Cómo dejar de utilizar y ser utilizado por los demás

Publicado: marzo 8, 2014 de cristinalago en ¿Quieres cambiar? Entra aquí
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cages - still from The Sky is Always Moving

My body is a cage…cantaba los Arcade Fire y es que no hay una sensación de impotencia más terrible que ser consciente de estar atrapado en la cárcel interior. Cuanto menos libres somos, más utilizamos a los demás para que nos liberen pero, al hacerlo, sólo nos sentimos más encerrados. ¿Qué sería de nuestra vida si dejásemos de hacerlo?

Las personas, en la inmadurez, funcionamos como en una cadena de energía. Tú me quitas a mí, entonces yo voy y le quito algo al siguiente para reponer lo que me falta. Y así, hasta que alguien rompe la cadena, se libera y es capaz de encontrar una fuente de energía propia.

Utilizar a los demás es una forma de evasión que nos distrae por temporadas de la sensación de vacío: existen muchas personas que tienen tantos huecos que para evitar que pase el aire y les hiele por dentro, necesitan llenarlos de gente, ruido, salidas, actividades, adicciones…para encontrarse, nuevamente, un espacio asfixiante que cada vez se hace más grande, porque llega un momento en que nada resulta suficiente.

¿No sabes interactuar con los demás sin utilizarlos? Intenta reflexionar: ¿cuál es el origen de tu vacío? ¿de dónde viene ese dolor? ¿qué heridas no has curado? ¿de qué estás huyendo mediante los unos y los otros?

Posiblemente llevas mucho, mucho tiempo buscando esta respuesta, al mismo tiempo que estás haciendo todo lo posible para evitar encontrártela.

Todas tus maniobras para huir del vacío a través de los demás, te llevan hacia una serie de encuentros en los que no acabas de conseguir lo que buscas. Tu insatisfacción y tu miedo se proyectan en aquello con lo que te cruzas, mostrándote un espejo en el que la imagen parece demasiado empañada, difusa o distorsionada: de repente llegas a un punto en que sólo pareces conocer gente rara, “mala”, perdida o que no sabe lo que quiere. Y te quejas. En lugar de preguntarte si no ves en los demás lo que te niegas a ver en ti.

Por supuesto, quien utiliza, es utilizado: cada vez que cargues tu ira contra quien crees que te usó sin escrúpulo alguno, recuerda las veces en las que tú usaste a otras personas y comprende que quien actúa así, también es su propio prisionero.

Cuando empezamos a ver a los seres humanos que nos rodean como un reflejo de nuestras propias pasiones, temores, debilidades y fuerzas, estamos limpiando el espejo para vernos a nosotros mismos.

Las relaciones utilitarias se transforman en intercambios vivos en los que podemos mostrarnos tal y como somos y aportar (o recibir) un feedback emocional de mucha mayor calidad. De repente, aquellos a quienes conocemos parecen distintos: y sin embargo, son lo mismo. Son nuestros ojos los que han cambiado.

Si sólo encuentras gente a la que utilizar o que te utiliza: si estás en una espiral de infelicidad y frustración y parece que sólo das una y otra vez con lo mismo; si no cuaja nada de lo que inicias y estás saturado de conocer personas con las que no puedes conectar, no esperes que el mundo cambie para ti. Cambia tú.

¿Cuáles son los beneficios de renunciar a utilizar a los demás? Conocer la amistad y el amor en toda su plenitud. Y, por supuesto, la liberación. My body is not a cage anymore.

Estas son las claves para poder conocer el amor y la amistad con una plenitud disfrutable y duradera:

– Tómate un periodo de “desintoxicación”: utilizar a los demás es una conducta inconsciente y a menudo, adictiva. Como toda adicción, para poder dejarla se requiere cortar de raíz y pasar un síndrome de abstinencia. Caer en ese abismo que tanto terror te causa, en esa soledad que late ahí dentro como una herida sin fondo, es lo que más temes. Y sin embargo, es exactamente lo que te va a curar. Prueba a hacer una limpieza de agenda, a prescindir de las personas que te generan malestar o a las que sólo acudes cuando te conviene. Al principio, te sentirás extraño/a cuando pierdas los asideros que te proporcionan los demás. Más tarde, te sentirás libre.

