de “monstruo”, y como si yo le hubiera amargado la vida, y es tremendamente doloroso. Esto lo digo por la forma que tuvo la ruptura, con reproches, gritos por su parte, etc.

    No puedo volver atrás en el tiempo, aunque ojalá pudiera. Me culpo y al mismo tiempo me da rabia que me haya dejado de una manera tan desagradable, haciéndome sentir así.

    • cristinalago dice:

      Hola Sandra,

      Aunque los comportammientos controladores son un tema a cambiar y sanar en profundidad, por lo que cuentas, hubo inmadurez, idealización y dependencia por ambas partes. Muchas relaciones empiezan de forma intensa porque vemos en la otra persona no lo que es, sino lo que desearíamos que fuese.

      En cualquier caso, si la etapa inicial hubiera sido tan terrible, él habría dejado la relación en aquel entonces. Todo apunta a lo contrario que piensas: que él se aburrió cuando dejó de haber esa “intensidad” tóxica y las cosas pasaron a ser más o menos tranquilas y normales.

      No te tortures, simplemente sé consciente de lo que quieras cambiar en futuras relaciones y trabaja tus miedos y tu autoestima para estar tranquila y poder conectar con amores y personas menos inestables.

      Abrazos!

      • Sandra dice:

        Muchas gracias Cristina. No, no fue en absoluto tan horrible. Lo que para mí fue muy bonito (a pesar de nuestras peleas) para él de repente es una pesadilla. Ojalá que pueda (yo) volver a amar a alguien de nuevo y que sea un amor más sano.

  22. Marin dice:

    Hola. Estoy un poco frustrada porque me enteré después de 3 años que mi pareja me mintió en su nivel académico. No tengo la misma confianza que tenía en el antes. Ahora dudo mucho de lo que me ha dicho en otros aspectos. No se que w verdad y que no. Se me hace injusto que después de tres años me enteré de eso. Creo que no me tenía la confianza para decirme sus cosas, a parte, es inseguro de si mismo. Me dijo que no se quería sentir menos. Que puedo hacer para que las mentiras no acaben la relación. Cabe mencionar que en sido algo explosiva los últimos meses por enterarme de pequeñas mentiras.

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