La pareja psicópata

Publicado: septiembre 7, 2016 de cristinalago en Cómo encontrar el amor, Los amores patológicos
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Explotadores, sin empatía, incapaces de amar y tan mitificados como incomprendidos: los encuentros sentimentales con personas con rasgos psicopáticos son una experiencia adictiva y dolorosa de la que rara vez se sale indemne.

Había descubierto en sí mismo un carácter del todo anormal, que lo hacía sonrojarse y que había de mantener secreto para no avergonzarse, además de sí mismo, frente a los demás y que, en consecuencia, lo separaría para siempre de la sociedad de sus coetáneo. No había duda: él era distinto.
Alberto Moravia: El conformista.

¿Qué es un psicópata? En torno al sensacionalismo que va inevitablemente asociado a la palabra, se han dado multitud de definiciones y clasificaciones, a menudo distorsionadas por la propia cultura popular y por la fascinación teórica que despiertan las personalidades psicopáticas. En este mar de generalidades y mitologías, me quedo con la sencilla definición del doctor Hugo Marietán: El psicópata es una persona que tiene un comportamiento distinto porque tiene necesidades distintas que satisfacer.

Imaginemos por un momento que tenemos hambre. Cuando tenemos hambre, acudimos a nuestra nevera, a una tienda o a cualquier otro lugar donde se despachen alimentos para satisfacer nuestra necesidad. Cuando obtenemos la comida y nos alimentamos, el hambre desaparece y podemos centrarnos en otro tipo de cosas. Ahora, vamos un nivel un poco más allá; imaginemos por un momento que nos sentimos vacíos y tenemos el anhelo punzante y doloroso de sentirnos amados. Esto es un poquito más difícil: no tenemos tiendas donde acudir cómodamente a adquirir el amor que precisamos. En cambio, esto puede causar que llamemos a un amigo, salgamos en busca de una pareja o acudamos a ver a nuestros familiares.

En este punto, imaginad que el tipo de necesidad que tenéis no tiene nada que ver con el hambre, ni con el amor. Imaginad que lo que necesitáis es algo que no puede definirse, no se puede adquirir y además, no se encuentra en algún sitio concreto. Imaginad que si no conseguís esa cosa, os sentís tremendamente apáticos. Imaginada que todo aquello que hace que los demás se encuentren vivos, no sirve para ti.

¿Cuál es la necesidad de un psicópata? El psicópata necesita un estímulo intenso a un nivel en el que ciertos principios, leyes o normas sociales y morales, no son relevantes o se ven como simples obstáculos, de mayor o menor envergadura. O incluso en ocasiones, el estímulo aumenta al transgredir estos principios.

El psicópata busca este estímulo en muchos tipos de fuentes. Una de ellas, es las relaciones interpersonales. El vínculo con una persona de este perfil, es una perversión del concepto estar con alguien que te aporta y te suma. El psicópata también quiere estar con alguien que le aporte y que le sume: pero a un nivel desorbitado. Quiere a alguien que satisfaga sus necesidades plenamente.

La impresión que tiene la pareja del psicópata es la de estar al lado de un pozo sin fondo en el que vierte todo tipo de atenciones, servicios y favores inagotables sin obtener fruto o cambio alguno.

El psicópata no está interesado en lograr mantener una sana y positiva relación de amor o como mínimo, un vínculo agradable con su pareja. Su interés es mantener el vínculo en un estado en el que pueda seguir proporcionándole el estímulo que necesita. Para ello, suele valerse de diversas tácticas: manipulaciones, rupturas constantes, chantajes emocionales, mentiras, etcétera.

La persona que está a su lado se ve progresivamente envuelta en este lenguaje abducido y anormal donde las reglas cambian con respecto al resto de las relaciones que haya conocido nunca. De alguna manera, cree que si consigue seguir estas mutables reglas, algún día dará con la combinación secreta que lleve al chute de amor intenso, brutal e irracional que el psicópata columpia ante sus ojos en un eterno señuelo.

Pero el otro no busca amor. Busca el esquivo, el difícil estímulo.

Si una regla en una relación normal es cuando tengamos un problema, debemos dialogar para resolverlo; en una relación psicopática, sería cuando tengamos un problema, debe alimentarse el conflicto para obtener un mayor estímulo.

¿Incapaces de amar? Sí, al menos de la manera en que la mayoría de las personas entiende por amor. No obstante, es habitual en las relaciones con personas de este perfil, un inicio tremendamente pasional y romántico. A la pareja-víctima, este alarde le suele parecer un tanto sospechoso y artificial; es como si un extraterrestre llegase de otro planeta e intentase imitar los rituales del cortejo humano observándolos en las películas.

Durante este proceso inicial, es habitual que el psicópata experimente sensaciones de exaltación e incluso idealización al ir obteniendo la aprobación y admiración de la otra persona. Esa exaltación se parece un poco al enamoramiento y mientras se va desarrollando la etapa de conquista, le resulta estimulante ver cómo la otra persona va abandonando sus reticencias ante el artificioso y exagerado despliegue sentimental, sexual e íntimo. Mientras transcurre este periodo inicial, el psicópata tantea los puntos débiles de la otra persona. A veces es el miedo a la soledad; otras veces es el sentimiento de culpa; en muchas ocasiones, es la compasión.

Para la personalidad psicópata, la mayoría de las personas son como una consola llena de botones que se deben ir pulsando uno a uno hasta conseguir los resultados deseados y en función de cual sea la zona herida o la carencia de la otra persona, será un botón u otro, el que presione repetidas veces para generar el estímulo deseado a través del control del otro.

Cuando se establece el dominio sobre la pareja, es posible extraer, mediante el conveniente pulsado de los botones, una serie de beneficios. Existen quienes sólo buscan el provecho económico; otros necesitan un refuerzo narcisista que se alimenta de la sumisión y disponibilidad total de la pareja; los hay que lo usan para acceder a un determinado estatus social..

¿Sienten remordimientos o sentimiento de culpa? Sí y no. El psicópata no siente remordimientos o sentimiento de culpa por manipular o utilizar a otras personas o por procurarse estímulo por cualquier medio. De hecho, no experimenta nerviosismo o ansiedad algunos por situaciones que normalmente generarían emociones desagradables intensas para otras personas. No obstante, si bien no se guía por las normas y principios del mundo, no carece de reglas propias, por lo que puede experimentar sensaciones negativas -angustia, rabia, incluso culpa – cuando estas reglas se violentan por lo impredecible o por las acciones de otros.