– No todo hay que compartirlo: existen muchísimos placeres que se pueden disfrutar a solas. Ir a un cine, a un museo, a tumbarse en un campo, a escuchar música, a contemplar un atardecer en un sitio precioso, a pasear por la playa, a mirar las estrellas…hay muchos lujos que a veces saben mejor a solas que con una compañía que no aporta nada o que no disfruta en la misma medida.  No dejes de hacer nada que te apetezca porque no haya alguien que lo haga contigo. Cuando estamos verdaderamente centrados en algo que nos llena y nos gusta, nunca nos sentimos solos.

– Exprésate como quieras: en The Top Five Regrets of the Dying, la enfermera australiana Bonnie Ware hablaba de las cosas de las que más se arrepentían los enfermos terminales antes de morir. Una de ellas era no haber tenido el coraje de hacer lo que realmente querían hacer y no lo que los otros esperaban que hicieran. Es triste tener que llegar al final de tu vida para darte cuenta de que nadie supo jamás quién eras. Déjate de poses: no hay un premio póstumo John Wayne por ser el más duro, el más fuerte o el más cumplidor. ¿Cuántas veces no has expresado cansancio, vulnerabilidad, dolor, tristeza o molestia por mantener un imagen determinada? Noticias frescas: las máscaras chocan, son las personas las que se comunican.

– Flexibiliza tus pensamientos: decía Stephen Crane que el que puede cambiar sus pensamientos, puede cambiar su destino. Si hasta ahora tu manera de pensar no te ha llevado sino a la mediocridad, la insatisfacción y las relaciones de medio pelo, es que quizás ha llegado el tiempo de redecorar tu cabeza. Sólo siendo creativo en el pensamiento, podemos evolucionar. Los esquemas rígidos y los patrones inflexibles te condenan a caer eternamente en los mismos errores. Como mínimo, tantear otras posilidades te llevará a errores distintos.

– Escucha a las personas: no tanto la conversación en sí, sino sus miedos, deseos, emociones, rechazos…todo ello convierte a cada ser humano que te encuentres en alguien único. Si consigues escuchar plenamente a otros, establecerás vínculos diferentes, más abiertos y sorprendentes. Si eres de lo que piensan que hay gente que no tiene nada nuevo que contarte, igual es que eres tú quien no tienes nada nuevo que escucharte.

– Concede indultos: encuentra a la persona herida que necesita abrazo, amistad y comprensión. Eres tú. ¿Te equivocaste y te hicieron daño? ¿Lo hiciste tú? Asume lo que hiciste, no te obsesiones con lo que te hicieron y suelta las amarras del pasado. La culpabilidad es un camino que no lleva a ninguna parte y el complejo de víctima indefensa, tampoco. Perdona y perdónate. No te obceques en personas que ya no están: mejora para recibir a las que están por venir. ¿Qué te vuelves a equivocar? No te preocupes: nunca acertarás con todo, lo esencial es aprender cuando no lo hagas y disfrutar cuando sí lo consigas.

—————————

Si pasan los años y tienes la sensación de que nada mejora, de tus relaciones siguen igual y de que en esta selva o devoras, o eres devorado, deja de mirar hacia afuera. No es el mundo lo que se ha estancado: eres tú. En el momento en que seas consciente de ello, iniciarás un proceso del cambio para el que no hay vuelta atrás. Cuando renuncies a utilizar y ser utilizado, saldrás de una dinámica oxidada e insalubre y empezarás a los demás como te ves a ti mismo: alguien a quien verdaderamente merece la pena conocer.

