Posts etiquetados ‘actitud’

35 años y soltera: el fenómeno viral

Publicado: enero 22, 2014 de Cristina Lago en Cómo encontrar el amor
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Hace un tiempo, un vídeo de la argentina Paula Schargorodsky dio la vuelta a la red con el relato de las visicitudes de una mujer soltera de 35 años. A pesar de su título -La libertad femenina tiene fecha de caducidad – sus reflexiones no difieren de las que elucubran la mayoría de los singles: las expectativas sociales,  los amigos que van casándose, las segundas oportunidades, la duración de las parejas, el miedo a la soledad y el miedo a comprometerse.

Sencillo, directo y con una bonita conclusión final.

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TIRANDO DE LA CUERDA

Has conocido a alguien. Te comenta que acaba de salir de una dolorosa ruptura. Al principio, todo parece estupendo. Uno está desvalido y necesita cariño y el otro asume el heroico papel de rescatarlo y cuidarlo para que vuelva a creer en el amor. Hay pasión, hay promesas de eternidad, hay interés…y de repente...estoy agobiado/a; no sé qué me pasa¿podemos ir despacio?Empieza el baile de la pareja rebote. (más…)

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En la estupenda ‘Olvídate de mí’ de Michel Gondry, el protagonista hace uso de una máquina para borrar todos los recuerdos asociados a su ex novia. ¿Cuántas personas no desearían, en el periodo de oscuridad que sigue a la ruptura, poder recurrir a un invento similar? No importa cuántas veces te repitan que el tiempo lo cura todo: tú quieres que te lo curen ya. Una y otra vez, te preguntas ¿cuánto va a durar esto? ¿cuándo volveré a ser feliz? (más…)

Magritte_Decalcomania

Un reciente estudio de la universidad de Kansas afirmaba lo siguiente “mientras que las películas, las novelas y los programas de televisión retratan un regreso a una relación como algo romántico, se encontró que los resultados de recomponer la relación no eran los deseados” (más…)

Sombras

Muchas veces en la vida recibimos un “no”. Puede ser un “no me gustas”, un “no te vamos a contratar” o (el más devastador) un “no te quiero”.  Sea en las circunstancias que sean, un rechazo duele en diferentes escalas (más…)

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Muchas veces escuchamos aquello de “a un amigo se le aguanta lo que no se tolera de una pareja”

¿Y qué tal si empezamos a no tolerar al amigo lo que no soportaríamos que nos hiciese una pareja? (más…)

Buena suerte, mala suerte

Publicado: agosto 12, 2013 de Cristina Lago en ¿Quieres cambiar? Entra aquí
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manekineko

Pero ¡¡¡¡QUÉ MALA SUERTE TENGO!!!

¿Quién no ha pronunciado alguna vez la dichosa frasecita? Después de perder una pareja; después de perder un trabajo; después de una racha de catastróficas desdichas en general.  Pero ¡¡¡qué mala suerte tengo!!! o su variante: ¡¡¡Es que todo me va mal!!!.

Acto seguido la reacción más común es empezar a compararse con otros a los que en ese momento les va muy bien. Ya sean amigos con trabajos estupendos (que como las meigas, haberlos haylos), ex novios y ex novias que se lo pasan -aparentemente- de maravillas sin nosotros o simplemente personas que vemos por la calle y por nuestra propia proyección paranoica, pensamos que “a cualquiera, éste mismo, le va mejor que a mí”.

El antídoto ante semejantes olas de negatividad no es otro que la risa. La risa, como el llanto, es un liberador de estrés, de ansiedad y de malas vibraciones. Quién sabe vivir, sabe llorar y sabe reírse mucho. Pero a veces la risa no sale del todo y hay que pegar un empujón para ayudarla a salir.

Como mínimo hay que empezar por una sonrisa, como la que invariablemente trae a la boca la conocida fábula china (y es que los chinos de estas cosas saben mucho) “Buena Suerte, Mala Suerte, ¿Quién sabe?”

Un anciano labrador tenía un viejo caballo para cultivar sus campos. Un día, el caballo escapó a las montañas. Cuando los vecinos del anciano labrador se acercaban para condolerse con él, y lamentar su desgracia, el labrador les replicó: «¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe?

Una semana después, el caballo volvió de las montañas trayendo consigo una manada de caballos. Entonces los vecinos felicitaron al labrador por su buena suerte. Este les respondió: «¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?».

Cuando el hijo del labrador intentó domar uno de aquellos caballos salvajes, cayó y se rompió una pierna. Todo el mundo consideró esto como una desgracia. No así el labrador, quien se limitó a decir: “¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe?».

Una semana más tarde, el ejército entró en el poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Cuando vieron al hijo del labrador con la pierna rota le dejaron tranquilo. ¿Había sido buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?

Porque no podemos elegir los acontecimientos que nos depara la vida, pero sí nuestro talante ante ellos, guardad esta frase de comodín para los ataques de “malasuertitis”. Pues, mala suerte, buena suerte ¿quién sabe?.