La pareja depresiva

Publicado: noviembre 25, 2014 de cristinalago en Los amores patológicos
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pareja depresiva

¿Estar al lado de alguien que se queja, lo ve todo negro y se hunde lentamente sin ponerse soluciones, sin motivarse y sin encontrarle sabor a la vida? Todo un reto.

Quien haya conocido la depresión en un ser querido (o en carnes propias), sabe de primera mano lo poco útiles que resultan los ánimos, los ¡piensa en positivo! y los buenos propósitos.

Una depresión no es una elección. Es una enfermedad. A veces es como un catarro, leve y de escasa duración: otras veces se cronifica y te arrastra lentamente hacia un mundo de sombras sin que tú puedas decir en qué momento empezó a producirse esta invasión silenciosa  que se fue colando por los intersticios de tu ser. Hasta que se apoderó de ti.

La mayoría de las personas viven algún episodio depresivo a lo largo de su vida. Vivimos tan enfocados a cumplir con el exterior – trabajo, pareja, familia, amigos, etcétera…- que nos hemos acostumbrado a ignorar las necesidades y las peticiiones de ayuda de nuestro interior. El resultado es que llegamos a un punto en el que acumulamos polilla, trapos sucios, traumas latentes, frustraciones y mucha rabia, pero eso sí, todo bien condensado y escondido para poder seguir funcionando.

Quitando el detallito de querer morirnos todos los días, todo lo demás luce estupendo.

La depresión no biológica es lo que acaba llegando, cuando nos olvidamos de construir nuestro interior para volcarnos a cumplir una determinadas expectativas externas. No es un enemigo: es un mecanismo de defensa. Si pudiera hablar, diría algo así como:

Se acabó, majete. Si tú no vas a parar la máquina, lo haré yo.

¿Estás con alguien que vive este proceso? Comprende que tu pareja no escoge sentirse de esta manera. La depresión no sigue unas pautas lógicas y por tanto, no tiene una determinadas soluciones que se pueden aplicar de forma infalible. Es difícil no frustrarse cuando vemos que las sugerencias, buenos consejos y las palabras alegres surgen el mismo efecto que lanzar un globo de agua contra una pared.

No ejercer de superhéroe salvador no significa desentenderse por completo de la pareja o aguantar resignadamente a ver si se le quitan esos sentimientos. Y luego todo se soluciona y sois felices para siempre.

Si sigues apostando por la relación, debes de tener en cuenta estos factores:

– Sin expectativas: en este momento, tu pareja se está queriendo muy poquito y no va tener demasiado que ofrecerte. No deposites tu autoestima en el estado anímico de alguien que ahora mismo tampoco puede ni ocuparse de la suya.

– Cuida otros aspectos de tu vida: busca el apoyo de personas fuertes y positivas que te transmitan energía. Concédete un espacio para ti, para expresarte, escucharte y entenderte. Aprende a desconectar de tanto en tanto. Si te vuelcas en exceso en la enfermedad de tu pareja, serán dos depresiones. Una por cabeza.

– Intenta no juzgar: tenemos la mala costumbre de reaccionar ante la tristeza, el vacío o la desmotivación como si fueran cucharachas a las que hay que espantar rápidamente con el DDT de los ánimos y los consejos. Estos estados son normales en todo ser humano. Con la excepción de las personalidades psicópatas, no somos emocionalmente planos ni tenemos ninguna obligación de sentirnos siempre bien para no molestar a los demás.

– Aprender a escuchar: la pareja depresiva, como cualquier persona que está sufriendo, se beneficia más de ser comprendida y aceptada, que de ser tratada como un problema a erradicar. Sentirse mal no es raro, ni inadecuado, ni inaceptable. Un buen abrazo y un oído dispuesto y sin prejuicios es la mejor ayuda del mundo.

– Ser realista: si la persona ya acarreaba problemas de depresión antes de conocerle, olvídate de películas Disney. Tu amor no le curará. Como mucho, pondrá un parche durante un tiempo. Tarde o temprano, las carencias que hubiese antes, volverán a salir a la superficie.

– Infórmate sobre la enfermedad: la depresión afecta a los procesos cognitivos, ofreciendo una imagen distorsionada de la realidad. La persona deprimida no razona normalmente: puede utilizar mecanismos de chantaje emocional, victimismo y ser asfixiantemente dependiente. Es importante conservar en todo momento una cierta distancia objetiva que nos permita ver desde fuera que lo que vemos no es un ataque personal o una forma de hacernos daño o manipularnos. No entremos en la vía de la comunicación enferma.