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comentarios
  1. alberto dice:

    Este artículo lo veo más profundo y personal que ningún otro. Estoy de acuerdo en todo y desde luego me impresiona lo que opinan esos moribundos.Da que pensar sin duda. animo que tus blogs son alimento de primera para toda clase almas: las perdidas las encontradas, las que se vuelven a perder y las que nunca se encuentran…….sigue amiga.

    • cristinalago dice:

      Hola Alberto: no puedo decir me temo que no he utilizado a otras personas y desde luego, tampoco puedo decir que no me hayan utilizado. Las relaciones utilitarias son hoy día un tipo de vínculo socialmente aceptado. No todas las relaciones de nuestras vidas tienen que ser significativas, pero cuando sientes que ninguna de ellas te aporta nada que te haga crecer, es momento de plantearse dar un salto de calidad para conocer otras posibilidades más interesantes. ¡Gracias por comentar!

  2. […] Cómo dejar de utilizar y ser utilizado por los demás […]

  3. Anonima dice:

    Hola Cristina
    No sé realmente si hago bien escribiendo en este post, pero no encontré ningún otro parecido al tema que me gustaría tratar. Creo que voy a ir directamente al grano, ¿crees que es posible querer a dos personas o cuando te sientes en esa encrucijada es porque realmente no quieres a ninguna y tus dudas surgen porque buscas en ellos algo que te falta a ti? Es una forma de utilizarlos?
    Estoy en esa situación y no sé qué hacer…Dos personas que se supone que me quieren y no sé decidirme, es como si no pudiera dejar ir a ninguna de las dos, ¿cómo puedo salir de aquí?

    • cristinalago dice:

      Hola Anónima,

      En realidad la respuesta la das tú misma en la pregunta. Efectivamente, no estás realmente enamorada de ninguno, pero ambos tienen algo que crees necesitar. O eso…o eres poliamorosa y lo que necesitas es una pareja doble 🙂

      Cuando operamos en el nivel de necesidad, siempre utilizamos, es inevitable. Sólo quien no necesita está en posición de ofrecer lo que le sobra y de estas personas que viven para darse, no hay muchas.

      Abrazos!

  4. Aprendiz dice:

    Cuando leo acerca de herramientas para hacer frente a la dependencia emocional, siempre tengo la duda respecto al siguiente punto:

    – Tómate un periodo de “desintoxicación”.

    Soy consciente de que mi dependencia me hace utilizar a gente que quiero mucho (por ejemplo mi primer ex, algún amigo que me pretende, etc) porque no soporto el vacío y el sentimiento de soledad, no quiero hacer daño pero esa necesidad de alivio me hace recurrir a estas personas cuando me va mal, dándo a veces sin querer falsas esperanzas y haciendo padecer con mis idas y venidas.

    Al principio no era consciente pero he aprendido a asumir la responsabilidad cuando me informé acerca del tema.

    Esa misma situación irónicamente también la padezco yo por parte de otras personas, relaciones que no llegan a materializarse o amores que vienen prometiendo el cielo, succionan su dosis y desaparecen, y pese al sufrimiento que me causan, no logro desprenderme de la adicción de querer que me quieran, y ahí sigo.

    Es como un dominó de fichas cayendo y destruyendo todo a su paso, aplastando con egoísmo a gente que utiliza y es utilizada, y llevándose por delante a inocentes como es el caso de mi primer ex.

    Quiero cambiar. Quiero dejar de tener miedo. Quiero ser libre de verdad. Quiero quitarme todas estas cadenas invisibles que me han hecho dar tumbos de un lado a otro como si estuviera en un pinball donde no camino por voluntad propia sino movida por el terror de estar sola, de que nadie me quiera.

    Quiero no necesitar del cariño, afecto y aprobación de los demás para sentirme bien, y quiero dejar de hacer daño y que me lo hagan, como si de justicia kármica se tratara.

    Por eso necesito entender ese punto. El de desintoxicación.
    ¿Debo eliminar a todas las personas a las que necesito de algún modo? ¿Pasar un duelo en solitario sin más apoyo y sustento que yo misma? Hay gente que valoro mucho en mi vida y que no quisiera eliminar, pero a las que reporto dolor.