Por supuesto, la culpa de que las reglas se rompan, nunca es del psicópata.

El comportamiento del psicópata durante una relación de pareja, se basa en ir creando un estado de estupor alucinado. El psicópata va estableciendo una serie de parámetros, no siempre de forma directa, sino a través de reacciones, premios y castigos. En primer instancia, la pareja clasifica acertadamente estos comportamientos como disfuncionales. Se lo dice su instinto, su lógica, su sentido de lo que está bien y lo que está mal. Su respuesta por tanto es intentar poner límites, razonar con el psicópata, empatizar con él, tratar de justificar sus salidas de tono o bien negociar condiciones más razonables. Como haría con cualquier otra pareja. 

A medida que se vaya desarrollando la relación y exista una cada vez mayor dependencia, la pareja del psicópata desarrollará una respuesta igualmente disfuncional para tratar de adaptarse a unos códigos que le son extraños o no entiende. Sin embargo, la particularidad de estos códigos es que no son estables; como ya hemos dicho, a medida que avance el juego, cambiarán las reglas de forma constante y desconcertante. Una acción que hace un mes despertaría la ira del otro, este mes le sume en la más profunda y desesperante indiferencia.

Llega un punto en que la pareja del psicópata deja de proporcionar estímulo, normalmente porque deja de rebelarse. Es común, entonces, que acontezca una ruptura. La ruptura puede ser temporal o si hay suerte y se alinean los astros, definitiva.

A veces es la pareja quien halla las fuerzas para romper la relación (más infrecuente). En ese caso, el psicópata sufre una agresión en su posesión más preciada: el ego. Esto puede generar una reacción e insistencia, acoso, manipulaciones exarcerbadas, promesas…

La pareja puede creer que todas esas actitudes se corresponden a la manifestación de un gran amor y se sienten inclinados/as a creer en que todo puede cambiar, lo que por supuesto, nunca ocurre, pues las reacciones del psicópata no corresponden a la pérdida de amor, sino a la pérdida del control.

Generalmente el psicópata simultanea relaciones y vínculos similarmente explotadores con otras personas. Rara vez se arriesgar a quedarse sin un plan alternativo.

Por supuesto, no duda en utilizar la mentira sistemática para allanarse el camino hacia el control del vínculo hasta la medida en que le interesa obtener beneficios de la pareja. Mientras que la mentira de una persona normal va motivada por el miedo, la mentira del psicópata es una acción para derribar una reticencia, un obstáculo o una resistencia por parte de los demás.

La relación de pareja con un psicópata es similar en cierto modo, a un secuestro en una habitación cerrada, sólo que la habitación es la propia mente de la otra persona.

Especialmente llamativo es el caso de F. una chica que había estado tres años con un hombre de este perfil. La relación, además de sufrir los tortuosos altibajos y dramas emocionales habituales en estos vínculos, había incluido maltrato psicológico y finalmente físico, siendo esto último lo que empujó a F. a romper con él, sacarlo de su vida y en lo posterior, iniciar una nueva relación con una persona funcional.

Cinco años más tarde, reapareció el ex. Iniciaron una comunicación casual. Él le aseguró que se había dado cuenta de todos sus errores, que lamentaba lo que había sucedido y que nunca había podido olvidarla. F. tampoco se había olvidado de esta persona. Había intentado rehacer su vida, pero una parte de ella echaba de menos la intensidad adictiva de su antigua relación. Aun así, no confiaba. Hablaron durante meses, tiempo en el cual la ex pareja se mostró encantador, empático, educado, respetuoso…nada que ver con el recuerdo de la persona que F. recordaba.

Al tiempo, F. decidió dejar a su pareja para regresar con su ex.

El mismo día en que le llamó para anunciarle que estaba dispuesta a intentarlo, él cambió bruscamente de actitud. La faceta encantadora, desapareció como si nunca hubiera existido. Le contestó a F. que ya tenía una relación con otra mujer y acto seguido, le dedicó una serie de acusaciones e improperios referentes a la anterior ruptura. 

Nunca había pensado en volver. Lo único que había buscado era una revancha por lo que había pasado cinco años atrás e irse a sabiendas de que volvía a adquirir el control.

Después, desapareció. 

 

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comentarios
  1. Fabi dice:

    Hola Cristina:
    Yo tengo una pregunta. Verás hace muchos años tuve una pareja, estuvimos saliendo por un año y medio; tiempo en el cual él nunca estuvo seguro de la relación. Me dejaba y luego volvía, hasta que finalmente me tocó la puerta una mañana tras estar toda la noche de marcha y me dejó alegando que yo sentía por él más que él por mi. Poco después comencé a salir con un chico maravilloso que moría por mí y al entererarse mi ex de esto comenzó a acercarse y a llamar más. Él me dijo que se había equivocado, me propuso volver, vivir juntos y formar un planes a futuro. Y en un momento de obnubilación o reverenda estupidez (hasta ahora no sé que me pasó) lo dejé todo y volví.
    En cuanto estuvimos viviendo juntos otra vez él comenzó a salir mucho con los amigos, nunca estaba presente; en resumidas cuentas se le notaba inseguro. Y yo me salí de mis casillas, me volví temporalmente demente!! Le revisaba el móvil, el pórtatil; vivir conmigo era peor que vivir con la KGB y la Stasi juntas! Me volví en una celosa patológica, dependiente.
    Leyendo este artículo veo que muchas de mis conductas de ese entonces encajan con el perfil de la pareja psicópata. La pregunta es: somos siempre psicópatas o podemos convertirnos temporalmente debido a malas experiencias pasadas? Fui una psicópata o sigo siéndolo en el fondo?

    • cristinalago dice:

      Hola Fabi,

      Todos podemos tener algún momento ‘psicópata’. Recordemos que lo que caracteriza a un trastorno de personalidad no es que la persona tenga características que no tengan las otras personas, sino que las tiene mucho más concentradas y rígidas, ya que carece de la capacidad de aprender de las experiencias. Por ejemplo, una persona con un perfil psicópata que tuviese una necesidad obsesiva de controlar constantemente a su pareja, lo haría siempre y con todas las parejas. Es como la diferencia entre una persona que golpea sistemáticamente a otras personas y alguien que sólo golpea cuando necesita defender su vida.