– Proponer sin forzar: tanto si se trata de sugerir una terapia o de incorporar planes y actividades, se ha de hacer desde el cariño, no desde la presión y preferentemente a pequeñas dosis. Intimida mucho menos proponer un pequeño paseo por un parque cercano que no meterle a saco con un fin de semana de senderismo. Si la persona no está dispuesta a hacerlo, se impone el respeto. Intentar evitar caer en el rol de padre/madre. No es tu bebé indefenso, es tu pareja y es adulto.

– No desesperes: ¿es fácil decirlo, no?. Seguramente te cabrearás alguna vez y sentirás las ganas de zarandear a tu pareja para que espabile de una buena vez. Te comerás la cabeza, te plantearás mil veces dejarlo, te sentirás culpable y responsable…Si prefieres quedarte e intentarlo, ármate de paciencia, paciencia y más paciencia. No hay otra.

————————-

Aunque las depresiones de origen psicológico, pueden sanarse, estar con una persona sumida en este proceso, no ofrece ninguna garantía de nada. Por ello, la decisión de luchar debe nacer ante todo no de unas expectativas con respecto al otro, sino de un compromiso personal profundo y consistente con nosotros mismos.

No ayudamos sin estar en situación de ayudarnos, lo que significa: entendernos, aceptar que no somos Robocop, que no podemos meternos dentro de la persona y hacer las cosas por él o por ella, que meternos presión no nos ayuda, y que toca aceptar nuestras dudas, nuestras limitaciones humanas y entender que todo amor bien entendido empieza por uno mismo.

Ni eres mejor persona por quedarte, ni eres peor persona por marcharte. Nadie más puede ponerse en tu lugar – ni siquiera tu pareja- y mucho menos señalarte con un gigantesco dedo divino, lo que está bien o está mal. Y quien lo haga, no es la persona a la que necesitas tener cerca en estos momentos.

Que la libertad y la consciencia guíen cualquiera que sea tu elección.

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comentarios
  1. Gisella dice:

    No entiendo, cuando le envie el mensaje diciendole eres depresivo x tal y tal y tal razon yo esperaba que me diga” no..la loca eres tu yo estoy bien solo que no te quiero o no siento nada por ti debi decirtelo antes”, pero no respondió nada, estoy confundida porque el sigue trabajando, va a reuniones sociales de trabajo, nunca lo he visto llorar, lo he visto distante de situaciones sensibles como de piedra frio, es temperamental al punto de ser casi agresivo verbalmente, y crudo en sus opiniones, duro con las personas, pero como conmigo nunca se metia no le daba importancia el estuvo medicado pero como le repito me dijo que lo dieron de alta y termino el tratamiento y que hace 6 años no toma pastilla y que no las necesita que el es una persona fuerte pero empiezo atar cabos su ex le hizo fama de loco. yo tuve que mandar un mensaje terminado la relación que cuando aclare sus ideas y se anima a decirme la verdad lo escucharé

  2. pablo dice:

    hola cristina

    hace tres meses terminé mi relación de seis años con una persona depresiva endógena, fue una relación muy fuerte porque estuve siempre enamorado y dispuesto a apoyarla, pero nunca aceptó la enfermedad, y menos iniciar tratamiento. Seis años juntos en los que nos separamos en tres ocasiones debido a las constantes peleas, en donde ella comenzó a manipularme, celarme, agredirme físicamente, y como si fuera poco, siempre decía que era yo el quien la trataba mal.

    Cada vez que nos separabamos, ella sabía de mi sentimiento hacia ella y me buscaba ó yo la buscaba y siempre volvíamos. Hoy pienso que nunca me amó. sino que sintió en mi un apoya sus necesidades.

    La última vez que volvimos a ser pareja fue durante el último año, luego de un periodo de separación de cerca de ocho meses. Esta vez, ella me buscó y volvimos, pero cuando regresé, me dí cuenta que ya nada era igual, sentí que a ella le había pasado algo o que había compartido una corta relación con alguien (algo que siempre me negó), pues siempre durante nuestras rupturas, ella se cambiaba de ciudad.