    ¿Como desintoxicarse de las malas y las buenas personas?

    • cristinalago dice:

      Hola Aprendiz,

      Me ha gustado mucho tanto tu planteamiento como tu pregunta (me lo guardo para extenderme en algún artículo futuro)

      Desintoxicarse no significa necesariamente encerrarse en soledad y padecer en silencio. De hecho, desahogarse y hablar con diversas personas lo creo muy terapéutico.. El problema no es ese, sino cuando esta actitud se convierte en un bucle en el que no eres capaz de pasar ni una sola incomodidad sin recurrir a buscar a alguien que te salve, da igual quien sea ese alguien.

      Te voy a dejar unas líneas generales de lo que yo misma hice en esa etapa de desintoxicación:

      – En primer lugar, escogí de mi círculo de contactos a aquellas personas con las que realmente tenía un vínculo valioso, vamos, a familiares y seres queridos. Si crees que necesitas pedirles perdón o explicarles tu situación y que en estos momentos vas a necesitar su apoyo y comprensión, será algo positivo.

      – En segundo lugar, me propuse aguantar al menos un solo bajón con mis propios recursos. Un consejillo extra: no te quedes en casa cuando se te venga encima. Sal a dar una vuelta, haz ejercicio, ve a un parque ¡lo que se te ocurra!. Pero no te quedes ahí rumiando, oblígate a moverte.

      – El móvil y las redes sociales merecen un buen descanso por una temporada. Andar comparándose con la vida de los demás, o mirando conexiones, o mandando mensajes intrascendentes para llenar el vacio, son pan para hoy y hambre parea mañana.

      – Me enfoqué tanto en el día a día, como en el futuro. Consideré todo esto una inversión que realizaba para poder tener una vida más plena, pero que me iba a costar una serie de esfuerzos. Al mismo tiempo, intentaba no pensar en nada más que en el transcurso de las horas que se sucedían desde que me levantaba y me acostaba. Mi máxima preocupación era ¿qué voy a hacer para sacarle partido al día de hoy?

      – Empecé a hacer cosas nuevas. Con cosas nuevas no me refiero a grandes cosas. Yo era incapaz, literalmente, de, por ejemplo, apuntarme a una clase, ir a una cafetería, a un gimnasio o al cine sola. Para mí el salir y hacer este tipo de actividades por mí misma, sin esperar por la conveniencia de nadie, fue un descubrimiento esencial. Viene muy bien encontrarse con esos momentos o reencontrarse, si se han perdido.