      En tu caso por lo que comentas fue un comportamiento reactivo en una situación concreta. Aun si tuvieses celos patológicos, podrían ser síntoma de otros problemas distintos (dependencia emocional, por ejemplo).

      Abrazos!

  2. Anónimo dice:

    Buenas noches,

    Cuánta luz en tus reflexiones.

    Tener una pareja psicópata te parte en dos.
    Para quienes estén atravesando por una situación así: quereros mucho y aprovechad el daño que hacen para crecer y ser mejores personas. Os aseguro que tras la tormeta llega la calma.

    Gracias, Cristina

  3. Perl dice:

    Que decirte. He leído la descripción perfecta de mi ex pareja, y sabes que duele en mi caso,… Que no valía yo lo suficiente para encontrar un hombre bueno,? o no lo merezco?.
    Ahora no importa… He salido de esto sola, y esperando mucho este post. He leído mucho sobre psicópatas, pero este me hizo abrazarme y autocomprenderme.

  4. Clara dice:

    Apreciada Cristina,

    te escribí hace unos meses sobre una relación con un chico con esquizofrenia y afortunadamente pude salir de esa relación. En su momento me dijiste que dadas las circunstancias particulares, tener algo con él era como esperar llegar a un prado con flores cuando en realidad es un campo de plutonio. Esa reflexión me hizo reír y comencé a ver a una psicoterapeuta, dados otros problemas en mi vida.
    Ella me pregunta, cuando le cuento mi vida, sobre si estoy segura de su esquizofrenia. Porque ella cree que lo de él sea alexitimia, que es una incapacidad de sentir emociones. No odiar, no amar, y un alto narcisismo y compulsión sexual. Te pediría por favor si puedes hacer un post al respecto, para otros que estén interesados, porque hay muchos aspectos de la psicopatía que se le parecen.
    De hecho, leyéndote, me doy cuenta de que aquí se explica con claridad el complejo mecanismo de las relaciones psicopáticas en las que personas funcionales pueden caer. Es un post muy completo.

    Te lo agradecería infinitamente. Un abrazo fuerte!

  5. Cesar dice:

    Muy buena descripción del psicópata en la relación; ampliable también en personas con trastornos de la personalidad tipo b que además presentan tendencias psicopáticas como narcisistas, histriónicos, y límites; algunos de ellos se acercan a la psicopatía además de presentar las características propias de su trastorno. Y cuantos mas rasgos psicopáticos peor. Muy acertado el decir que crean una gran adicción debido a su personalidad inestable y sus manipulaciones. El reforzamiento intermitente con castigo mas la imposibilidad de la victima en reconocer que pueda haber personas así crean fortísimos vínculos enfermizos a modo de telaraña de la que es difícil escapar sin ayuda. Por supuesto también muy acertadamente comentas que no es amor.

  6. Mónica dice:

    Hola, Cristina, gracias por tu artículo.
    En mi caso, no termino de saber si mi ex era un psicópata, un narcisista o, simplemente, una persona carente de habilidades sociales y con un gran vacío interior. Lo que sí sé es que fue una relación muy tóxica, en la que hubo por su parte muchas mentiras, manipulaciones, insultos, faltas de respeto y, cuando se veía indefenso y sin más recursos, amenazas de destrozarme la casa que, afortunadamente, no llegaron a cumplirse. Aún así, el no admite que me haya maltratado psicologicamente, sino que dice que discutiamos como cualquier pareja.

    Hace siete meses que me divorcié y, aunque estoy mejor, me está costando mucho desenganchame. Supongo que lo agrava el hecho de que tengamos hijos en común y que en este

    tiempo, él haya seguido queriendo volver conmigo, diciendo que está arrepentido y demás.

    No sé si me ayudaría en mi recuperación el saber si esta persona tiene un trastorno de la personalidad o no, pero lo que sí me gustaría es dejar de pensar que pueda cambiar en algún momento. Yo creo que me cuesta creer que existan personas así en este mundo. Además, fue una relación de muchos años. Él ha sido mi única pareja. Quizás, el hecho de no haber conocido otra cosa, me hizo pensar que todo era normal, que todas las personas se enfadan y dicen cosas de las que luego se arrepienten. No sé, supongo que todavía no me he perdonado a mí misma por dejarme humillar de esa manera cuando sé perfectamente que soy una persona que valgo mucho.
    Ahora mismo estoy en un momento en que no me apetece estar con nadie. Creo que cuando miro a un hombre lo veo como una amenaza. No sé si estaré preparada algún día para empezar una nueva relación.
    En definitiva, aparte de desahogarme un poco, me gustaría saber si hay alguna forma de interiorizar de una buena vez que existen personas que utilizan a los demás para conseguir lo que quieren, sin importarles el daño que hacen. Me gustaría dejar de pensar que esta persona pueda cambiar algún día y centrarme sólo en seguir mi camino, sola o acompañada, me da igual.
    Gracias por tus palabras que me han ayudado mucho en mi proceso de recuperación.
    Un abrazo.

    • cristinalago dice:

      Hola Mónica,

      El primer paso y el mas importante en una situación como la que has vivido es dejar de normalizar el maltrato. Efectivamente que una persona te insulte, amenace, mienta o te falte al respeto es un comportamiento enfermizo y conflictivo que daña profundamente a pareja, hijos, padres…En el maltrato, la persona maltratada siempre normaliza, es su manera de adaptarse y sobrevivir.

      No siempre una persona que maltrata es un psicópata, aunque es muy habitual que tengan rasgos comunes con este trastorno de la personalidad. Si es así, no tiene cura alguna, pues no es una enfermedad, sino una forma de ser y una de sus características más pronunciadas es la incapacidad de aprender de la experiencia.

      Una persona maltratadora funciona a través de lo que se llama “refuerzo intermitente”, es decir, tras el maltrato siempre ofrece una caricia, un regalo, un premio, una promesa. Por eso es tan difícil determinar si son o no malas personas. ¿Hitler era mala persona? Pues era un hombre educado, amable y encantador (con su gente) y un gran amante de los perros. Es un ejemplo un poco extremo. Pero sirve para explicar que una persona puede ser profundamente dañina y sin embargo, tener algunas cualidades positivas. Que tampoco suelen ir con cuernos y tridente para que los identifiquemos enseguida 🙂

      ¿Qué tu ex puede cambiar algún día? Para ello haría falta una inmensa toma de conciencia, terapia, años de trabajo personal y una verdadera voluntad y motivación para poder vivir sanamnte consigo mismo y los demás.