    Sin embargo, volvimos nuevamente, pues ademas tenemos un pequeño hijo de 4 años En nuestra ultima convivencia pasamos muchas dificultades de toda clase, familiares, económicas, de convivencia, pero después empezamos a salir adelante, sin embargo ella comenzó a estar cada día mas ausente conmigo y con nuestro hijo y volvió a presentar episodios de violencia conmigo, a celarme, a pelear casi a diario y a escudarse en su familia (su padre también es depresivo) indisponiéndome con ellos, diciéndoles que yo la agredía y maltrataba sicológicamente.

    Finalmente me marché del hogar y a los pocos días me doy cuenta que tenía otra persona con quien se ve eventualmente porque esa persona vive en otra ciudad.

    Hoy quien se siente muy mal soy yo, y me repito: aguanté muchas cosas por el amor que sentia por ella, por el que creí que ella sentía por mí y por los momentos que compartimos con nuestro pequeño hijo y el deseo que siempre tuve como fue el de construir un verdadero hogar. Pero para las personas depresivas todo parece un juego, en ellos las cosas son pasajeras y no reales. Aprendi que son egoistas y que ellos solo viven EL MOMENTO para ellos y nada más.

    La verdad hoy me siento vacío y muy lastimado, aunque paradójicamente esa infidelidad marcó lo mejor que me pudo haber pasado porque no íbamos para ningún lado, ella nunca tuvo un rumbo definido, sino que siempre actuó por impulsos y sin proyecciones de hogar o de familia.

    te agradezco tus comentarios al respecto.

  3. anna dice:

    hola, mi situación es… mi pareja y yo sufrimos de depresión, en el caso de mi pareja es por el bullying de su adolescencia y que fue criado de manera sobreprotegida, eso le creo una realidad superflua de las cosas, cuando tuvo su primera relación y la novia lo destrozo, sufrió tanto estrés que se le durmió media cara, en ese tiempo… en la actualidad su depresión solo se va, cuando esta conmigo y eso pues me aterra, que dependa de una persona como yo! mi caso es que era la consentida de mi mama, a la edad de 11 años, se consigue una nueva pareja que abusa de mi, eso termino en rebeldía, bajas notas y una serie de eventos, que pude sobrellevar gracias a mis amigas, y que me encanta leer, y leí muchas cosas de psicoanálisis, sin embargo, eso me enseño a ser muy “racional” con mis sentimientos puedo comprender lo que me pasa, decirlo, “comprender” pero se que no lo supero, he tratado de mil maneras, pero nada! eso me ha llevado al fracaso, dure 7 años estudiando una carrera que amo, pero que no pude terminar a causa de mis episodios, suelo dejar de asearme varios días, encerrarme a solo hacer nada, he durado hasta 5 días sin comer, y luego como mucho, lo que me hace doler y me arranco a llorar por hacerme eso,y varias cosas que no vienen al caso. Las personas a mi alrededor, piensan que solo es necedad de mi parte, pues lo hablo con tanta naturalidad, y doy un análisis tan detallado, que suelen pensar que solo quiero llamar la atención, sinceramente a veces pienso que eso es lo que me sucede, pero el hecho que afecte cada aspecto de mi vida, que no logre hacer nada. Decido escribir este post porque en verdad amo a mi pareja, el me dice que si me deshago no sabe que sera de el, el hecho de ser su pilar.. y el mi pilar, llevamos 2 años, actualmente tengo 25 años, y las preocupaciones de no haber conseguido nada, me tienen en un trance agotador, desde hace 2 meses he visto solo cosas de suicidio, el hecho de que pasaría si me suicido, luego lo recuerdo a el, y callo, el sabe que me siento mal, pero es otro que asume que solo es drama, pero no sabe de todo lo que he investigado de suicidarme, tampoco le diré porque no es algo que no ayudaría en su estado emocional, mi pregunta es ¿realmente solo es drama mio? , siento que quizás sea toxico que ambos seamos así, pero mas que hacernos daños, nuestra relación ha ayudado a conocernos mejor, y realmente lo amo, pero ¿como puedo amar a alguien si no tengo amor propio? realmente no le encuentro sentido a lo que siento