      Abrazos y mucho ánimo con esta etapa

  5. Anónimo dice:

    Hola cristina, me llamo jose, 43, separado hace dos anos, estoy bastante angustiado y me lei literalmente todo tu blog, te preguntaras que hace un hombre de 43 angustiado como una margarita escribiendote, y es que yo creia que a estas alturas estaba mas o menos entrenado en la vida pero me enfrento a sensaciones desconocidas y es como que me siento como un nene. a poco de separarme comence una relacion con una mujer de 29 anos, con la cual fuimos los dos de golpe en muchas cosas, confieso que me enamore de ella como los adolescentes y alli fui con toda las ganas, viajamos juntos por el mundo, se mudo a mi departamento , hablamos de hijos etc, yo tengo 3 hijos de mi matrimonio anterior, la convivencia de tres meses que tuvimos se le hizo pesada, sobre todo por este tema, y despues de un ano juntos, luego de decirme los tres dias anteriores te amos y estar muy bien llego a la noche angustiada que queria irse a su casa que teniamos proyectos diferentes, que se sentia presa, que necesitaba su espacio y libertad. hasta alli seria normal, ya que soy un tipo abierto y pensante y no estoy dispuesto a obligar a alguien que prueba convivir o estar en pareja y concluye que no le satisface, asi que obviamente la ayude a empacar y la deje ir a hacer su vida. pase noches sin dormir y a puro llanto, busque ayuda psicologica, ya que no me habia sentido asi jamas, estuve casado 20 anos, y mi separacion fue civilizada y sin peleas, creo que soy un buen hombre, mi ex mujer me quiere y me aprecia, y en gral las mujeres que han pasado por mi vida me han querido bien, yo decidi terminar con mi matrimonio porque ya no me sentia feliz, creia que merecia una nueva oportunidad, se que mi ex mujer sufrio mucho por esto, pero no me sentia capaz de seguir adelante. El asunto es que esta mujer a la que sigo queriendo, no me quiere como pareja, pero tampoco corta del todo conmigo, me propuso ser algo asi como un siervo, al que llama para dormir con el cuando le apetece, para que le de carino cuando necesita, pero cuando no, no me llama, queda conmigo y despues me dice que se siente mal que lo dejamos para otro dia, pero se acerca a mi casa despues de su facultad para darme un beso y que la acompane a tomar el bus, porque quiere verme dice, dormimos juntos una vez a la semana con suerte, me pone corazones por chat, pero escatima los te quiero, los te amo obviamente desaparecieron, segun ella quiere contruir de a poco, de cero, como si lo anterior nunca hubiese sucedido, con sus acciones y palabras a veces siento literalmente palazos en el alma, pero soy tan debil que no soy capaz de dejarla y olvidar, siento verguenza de que me pase esto. Ahora se va sola de viaje una semana, pero ayer a raiz de una conversacion me dijo que si a nuestros hijos tal…..a lo que le pregunte de que me hablaba, entonces corrigio y dijo, que si sus hijos eran mios tal……me habla de futuro pero a la vez pone distancia, es una tortura para mi, a veces el sexo es espectacular y otras parece que no disfrutara en absoluto. se que estoy haciendo un triste papel, mas no puedo salir de esto, porque a veces parece que realmente me quisiera, trato de buscar si a alguien le pasa algo por el estilo pero creo que esto es unico, estoy perplejo y muy triste.

    • cristinalago dice:

      Hola Jose,

      Lo que te tiene atrapado todavía ahí es la esperanza de que esa persona realmente te ame…y no te ama en absoluto, porque si fuera así, no estaría utilizándote como te está utilizando.

      El dolor de una relación que se interrumpe en plena luna de miel no tiene nada que ver con el de una ruptura de mutuo acuerdo con el amor desgastado de ambas partes. Uno se queda preso de un “pudo ser y no fue” que le atrapa y le obsesiona y se queda en la pasión y en el enamoramiento, sin conocer el resto: la rutina, las instatisfacciones mutuas, las discusiones, etcétera…

      Has dado con una persona tan débil y dependiente como tú te encuentras ahora: una persona que hace tiempo ya dejó de estar enamorada, pero cuyas carencias y miedos le impiden zanjar del todo una relación que no le hace feliz. Si realmente sientes que amas a la persona, localiza en ti la fuerza necesaria para cortar esta situación insana en la que los dos os hacéis daño y no permitas que lo que podría ser un bello recuerdo, se convierta en un pozo de reproches, abusos y rencores.

      Abrazos y ánimos. Y decirte que hay muchos otros hombres de tu edad por el blog, algunos incluso con historias similares a la tuya, ¡no estás solo!

  6. Anónimo dice:

    Hola.
    Yo me siento usada tanto por hombres como por mujeres. Se me da muy bien escuchar, ponerme en la piel del otro y no suelo juzgar. Ésto hace que las mujeres sólo me llamen o me escriban para contarme algún problema. Cuando la que tiene el problema soy yo, ellas están ocupadas. Lo mismo que para cuando les digo de salir y hacer algún plan, siempre tienen ya planes.
    Los hombres confunden mi interés y apoyo en algo sexual, pasa el tiempo, cogemos confianza y me entran, les digo que no estoy interesada en ellos de esa manera y sanseacabó,dejan de ser mis amigos, no vuelven a llamarme ni a contestar mis llamadas.

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