      La señal más clara de que esa persona no quiere cambiar es que en lugar de estar buscando esa ayuda, se dedica a lloriquear y a prometer cambios.

      Los cambios no caen del cielo.

      La mejor forma que encuentro de sintonizar con lo que ese enfoque que estás buscando es seguir adelante con la decisión, seguir con el duelo, permitirse el desenganche emocional, creer que te lo estás currando en serio para tener una vida mejor (y de hecho, ya la estás teniendo ahora) y en última instancia, recordar que al igual que existen Hitlers, Stalins, gente que mata animales por diversión, otra gente que mata personas por diversión…también existen personas como tu ex, que necesitan reforzar su inexistente autoestima a costa del sufrimiento ajeno.

      En cualquier caso, no olvides que para que una persona así pudiese cambiar (si esto fuera posible, que no siempre lo es) tendría que iniciar y mantener un proceso de ayuda profesional que por lo que comentas, ni se ha planteado…Hasta que esto suceda, no existirá cambio alguno.

      Abrazos

  7. Laura dice:

    Muchas gracias por este post. Vengo superando una relacion tal como esta descripta aqui. Si bien extraño los momentos “lindo” tengo claro que no quiero mas de eso. Que quiero vivir bien.
    La pregunta que me hago hoy es porque me enganche en una relacion asi, porque mis alertas no alertaron o yo los ignore, porque naturalice ese tipo de conductas?
    saludos!!

    • cristinalago dice:

      Hola Laura,

      En todos los testimonios que he visto -y seguro que si te pones a pensar en el inicio de la relación, también te das cuenta – la pareja del psicópta recuerda haber visto ya cosas alarmantes, chocantes o extrañas.

      Se normalizan y se disculpan estos comportamientos normalmente porque van entremezclados con mensajes muy positivos y gestos complacientes, de modo que se crea una comunicación confusa; y porque también se juega con el deseo innato del ser humano de tener pareja y su resistencia a soltarla una vez la encuentra.

      Abrazos!

  8. Yeny dice:

    Hola Cristina:
    Hace un año mi ex termino conmigo. A los dos meses ya estaba con alguien a quien nunca reconocio como novia. Segun el solo eran amigos con beneficios. El problema de todo esto es que cada vez que me desaparecia de su vida el me buscaba para decirme lo mucho que me amaba y me extrañaba. Yo estaba enamorada o quizas muy apegada a el. Volvi a caer varias veces, pero tal como el ejemplo que planteaste, cada vez que yo caia su abuso era peor. Despues de estar juntos me decia que no queria volver conmigo, que jamas lo penso asi y me bloqueaba de todo. Asi estuvimos un año mas. Hasta que finalmente le pedi que no me buscara mas y cambie de numero. El me dijo que nunca mas me buscaria y que estaba super bien con su amiga y que ademas le gustaba mucho. Una vez incluso me llego a decir que no queria verme con nadie mas y que el estaba seguro que yo lo extrañaria tanto como el me extraña.. la ultima vez que hable con el fue muy duro conmigo. No pude evitar llorar en frente de el. Le dije que para que me buscaba si no queria estar conmigo. Dijo que nunca me buscaba y solo sentia cariño por mi. Supe por otro lado que todo este tiempo ha estado de novio con la otra chica. Yo no se si tiene rasgos sicopaticos o no, pero su conducta me hace pensar que es asi. A veces pienso que sera mejor con la chica de ahora y me apena porque fue demasiado cruel conmigo. Me senti usada hasta que encontro a otra persona para reemplazarme. Cada vez que intente dejar la relacion el volvia a decirme que me amaba y todo eso hasta que finalmente me dejo. Crees que estas personas cambian con otra persona o siguen las mismas conductas? Estuvimos juntos cinco años.

    • cristinalago dice:

      Hola Yeny,

      En la psicopatía se detectan muchos rasgos particulares que distinguen a este perfil de personalidad. Pero no todo el mundo que engaña es un psicópata…hay gente que simplemente es débil, cobarde, mentirosa o muy dependiente. Es claro que tu ex pareja tiene una vida amorosa bastante extraña y conflictiva, pero eso no es privativo de la psicopatía.

      Por lo general, una persona que actúa de esta manera, no efectúa grandes cambios con otras relaciones de pareja.

      Abrazos

    • cristinalago dice:

      Hola Yeny,

      Una persona que no tiene escrúpulos, valores o empatía, no los adquiere cuando cambia de pareja.

      Un abrazo

      • Yeny dice:

        Muchas gracias Cristina. Mi relacion empezo muy bien. El me hacia regalos que yo no pedia, me llamaba todos los dias y a cada rato, cosa que me incomodaba en un comienzo porque no me daba tiempo para compartir con los mios. Cuando me senti enamorada todo empezo a cambiar. Estaba distante y yo le pedia que me dedicara mas tiempo. Se molestaba y decia que era yo quien no lo dejaba hacer sus cosas y mientras eso sucedia yo intentaba mas hacer las cosas “bien”. Al final me dejo por otra y ocurrio todo lo que te comente al principio. Siento que vuelve a ser con ella la persona linda que fue conmigo. La nueva chica es fisicamente mas guapa y joven que yo. Y eso afecto mi autoestima, por eso pregunte si estas personas cambian con una nueva pareja, pero el hizo cosas que yo no merecia. Volver ppr todo un año para celarme e ilusionarme con mentiras. Dudo que la ame porque cuando se ama no se engaña..lleva un año o quizas un poco mas con ella y seguia llamandome. De ese modo me mentia tanto a mi como a ella.