  4. Celia dice:

    Hola Cristina,
    Hace tres meses dí con este Post tuyo y lo guardé. Me pareció una maravilla escrita con el máximo cariño y respeto hacia la persona con depresión, pero una grandísima ayuda y un “pon los pies en la tierra” para los que los acompañamos.
    Hace un año empecé una relación de pareja con una persona diagnosticada de depresión mayor endógena y miodesopsias, una enfermedad de los ojos que no tiene cura y puede ser progresiva. Me confesó meses después de empezar la relación, que tiene ideacion suicida desde el mismo momento en que se dio cuenta de que estaba enfermo.
    Hace unos trece años que salió de su país y se vino a España a trabajar, tras pasar 6meses volcado en el cuidado de su madre, también con depresión e internada finalmente en su país.
    Es una persona muy inteligente, no dudo que fué una persona con mucho don de gentes y cuando le conocí era cariñoso y atento. No sé cómo, me enamoré, o eso creía. Él cayó en éste, su segundo o tercer episodio depresivo hace más de tres años mientras vivía en Barcelona. Según me contó estuvo un año metido en una cama, adelgazó 12 kilos… hasta que una vecina suya decidió ayudarle. Le llevó a su casa con su marido y su hijo, le cuidó con todo el cariño, le daba de comer y le hacía tomar la medicación hasta que empezó a remontar, momento en el cual se lo trajo a Madrid y le dejó vivir en un apartamento que tenían ellos.
    Cuando le conocí estaba pendiente de empezar a trabajar en una agencia de su profesión, pero al final le dijeron que no podía ser y cayó en picado. Empezó a quedarse mucho en mi casa, hasta que al poco tiempo le echaron del apartamento donde vivía… Yo sentí que no podía dejarle en la calle, aún sabiendo el riesgo que suponía meter en casa a alguien que sufre esta enfermedad, sin dinero, sin trabajo, sin familia y sin amigos en España.
    Le quise ayudar porque yo notaba que cuando estaba conmigo estaba mejor, dormía con menos pesadillas, volvía a tener apetito y deseo sexual… me creí aquello de lo que hablas de las “películas Disney”, pensé que conmigo podría salir, confiaba en él y su potencial.
    Nada más lejos de la realidad. A pesar de mover consultas con psiquiatras, conseguir que siguiese tratamiento, a pesar de pasar por un par de mejorías algo más patentes (básicamente salir de la cama y centrarse en su hobbie, la fotografía y alguna cosa más), de conseguir dar con un psicólogo en el que confía ya que esto era la primera vez que ocurría… a pesar de todo a mí me trataba cada vez peor. Me ha dicho cosas que me han hecho mucho daño, yo no era buena pareja, le hablaba mal según él, me ha tachado de mala persona y un largo etcétera… hasta que finalmente un día me dijo algo que él sabía me iba a doler mucho, con total consciencia. Hasta me reconoció que eso, estando sano, jamás se lo habría dicho nadie… así que le dije que le dejaba.
    De esto hace dos meses. Le permití seguir en mi casa e ir al psicólogo (al que pago, por supuesto) hasta que decidiese dónde ir o qué hacer.
    En estos dos meses, ha tenido dos intentos de suicidio, la dos de la misma manera y en mi presencia, de forma que le paré. La segunda vez, hace una semana, tras una discusión le dije que se tenía que ir de mi casa, que le daba una semana. Después en un acto de desesperacion e impulsividad imagino, destrozó su televisor a puñetazos e hizo el intento. Yo llamé a emergencias pero no concluí llamada. Sé que es lo que tendría que haber hecho, pero empalizo demasiado con él, y no quiere ni oír hablar de ingreso. Dice que nadie le sacará.
    La cuestión es que dice que mañana se va, es su cumpleaños. Están al tanto su psicólogo, el mío, los amigos que le trajeron a Madrid y otra amiga con la que habla casi todos los días.
    Todos me dicen que no puedo hacer nada más, que yo voy a acabar mal si no. No me deja hacer mi vida, dice que le abandono, me hace chantaje emocional, ayer me volvió a decir que si de verdad pensaba que yo soy buena persona…. sé que se tiene que ir, porque si no enfermo yo. Pero no acepta ninguna de las opciones que le damos, dice que se va a la calle….y yo tengo mucho miedo a que se vaya y que me llamen que se ha tirado por algún sitio. Mi psicólogo siempre me ha dicho que si esto llegaba a ocurrir, no debía sentirme culpable, que he hecho todo lo que he podido, pero tengo terror a ese día…
    Discúlpame por extenderme tanto.
    Te agradezco muchísimo las palabras que dejaste en este post, y a la gente que comenta, ya que me hizo ser más consciente de la realidad y de que, al menos como yo creo, aunque les queremos y ciertamente están enfermos, no debemos dejarnos tratar mal, hacemos lo que podemos y como creemos que es mejor para ellos. Pero, sobre todo, que si hay un momento que ves que no puedes hacer más, con todo el dolor del mundo, hay que pararlo. Espero ser fuerte.
    Un abrazo enorme.

