dirtyshame

Sal de fiesta y tírate a todo lo que se mueve se sitúa, probablemente,  en uno de los primeros puestos del ranking de peores consejos que se pueden dar después de una ruptura. Ligar con éxito puede subirte un ratito el ego, pero ¿y qué pasa después? El despecho, la rabia y una autoestima muy endeble son el siguiente paso al shock inicial tras una ruptura. Además, es una de las fases típicas del duelo.

Te dejan y lo que quieres es saldar cuentas, demostrarte que sigues siendo atractivo para otros/as, evidenciar que una simple ruptura no puede tumbarte (sí, sí que puede y es totalmente sano, necesario y normal experimentarlo) y además, aunque jamás lo confesarías, darías lo que fuese por que alguien -quien sea- te dé un simple abrazo.

Por otra parte la libido suele morir de forma fulminante en este periodo o, en cambio, despertarse en un breve e intenso revival habitualmente acompañado de alcohol.

Con todo este caos emocional, es habitual encontrarse en la situación de ir a la búsqueda de alguien con quien ni en tus peores momentos te plantearías tener cualquier tipo de interacción – cuanto más inadecuado, mejor-  y acto seguido, acabar en la cama preguntándote en qué demonios estarías pensando.

Comentaba en el artículo Cómo dejar de utilizar y ser utilizado por los demás que las personas con poca evolución personal, funcionan como cadenas de energía: cuando alguien les quita algo, van a quitárselo a otros para poder reponerlo. Así ocurre cuando nos lanzamos a capturar presas que nos llenen aunque sea por un instante, ese agujero negro que se ha abierto en el corazón. Nos arrebatan un bien -o lo que considerábamos un bien – y se produce una carencia que pone de manifiesto quiénes somos realmente más allá del soporte y bienestar que nos proporciona la pareja. ¿Tenemos recursos propios para encarar esta pérdida? ¿O hemos ido corriendo a la busca de un cuerpo y de unas caricias random para poder sobrellevarlo mejor?

Los efectos secundarios del sexo en estas condiciones suelen ser diversos: problemas de erección/excitación, culpabilidad, frustración y en muchos casos, una inevitable e inesperada sensación de infidelidad. Aunque todo se haya terminado y en términos objetivos seas libre, tus emociones siguen secuestradas. Este sentimiento no proviene de una traición a la memoria de la persona que se ha marchado, sino a tus propios sentimientos. Para la mayoría de las personas, engañar a los otros es mucho más sencillo que engañarse a uno mismo.

Abocarse al sexo despersonalizado para olvidar después de una ruptura, suele enseñarnos varias lecciones:

– La presencia de alguien con quien no quieres estar sólo sirve para subrayar aún más la ausencia de aquel o aquella con el que sí querrías estar.

– No importa cuánto intentes evadir el dolor. El dolor tiene mucha paciencia y va a esperarte todo lo que haga falta.

– El único ser humano con la facultad para curarte, ayudarte y sacarte de este oscuro agujero de miseria existencial, lo tienes frente al espejo.

– La sensación de «ajuste de cuentas» se desvanecerá al rato o al día siguiente. Seguirás teniendo un duelo que afrontar, unos bajones que superar y una pérdida que asumir, y ninguna otra persona va a acortarte el proceso.

El superar con éxito un duelo doloroso es aprobar uno de los cursos avanzados de la escuela de la vida y como cualquier otro aprendizaje, consta de aciertos y errores. ¿Te acaban de dejar y crees que lo que necesitas desesperadamente es tener sexo con alguien? Tanto si lo haces como si no, recuerda que lo esencial es ser autoconsciente y estar abierto a equivocarse, a aprender y a crecer.