      • Yazmin Toledo dice:

        Hola Cristina encuentro mucha similitud entre la psicopatía y el trastorno borderline cual sería la diferencia?,

      • cristinalago dice:

        Hola Yazmin,

        En psiquiatría, el trastorno borderline se considera una especie de ‘cajón de sastre’ donde se meten en general a muchas personas con síntomas diversos que no pertenecen a un perfil deeterminado, por lo que una persona diagnostica borderline podría tener rasgos psicopáticos, narcisistas, antisociales, etcétera…Si un psiquiatra le diagnosticase borderline en lugar de un trastorno antisocial podría ser o por falta de conocimiento, o bien porque hay otros síntoma adicionales que se saldrían del perfil.

        Quizás una de las características más pronunciadas en un borderline que no suele compartir un psicópata es el miedo al abandono.

        Abrazos

  9. juaquin del rey dice:

    Aún la extraño. Es una persona completamente psicopatica, me engaño y dejo tirado como basura y aún la extraño. No es buena, nunca lo fué. Esta muy transtornada, es dificil que la gente me entienda y sin embargo la extraño. Pasa el tiempo pero la obsesión me continual. Si hubiese pensado tanto tiempo en algun tema cientifico me habrian dado ya el premio Novel pero me la pase pensando en lo que hizo. ¿Cuando se me quita esté desastre emocional?

    • cristinalago dice:

      Hola Juaquin,

      ¿Cuánto tiempo llevas así?

      ¿La extrañas a ella o extrañas el chute emocional que te hacía sentir vivo?

      Abrazos

      • juaquin del rey dice:

        Hola Cristina
        Es que pase mucho tiempo con ella, 10 años.
        Ella tenia muchos trastornos, acumulaba animales, me acosaba, me extorsionaba, a veces me enviaba 100 SMS al dia. Me pego en varias oportunidades. Me daba pena su vida y trate de ayudarla. Estaba arruinada, perdia los trabajos,vivia en la mayor miseria que ella se causaba. Me manipulaba con el sexo. Pasamos de la super pasión a una relación donde yo la trataba de ayudar para que le fuera bien en lo que hacia. Me perseguia por la calle, a veces con violencia. Tenia toda la casa de ella llena de cucarachas, miles . Luego curiosamente empezo a denigrarme, a decirme que era mas viejo que ella y cosas así. Durante dos años tuvo una extraña relacion con una muchacha. Realmente paso de todo pero de todo. Me generaba ansiedad. ME AMENAZABA. Hace dos años empezo a adelgazar y ponerse en la linea y dijo que iba a estudiar una nueva carrera.Se fue luego con un anciano a un viaje de trabajo a una isla pero regreso a los dos dias porque decia que la habia tratado de violar, puso denuncias en la policia. Falta contarte el final que fue aún más traumatico, MUY TRAUMATICO. Ahora 10 meses despues que se fue lo he pasado muy mal, una gran obsesión, me siento 100% BASURA. No te he contado ni el 1% de lo que vivi con ella.

  10. Hola Cristina!!

    Muchísimas gracias por tu trabajo, me he sentido muy identificada en este artículo así como sin quererlo he podido identificar a una ex relación que me mantenía la mente en constante duda. Leer tu excelente artículo me sirvió muchísimo para AVANZAR Y COMPRENDER ! Un abrazocon cariño.

  11. Vic dice:

    En mi caso, leyendo la descripción de los rasgos de personalidad del psicópata, por momentos pienso que estuve con una, en otros dudo. Y es que, de serlo, aparentemente todo el mundo pensaría todo lo contrario, una persona encantadora, increíblemente extrovertida, activa, intrépida, divertida, risueña con multitud de amistados y planes… y encima, guapa.
    La conocía de antes y, aunque me pudiera parecer atractiva, en su comportamiento siempre observé algo extraño. Muy inquieta, no aguantaba en la conversación más que unos momentos, se iba interrumpiéndola sin importar que estuvieras con la palabra en la boca…
    Por azares de la vida coincidimos en un acto de trabajo, me cogía bajo de defensas porque unos seis meses antes había acabado un relación sentimental. Su forma de ser externa me cautivó y le dije que me caía muy bien.
    Eso fue suficiente para que ella llevara a cabo un auténtico despliegue de artes de seducción. Enseguida quiso quedar a solas conmigo, y en la segunda cita, me abrazó y no muy indirectamente me dijo algo que ponía de manifiesto su interés en mí.
    A partir de ahí todo fue como un cohete. Me abrumaban sus ganas constantes de verme, aunque solo fuera para tomar un café, whastapps, fotos, llevarme en coche a casa, proponerme planes con sus amigos para practicar sus aficiones… Caí rendido ante tal derroche de interés y, nuevamente, ante su belleza.
    Al principio, hicimos planes a propuesta mía y ella seguía cautivandome con sus “armas”, con el sexo, con su simpatía, con una atención constante hacia mí…
    Poco a poco, me vi siempre alrededor suya, a todas horas mirando sus fotos, haciendo las cosas que a ella le gustaban, mudándome de ciudad, conociendo a su familia, a sus amigos, practicando sus hobbies… Y a la vez, el derroche de atenciones fue disminuyendo, el sexo empezó a ser cada vez más esporádico y siempre a iniciativa mía. Fui constando detalles que ponían de manifiesto que sus valores vitales, sus principios, no coincidían con los míos, jamás un acercamiento, un cariño, una caricia, un abrazo, un “te quiero”, algún detalle… mientras yo seguía absolutamente bajo su encantamiento, teniendo detalles con ella, deseándola, pareciéndome las más bella de las mujeres…
    Esos detalles e incluso determinados comportamientos suyos frente a terceros, el no pensar nunca en satisfacerme, su frialdad fueron generando en mí grandes dosis de ansiedad. Tanta que, a pesar de estar absolutamente maravillado y enamorado de ella, le propuse dejar la relación. Ella seria, pero serena, aceptó. Al cabo de unos días, muerto en ansiedad y tristeza, volví a ella y aceptó. Al cabo de unas semanas la historia se repitió. Volvió a aceptar. Pero en el fondo yo seguía sintiendo las mismas carencias, la misma ansiedad, quería que fuese como al principio o, quizá, con la imagen ficticia que me hice de ella sin apenas conocerla. La tercera vez fue la última.
    El calvario posterior no hace falta relatarlo aquí y es por todos de sobra conocido. El síndrome de abstinencia brutal. Las ganas de volver a verla, infinitas. El anhelo de que ella volviese a mí, inagotable.
    Ha pasado algo más de año y medio. La ansiedad, la pena, la nostalgia, etc, han disminiuido, pero no ha habido un día que no haya pasado por mi mente.
    Sigo con mi vida.