  5. Elena dice:

    Hola Cristina, me atrevo a escribir en tu blog, porque me encuentro muy confundida. Hace mas de 4 años inicie una relación con una persona que acababa de salir de una separación. Me doy cuenta hoy que quizá fue un mal momento. A raíz de ello él paso por muchos momentos de depresión en los cuales yo estuve apoyándolo, yo estaba muy bien y era feliz, luego de pasar por una relación bastante tormentosa.
    Con el tiempo me di cuenta que tiene una carga negativa tremenda que yo no vi; mucho tiempo a la fecha me la pase dándole ánimos, mientras yo me iba agotando cada vez mas. Su entorno es muy complejo pues su madre es exactamente igual, ambos con un montón de quejas. Últimamente las cosas van de mal en peor, se que yo soy una persona difícil porque le pido que me apoye en las cosas de la casa y que trate de ser mas ordenado, pero he llegado al límite.
    Siento que pasé de ser una persona fuerte a una persona débil y quejosa.. a veces pienso que ni yo me soporto. “Sentía que era un roble, hasta que el llegó”.

    Cuando me siento así siempre busco ayuda, recobro ánimos y todo.. pero su constante negatividad me absorbe. A veces me siento mal, cansada o enferma y a el no le importa, puede discutir por horas y yo no puedo mas.

    Por otro lado he descubierto que me esconde mensajes o llamadas de su ex, con quien aunque terminó muy mal, pero siempre tiene un pretexto para comunicarse con ella o para contestarle, aunque sus hijos los tenga el, ya que ella los abandono igual que a él.

    Tengo miedo.. de no poder salir adelante otra vez, pues sufrí mucho con mi anterior separación de la cual tengo una hija con quien estuve diez años sin otro compromiso, hasta que me junte con el, hoy tenemos una niña de 3 años. Estoy aterrada, tengo miedo dejarlo porque es depresivo, no se que hacer.
    Ya hablamos para resolverlo y tomamos algunas decisiones, pero las cosas no mejoran, no nos hablamos o solo es lo mínimo, estamos como enojados.
    Curiosamente me doy cuenta que.. solo me pregunta cosas por compromiso, porque cuando le contesto, me interrumpe o se pone a hacer otras cosas o simplemente no me contesta. No me siento querida, creo que solo fui y soy .. como un salvavidas para no estar solo.

    • cristinalago dice:

      Hola Elena,

      Por lo que comentas, tu pareja está actualmente pasando por un proceso de duelo y tú estás sirviéndole como pila para obtener energía, pero el resultado es que tú misma te agotas.

      No le dejarías porque es depresivo, le dejarías porque te engaña, eres infeliz y no te sientes nada querida, escuchada o atendida (¿¿¿te parecen pocos motivos???).

      Que hayas pasado mal en una separación no significa que todos tus duelos vayan a ser iguales y piensa que la recuperación de una ruptura es en parte, tiempo y en parte, lo que tú inviertas para poder estar mejor, es decir, no es un sufrimiento sobre el cual no puedas hacer nada.

      ¿Mi consejo? Ponte las pilas, búscate un plan B, actividades, un deporte, algo que te motive, ve preparándote para el duelo si optas realmente por la separación y sobre todo, no busques la solución para estar bien en un hombre u otro, sino en crear tus propios recursos.

      Abrazos

  6. Aura dice:

    Aporto mi granito de arena al tema, no como quien ha estado con una persona con depresión, sino siendo la que la padece.

    Por mi carácter y mis inseguridades, siempre he sido una persona con episodios depresivos recurrentes de mayor o menor intensidad, aunque esto no lo había “catalogado” así hasta ahora que he caído de lleno en la depresión y he sido diagnosticada por un psiquiatra con su correspondiente medicación. Lo que ha terminado de hundirme han sido temas familiares y para más inri, la finalización de una relación en la que he desarrollado una dependencia emocional tremenda y en la que, si bien sabía que no tenía futuro porque él esta casado, me ha marcado profundamente.