    • cristinalago dice:

      Hola Vic,

      Muchas gracias por compartir tu historia, que comparte muchos puntos en común con otros valiosos testimonios que se han ido sumando a la publicación de este artículo.

      A veces nos centramos excesivamente en tratar de entender, diagnosticar o analizar a la otra persona, y lo que nos sana realmente es la introspección en nosotros mismos. Esa misma falta de introspección fue lo que nos llevó, en un inicio, a tejer la enorme red de autoengaño en la que se sustentó esa historia.

      Abrazos y que siga adelante esa recuperación. Aunque ahora todavía parezca algo imposible, realmente son personas que van desapareciendo en el recuerdo: imprimen un gran impacto al inicio, pero dejan poca huella al final.

  12. Julia dice:

    Madre mía ….no dejo de sorprenderme viendo como puede ser tanta similitud en lo que leo y la historia que he vivido. Cierto, necesitaba una pareja, necesitaba compartir mi vida con alguien . Siempre he tenido baja autoestima y creo que eso me jugo mala pasada. Lo conocí ,me enamore locamente . La primera noche oí todo lo que querían oír mis oídos, me decía de donde había salido, que quería salir a la calle a decirle a todo el mundo que por fin me había encontrado,que era lo que el buscaba …y que cosas ,yo era también lo que buscaba . Poco a poco empezaron los problemas que yo no entendía, se enfadaba conmigo sin motivo y por mucho que yo intentaba hablar ,razonar con el,era imposible, no quería . Luego pasaba el dos días sin hablarme,y yo como una tonta le llamaba que por favor no me hiciera eso ,que me hacía mucho daño. Y otra vez volvía con el arrepentida no se de que ,pero lo estaba. Esto se convirtió en de 7 días que tiene la semana 4 eran así. Y siempre era culpa mía . En el sexo el siempre estaba dispuesto y yo siempre cedía ,de lo contrario oía quejas hacia mi y enfados que yo no soportaba. Daba igual que hubiera estado 3 días sin dirigirme la palabra ,a el,eso no le anulaba las ganas de tener sexo, del cual yo no disfrutaba. Me vi envuelta en que nunca podía opinar de nada por no oír sus enfados ,jo deje de tener opinión, de siempre pedir perdón por todo y el jamás ,jamás se veía arrepentido o afectado de nada . Nunca he oído de su boca pedir perdón. Venia y volvía a su antojo y yo por mucho que reclamaba su atención o su compañía nunca la tenia . Siempre mandaba el . Hasta por la calle el caminaba siempre delante de mi, y aun sabiendo que eso me incomodava yo ahí seguía. Una fuerza extraña dentro de mi me hacía estar ahí sin más . Cuando le pillaba una mentira el tenia la gran virtud de hacerme ver que jo no tenia razón y que era yo la que no veía las cosas como en realidad eran,así conseguía que yo normalizase todo a la fuerza . Hace unas semanas me dejo,como no, después de revelarme sobre una situación que yo no entendía para nada ,di mi opinión al asunto, y el en ese momento me dijo que me dejaba ,que esto no podía seguir. Algo en mi descanso ,pero algo también murió de pena,no me encontraba ,como podía vivir sin el ? Aún pensando que me hacía el favor de mi vida , no podía soportar la idea de que me dejase. Mil veces me fui de su casa llorando, mil veces se burló de mi, mil veces me humilló, mil veces he tenido ataques de ansiedad y el ni se inmutó. Ahora podia salir de ahí, tenia la puerta h abierta y me veía incapaz de salir. Totalmente anulada . 3 años de dependencia, 3 años de maltrato que me han enganchado de gal manera que necesito más de eso .
    Me a mentido ,me a utilizado, me ha destrozado, humillado , etc…..y lo increíble es que todo lo que leo sobre este tema,en todas partes es un retrato exacto de el …… quiero salir de esto, quiero quitármelo de mi cabeza , quiero quitarme este mono que tengo a el, quiero por favor ser feliz .

    • cristinalago dice:

      Hola Julia,

      Hay un grupo de facebook llamado Comunidad Zero que te recomiendo porque en él figuran otras personas que han pasado por experiencias en relaciones como la tuya y donde vas a sentirte muy arropada, informada y apoyada en el proceso de recuperación.

      Este tipo de vínculos son un auténtico lavado de cerebro, por lo que en la ruptura se vive una mezcla entre síndrome de abstinencia y síndrome de Estocolmo, en la recuperación vas a necesitar volver a encontrarte a ti misma, reconstruir tu yo,que tras una experiencia así queda anulado y destruido. También has de crear nuevos referentes y valores que te permitan avanzar. No se trata de regresar atrás, a la persona que eras antes, se trata de avanzar a una etapa nueva donde te redescubras. Intenta reforzar los lazos que tengas que sean sanos y positivos (en la familia y amistades); evita de momento a quienes te aporten malestar, no les necesitas en este punto de tu vida. Para matar el “mono”, lo que mejor funciona es el ejercicio físico – las disciplinas como el yoga son muy eficientes para manejar la ansiedad – y lo que peor…fumar, beber alcohol, el sedentarismo…

      Una terapia también puede ser de gran ayuda o en su lugar, practicar meditación, mindfulness, ejercicios de autoestima…en youtube puedes encontrar mucho material.

      Un abrazo y ánimo, no eres la primera en salir de una relación así y la recuperación es posible y viable.

  13. Silvina dice:

    Hola! Leo este artículo y por fin encuentro un alivio a lo que me viene pasando hace tres años y que no encontraba nadie que me comprendiera. Yo tenía una relación normal, con un chico que nos queríamos mucho. Hace tres años un compañero de trabajo, médico, comienza a buscarme…me buscó por un año, con palabras diciéndome que estaba enamorado de mi, con regalos increíbles y haciéndome sentir en la gloria. El supuestamente separado con una hija. Cuando yo dejo a mi novio de ese entonces por él, al mes me dice que no quiere compromiso conmigo. A su vez me entero que esperaba otro hijo con su ex a lo cual el me dice que no es porque volvieron sino porque decidieron tenerlo por ser ” buenos padres”. Yo me enojo muchísimo y vuelvo a caer cuando el con sus palabras intenta convencerme.. Luego vinieron tres años donde yo pasaba de meses de sentirme una reina a vivir en la peor de las humillaciones en forma constante. Me acostumbré a esa vida, lo idolotraba, para mi era el amor de mi vida. Me hacía pasar un fin de semana romático increíble y al finde siguiente lo encontraba de casualidad cenando con otra mina. Yo me alejaba, le decía de todo. Volvía a buscarme y yo volvía a caer. Desde el principio de la “relación” el me había confiado que tenía un TOC: miedo a contagiarse de SIDA por lo cual accedí a ciertos rituales previos a la relación sexual (como sacarme alhajas y me acostumbré a dormir con él con una fila de almohadones en el medio para que no lo tocara y hacerme cada tanto un examen de sida) Era nuestro secreto, nadie en el trabajo lo sabía, más siendo él un médico laboral que debía atender a gente. Yo entré en ese juego. Entré en el juego también que me decía que mantuvieramos en secreto esta relación..que yo era la única persona que lo entendía y en quien confiaba. Paralelamente yo veía como conocía minas, continuamente agregaba chicas a su Facebook, mis compañeros me decía que lo veían con otras personas y yo no quería creer, no lo podía entender precisamente por su TOC. Lo más grave fue cuando intentó levantarse a dos compañeras mías de trabajo en mis propios ojos y ahí decidí decir basta. Ahí me di cuenta el manejo psicológico que había hecho conmigo estos tres años. Siempre me decía que estaba gorda, o mi cuerpo no lo conformaba, que algo de mí le faltaba, que tenía granos o cosas así. Yo me esforzaba constantemente en mi aspecto físico, a tal punto de hacer gimnasia todos los días, ser linda y vivir pendiente de esas cosas de estética que yo nunca fui. Nada le alcanzaba, nada lo satisfacía y a su vez comenzó a contarme de las minas que conocía. Lo último que me dijo que en cuatro meses se acostó como con cinco pero que ninguna lo llena como lo lleno yo..que hay una que lo convence físicamente pero que no le gusta que no tiene aspiraciones de estudio..que quiere volver conmigo, sin compromiso claro, como antes. Yo le dije que como puede elegir a las personas así de esa forma como si fuera una carta de un restaurante. Creo que yo he aceptado cosas inaceptables que minaron mi autoestima. A tal punto que hoy no puedo conformar una pareja …no se que está bien y que esta mal, he perdido los valores que tenía, no se, me siento perdida, . El me dice que somos una amor libre y que esa es la base del amor verdadero,. esto me hace pensar, no se ya que es lo verdadero y que no. Por ahora lo ignoro en el trabajo y cada vez que hago esto viene a mi oficina y me pregunta como estoy, si necesito algo, que le cuente si salgo con alguien..me cuesta porque es un trabajo de todos los días. Ayer comencé terapia, estoy haciendo yoga y apoyándome en amigos y familiares…ojalá pronto se termine…lo único real que siento que me pasa es la angustia, la tristeza y el sentir que dejé de ser mi esencia, la persona alegre y sociable que era antes de conocerlo y que quiero recuperar. Además me acostumbré a ser fría en el contacto físico, cada vez que quería besarlo un poco más le tenía que pedir permiso para no incomodarlo…Necesito ayuda. Gracias

    • Clara dice:

      Hola Silvina,
      leí tu historia y no pude evitar sentirme reflejada en lo que cuentas. El hecho de que no se decidiera por mí, a pesar de parecer “la mejor elección” entre “todas las disponibles” (sí, como la carta de un restaurante, tal cual); soportar haber sido su “amante permanente” como me lo insinuó, diciéndome de frente cómo eran las otras mujeres. Eso te lleva a un punto de inestabilidad en donde te aferras a lo que sea para seguir intentando agradarle más que el resto. Que haya sido tan encantador al comienzo y después con esa desconfianza tan grande después (su reproche favorito era decirme que no tenía culo).
      Yo llevo un año superando esta situación. Debes tener paciencia, porque es un proceso. Pero créeme que saldrás si haces un compromiso contigo misma para superarlo.
      Yo busqué un espacio para mí: lo bloqueé. Creo que seguirás sufriendo si lo ves todos los días, busca una manera de dejar de verlo. Es difícil pero si no hay hijos que los unen es mejor cortar. No importa si lo quieres, el amor no lo justifica todo.
      A mí me sirvió hacer una lista de todo su comportamiento errático conmigo, sus estrategias para tenerme ahí comiendo de su mano y yo obteniendo poca recompensa emocional. Amar no es darlo todo sin esperar nada a cambio.
      Me di cuenta de que en esa relación de dos, nadie de los dos, ni yo misma, me amaba.
      Así que tienes que concentrarte en ti, buscar conocerte, buscar marcar tus límites, pensar qué es lo que quieres en una relación y qué no. Yo tuve que anotar en mi diario algo grande:NO ME MEREZCO A X PERSONA EN MI VIDA POR ESTO, ESTO, ESTO…
      Y tienes que luchar por tu autoestima. Quiérete mucho, dedícate tiempo, involucra hábitos saludables y cultiva relaciones amistosas positivas.
      Yo aún estoy en el proceso, y me di cuenta que comencé un hábito de quererme más que me ha vuelto una mujer mucho más fuerte, con las cosas claras, y que tiene un poco más de certezas sobre lo “verdadero” y lo que no lo es, como lo mencionas.
      Con el tiempo, y con una atención firme y constante de que nadie vendrá a salvarte y que tú no naciste con esa persona, lo dejarás ir paulatinamente.
      Me sirvió ir a consulta psicológica, tener buenas lecturas (Walter Riso es bueno), amistades positivas, actividades terapéuticas y un camino de desarrollo personal que tú misma irás descubriendo, como hábitos saludables, se puede ver las huellas del cambio.
      Un saludo fuerte de una sobreviviente!! Sí se puede dejar esas relaciones tóxicas!!
      Creo que entre todos los que sufrimos algo así tenemos una responsabilidad de dar una mano a los que se encuentran en esta situación.
      ¡Ánimo, Silvina!

    • cristinalago dice:

      Hola Silvina,

      TAnto a ti como a otras personas que nos leen, os recomiendo el grupo de Facebook Comunidad Zero (Prof.Iñaki Piñuel). Ahi encontrareis a muchas personas que han pasado por esta experiencia y comparten ideas, impresiones, sentimientos y pensamientos en los que os vais a ver totalmente identificados. Es como una especie de terapia de grupo online.