    A mi ex le había contado que había tenido épocas de bajones importantes (sobre todo cuando murieron mis padres) pero supongo que, al igual que yo, no se imaginó que fuera depresión o no al menos, al nivel de catalogarla médicamente. Esto lo ha descubierto a raíz de que lo dejáramos y ahí es donde ha “padecido” mis síntomas, ya que seguíamos más o menos en contacto hasta hace un par de meses. Pero se hartó de que lo utilizara de diana y, claramente, se debió acojonar cuando vio “amenazada” su estabilidad personal y familiar si yo seguía colgada de él en estas circunstancias. Y es que cuando estás mal, cuando todo se te hace un mundo sin ver salida a nada, cuando solo quieres dormir y no despertar más o te pasas la noche en vela pensando cómo terminar con todo, cuando solo lloras, lloras y lloras, todo eso lo sufre el deprimido pero las barbaridades que se pueden decir sin pensar en las consecuencias, las cosas que puedes llegar a hacer o las reacciones impensables que puedes tener, las padece también la pareja. Y no me refiero a reacciones o palabras dichas en plan tremendo. Muchas veces con solo contar lo frustrante que es abrir los ojos cada mañana y preguntarte “¿Todavía estoy aquí?” es suficiente para machacar el ánimo de cualquiera y dejarle sin saber qué hacer. A lo que voy es que todo es causado por la enfermedad, que un deprimido puede minar la paciencia de cualquiera y puede hacer sentir mal con su actitud o con sus palabras y acciones mal medidas al punto de desesperar a la otra persona por no saber qué hacer o cómo afrontar la situación. Pero no es un ataque personal a conciencia con la intención de dañar, como se suele percibir en muchas ocasiones. Aunque puede haber multitud de casos, pero supongo que la mayoría simplemente termina dañando, hartando o acojonando a quien tienes más cerca o te quiere más. Ahí está luego la paciencia y resistencia de la otra persona, el saber llevar todo esto, abandonar o hundirse también, porque su papel en la vida de un deprimido no es fácil. En mi caso, y a pesar de que me ha abandonado cuando más falta me hacía tenerle cerca como amigo, no le puedo reprochar su huída porque aunque estoy también inmersa en pleno duelo por él (con lo que a pesar de todo, tampoco tendría mucha lógica que se hubiera quedado a mi lado), tengo mis momentos de lucidez, por llamarlos de alguna manera, y las cosas que le dije y cómo reaccioné ante determinadas situaciones… normal que saliera por patas, hablando mal y pronto. Me arrepiento muchísimo de cómo me porté en las últimas semanas con él y no poder disculparme, pero como no sabe que no lo hice por hacerle daño o chantajearle emocionalmente, por eso he decidido escribir este post, para que al menos los que aún estáis luchando junto a vuestra pareja deprimida seais conscientes de que la enfermedad es así de dura y cruel, pero mientras podáis, os necesitan cerca.

    Y un consejo: si alguien está leyendo esto y está pasando por un mal momento e intuye que es más que un bajón aunque no lo quiera reconocer, no sigais por ahí y pedid ayuda. Dejaros ayudar. Resistir como si no pasara “nada” mientras la nube se cierne sobre nuestra cabeza es solo retrasar el momento de mejorar y una vez que se ha comenzado a transitar por este camino oscuro es realmente difícil ver alguna salida si no se le pone empeño y se busca ayuda profesional. No creo que nadie sea masoquista y quiera estar mal, pero reconocer que se está así y buscar ayuda, ahorrará muchos quebraderos de cabeza y sufrimiento no solo a la pareja y todo aquel que esté cerca, sino principalmente y lo más importante, a nosotros mismos.

    Como decía Dumbledore “La felicidad puede hallarse hasta en los más oscuros momentos si somos capaces de usar bien la luz”. Buscad esa luz, que de alguna manera siempre la hay por pequeñita que sea, y vivid lo mejor que podáis.

    Un abrazo.

  7. Erika Luna dice:

    Hola que agradable que hables de este tema ya que no solo es la problemática de la depresión, sino también lo sufren que están al rededor ya que no saben como ayudar y a veces se frustran por intentarlo y no poder; pero exactamente la depresión no es un estado en el que sea fácil de salir o un estado en el que alguien quiera estar.
    http://www.terapiadeparejadfsur.com.mx/

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