      Silvina, a ti te han ido comiendo la cabeza progresivamente, razón por la cual tus valores personales están desestructurados, pero las buenas noticias es que con trabajo terapéutico, lectura y tiempo, lo más normal es que acabes recuperando estas nociones de lo que está bien y mal para ti. Tiene mucho mérito lo que estás haciendo, no es fácil ignorar a una persona que te hace ese seguimiento y a la que todavía te sientes en cierto modo enganchada, pero insiste, porque al final llegará la recompensa, que es la de volver a despertarte cada día sin miedo, tristeza, ni una ansiedad que te oprima el pecho y verte mucho más fuerte y dueña de tu vida que antes. Después de una experiencia así, no vas a ser la Silvina de antes, pero esto no significa que lo que haya después sea peor. Todo depende del propósito y la voluntad que quieras aplicar a este proceso y de la capacidad de capitalizar en madurez y sabiduría esta vivencia. No dejes que él te venza, ni que te robe el futuro.

      En la oficina, no dudes en poner una queja si esta persona sigue insistiéndote. Si tú le ignoras y él insiste en hablarte, ya estaría entrando en el acoso.

      Abrazos

  14. GA dice:

    Hola!
    Nunca escribo nada en Internet, pero no he podido evitar sentirme casi 100% identificada con todos los hechos descritos más arriba. Como si alguien más hubiera escrito mi propia historia.
    Hace dos años conocí a un chico que me pareció carismático, divertido, risueño y con una actitud de comerse el mundo. A mi desde el principio me encantó, por lo que empezamos a vernos super seguido.
    Tenía muchos detalles conmigo, me repetía continuamente lo fantástica y estupenda que era… y al mes empezamos a salir en serio.
    En realidad no teníamos demasiado en común (él es mayor que yo, tenemos niveles culturales y educativos diferentes, etc) pero yo me divertía saliendo, entrado, haciendo planes… era inmensamente feliz. Era una vida basada en el ocio y en el sexo.
    El sexo era el mejor que había tenido en toda mi vida y me sentía realmente amada. Confianza absoluta (pensaba que si alguien está contigo es porque te ama, no se me pasaba por la cabeza otra opción).
    Todos felices y todos contentos hasta que se empezó a volver loco de celos por tonterías. Montaba unas escenas desorbitadas y se iba de un portazo de casa (para entonces ya vivíamos juntos, en un piso que era mío y pagaba yo).
    Yo trataba de tranquilizarlo pero sin éxito. Le pedía que no se fuera, que habláramos las cosas y al final acababa culpándome de las cosas como si yo fuera la causante de todos los males del universo.
    Las cosas empezaron a no parecerme tan felices como eran al principio, así que aún viviendo juntos, me distancié y empecé a dedicar más tiempo a mis amigos y sobre todo viajar (que es una de mis pasiones).
    Él cada vez más celoso, diciendo que no le prestaba atención, que siempre iba a la mía… hasta que un día me pegó.
    Ese mismo día recogí mis trocitos y volví a casa de mis padres.
    Pasé así meses, tratando recuperarme, pero él no hacía más que escribirme, decirme que era el amor de su vida, que había cometido el error más grande de su vida, etc.
    Su entorno y sus amigos me parecían personas muy cuerdas, y empecé a pensar que tal vez sí que la situación le había superado, y que había cometido un error (intolerable, pero error).
    Me escribía, me llamaba, me mandaba flores, cartas, de todo.
    Reconoció los hechos ante su familia, amigos, empezó a ir a terapias y mil otras cosas.
    Al cabo del tiempo volví a caer (un poco por creerle y por toda su insistencia, y otro poco por pensar que esa había sido la historia más intensa y pasional de mi vida).
    Desde ese momento empezamos a vernos esporádicamente. Yo estaba convencida de que nada de eso iba a llegar a buen puerto y que a la larga no iba a ser feliz, pero estaba enganchada y ningún otro hombre con el que estaba me hacía sentir nada mínimamente parecido.
    Digamos que iba sobreviviendo así, sin tratar de pensar demasiado, y sin tomar ninguna decisión (aunque no tomar una decisión ya implicaba tomarla).
    Entonces, una tarde me llegó un mensaje de una chica, que me contó que había estado llevando una vida paralela estos dos años.
    Si conmigo llevaba dos, con ella llevaba cinco (y evidentemente, ella mil veces peor que yo porque ella sí había aceptado la relación de a tres y ella sí sabía de mi existencia). Diría que más enamorada que yo y mucho más vulnerable.
    En ese mismo momento, se me vino el mundo encima y enterándome de todos los detalles (que me contó la chica) me di cuenta que había vivido en una mentira los dos últimos años de mi vida.
    Leyendo los hechos descritos más arriba, creo que es una persona poco empática, con un ego que le nubla todo lo demás, con capacidad para gestionar la frustración cero, manipulador, mentiroso compulsivo, maltratador…
    En realidad trato no pensar demasiado, pero no puedo evitar sentir una inmensa rabia y ganas de cargármelo.
    Me molesta que haya estado jugando a dos bandas y todo el mundo a su son. Y tener que quedarte de brazos cruzados y esperar que el tiempo y la vida pongan las cosas en su lugar.
    Desde entonces he hecho un reset en mi vida, me he cambiado de número, me he borrado las redes sociales y estoy en tratamiento psicológico.
    Sé que saldré de esto, aunque ahora estoy viviendo un infierno, y toda esta mierda me hace no confiar, no querer, no sentir, no nada.

    • cristinalago dice:

      Hola GA,

      Muchas gracias por compartir tu vivencia. Efectivamente la característica más notoria y escandalosa de este tipo de personalidades es la falta de empatía. Cuando una persona carece de empatía puede dar rienda suelta a todos sus impulsos sin escrúpulo alguno y eso es lo que hace que para nosotros sea tan difícil de aceptar y asimilar. Quizás afrontar que la persona de los inicios nunca existio, es lo más complejo (y lo más liberador) del proceso de recuperación.

      Mucho ánimo y que nada, ni nadie, te arrebate las ganas de vivir o de amar.

      Abrazos

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